De ritual a performance: Etnografía de las Fiestas criollas en la nueva ruralidad

Comparto en este laboratorio algunas informaciones sobre las fiestas criollas vinculadas a las comunidades escolares en el medio rural uruguayo, con el fin de divulgar historias y alternativas sociales que ocurren en estas tierras latinoamericanas en sus procesos de construcción y transformaciones culturales contemporáneas.

Compartir estas informaciones me permite problematizar y promover el conocimiento que se procesa en la interfaz de ciertas áreas del mundo rural latinoamericano actual, y referir a la fiesta comunitaria como forma de organización social específica cargada de valores y promotora de intercambios. Discutir los eventos sociales que organizan las escuelas rurales agrupadas, ha tenido por objeto el estudio de las relaciones, redes y conexiones que intervienen y promueven el cambio cultural entendido como proceso creativo de esas comunidades; intentando darle un empujón a este tema empírico, como propone Peirano (2006), para transformarlo en teoría analítica.

Observando las interacciones de los saberes inter comunitarios expresados en estas fiestas de campo, se encontraron configuraciones económicas e intercambios culturales que explican algunas formas de re-conversión del medio rural, adaptadas e impulsadas por las nuevas tecnologías y las políticas hegemonizantes neoliberales que caracterizan las transformaciones globales de estos tiempos. Las lógicas de esos procesos creativos transforma los valores y producen cambios en la nueva ruralidad. Este concepto encierra, bajo el adjetivo ‘nueva’ toda una contextualización de fenómenos emergentes y pretende dar respuesta a una serie de viejos interrogantes planteados desde hace mucho tiempo en el medio rural. A la luz de estas nuevas ideas, el espacio, el territorio adquiere nuevas dimensiones y -obviamente- las relaciones entre los seres humanos se transforman. A su vez, este cambio en el vínculo con el territorio soporta una transformación de relaciones entre los individuos; Fernández (2008, p. 32) afirmar que de esta manera se modifican las relaciones sociológicas que imperaban hasta ayer y se actualizan hoy en nuevas formas de pensar, de sentir y de actuar frente al medio y a los individuos con los que convivimos. Ante esta perspectiva, lo ‘rural’ adquiere nuevos significados.

Fig 1- El departamento de Durazno en Uruguay

El lugar de encuentro donde ocurren las fiestas que compartí durante casi seis años, es una zona ganadera, forestal y agrícola, allí la Escuela Pública es la única institución estatal que reúne y organiza las comunidades, ubicadas geográficamente al noreste del país sobre el eje de la ruta nacional número 6 en la Séptima Sección Judicial del departamento de Durazno.

Las escuelas de esa área integran las comunidades educativas y sociales en un modelo de organización (propio de la Educación Rural) denominado Agrupamiento Escolar. A través del Agrupamiento se originan y gestionan proyectos compartidos; valiéndose de esa estructura, se organizan actividades culturales y educativas reunidas en actos festivos con la aspiración de difundir el conocimiento y promover los encuentros colectivos, tan escasos en el medio rural. La Escuela Primaria rural, alejada de las capitales y de los centros urbanos más poblados y con mejores servicios públicos -además de ser un centro educativo y cultural- promueve reuniones de vecinos, productores, asalariados y otros actores sociales. Las actividades en ese centro son una excusa para que los vecinos se organicen.

Básicamente las políticas educativas latinoamericanas han impulsado dos modelos de organización institucional, llamados de consolidación y de agrupamiento.

El modelo de agrupamiento promueve el desarrollo de proyectos conjuntos entre varias instituciones y en algunos casos un funcionamiento administrativo compartido, donde cada una conserva su individualidad y funcionamiento con relativa autonomía. Los Agrupamientos Escolares Rurales en Uruguay, los CRIE en España o las Áreas Educativas en Paraguay son algunas manifestaciones de este modelo. (entrevista con el Maestro Limber Santos, Director del Departamento Nacional para la Educación Rural, 2010)

Este modelo, ha permitido romper con los territorios particulares de cada escuela, creando espacios comunes para el intercambio, compartiendo recursos y generando conductas de auto gestión tanto en los alumnos y en los docentes como en las familias que rodean a la escuela rural (Santos, 2010). Un Agrupamiento ofrece la posibilidad de transitar colectivamente actividades vinculadas con el conocimiento artístico, la educación física las tareas manuales dentro y fuera del aula y el descubrimiento de nuevos espacios de experimentación en relación al uso de la tecnología. Es la base donde la comunidad se expresa y acompaña con naturalidad las etapas de aprendizaje de los niños que asisten a la escuela y todas las actividades que se organizan en ese entorno como parte de este módulo organizativo.

Fig 2: Alumnos de la Escuela Rosendo Buchelli preparándose para la fiesta de la primavera

En el tiempo que compartí esas fiestas comunitarias de agrupamiento conseguí reunir relatos sobre leyendas, conjuros, fábulas, mitos, comidas, músicas, deportes, juegos de azar, formas de comerciar, de enamorar, de beber, de comer que han venido transmitiendo las distintas generaciones durante esos festejos. En estos encuentros observé los intercambios que ocurren en el mundo del trabajo, de la escuela, la familia y la colectividad; compartiendo con ellos estos momentos, aprendí los modos que asume la transferencia de valores productivos, organizacionales y recreativos.

Fiesta y escuela en un mismo ritual performático

Fig 3: Fiesta de Beneficio en la Escuela Paso del Gordo

Las fiestas forman parte de esos encuentros, con la complejidad que ellas contienen al interior del rito festivo. En ellas se produce el encuentro social, el intercambio de saberes y costumbres y vincula varias dimensiones en un mismo evento.

Los intercambios financieros además de cumplir con la tarea de gestionar incremento económico para el grupo suponen la práctica y el ejercicio de la solidaridad. Todos comen, beben y se divierten encontrando siempre una forma de pago que no es solo con dinero. Cantos, competencias y otras  expresiones performáticas e ingeniosas se manifiestan sin retraimiento, los presentes participan activamente del encuentro y la fiesta se desarrolla durante los días combinados para escapar de la rutina del trabajo.

Organizar las fiestas del Agrupamiento es una obligación colectiva y año a año se respetan las fechas y los motivos de cada una de ellas. La relevancia del evento está determinada no solo por su carácter social, sino también productivo, político, económico y organizacional. En ese momento se pone en funcionamiento una parte del complejo sistema de vida en esa sociedad. Detrás del deseo manifiesto de encontrarse, las fiestas se organizan cumpliendo algunos requisitos institucionales de las escuelas y disfrutan del encuentro promoviendo los valores locales. Al compartir los diferentes espacios de estas fiestas y con la colaboración de los vecinos, se reconocieron varias categorías que nos permitieron definir los tipos de encuentro, y las responsabilidades personales y colectivas en cada uno de ellos. La comunidad se organiza y planifica los pasos a seguir, de acuerdo a las instrucciones de la Maestra Directora que es la representante de la autoridad estatal e intelectual en cada comunidad. El trabajo se divide según las aptitudes de cada individuo y los niños también participan en algunas tareas, siendo el juego y la diversión el eje central para los más pequeños.

El calendario festivo de este Agrupamiento comienza en marzo y termina en la primera quincena de diciembre, cuando cierra el año escolar.

La Fiesta de Beneficio es una de las más importantes, desde el punto de vista organizativo se requiere del trabajo colectivo durante varios meses y se realiza una vez al año en cada escuela. Si bien participan todos los integrantes del Agrupamiento, las decisiones centrales dependen de la Comisión de Fomento y de la Directora del Centro escolar que la organiza. En este Agrupamiento se incluyó una modalidad que implica menor esfuerzo y mayores beneficios tanto en las actividades previas como en los resultados finales. Aprovechan la sinergia grupal y cada uno de los integrantes del Agrupamiento colabora con el capital cultural o material que posee, así es que la logística para concretar lo programado y la infraestructura necesaria se obtiene con poco esfuerzo y organización auto gestionada. Parte del prestigio social que otorga la participación en este evento es precisamente el intercambiar saberes, prácticas, fuerza de trabajo o cualquier otra habilidad o bien material que se tenga para entregar.

Nadie queda fuera de la pirámide de notoriedad que le confiere el ser parte de la fiesta, es un actividad exclusiva de esa colectividad que requiere de estrategias concretas e ideas locales para su realización. La participación exige un compromiso y se ocupan cargos de responsabilidad que se designan de manera arbitraria y dependen de los organizadores que históricamente han participado en esa tarea y de las costumbres de cada región donde se encuentra situada la escuela. Algunos apellidos son reconocidos por tal o cual característica y cuando alguien de esa familia muere sus herederos tienen el compromiso moral de continuar, mejorar las donaciones y realizar el trabajo colaborativo igual o mejor que su antecesor. Con este patrón de valores compartidos la comunidad viene asegurando la permanencia de sus ritos.

Las Fiestas de Beneficio se extienden entre tres y cuatro días, allí todo es compartido y es fundamental el intercambio de historias y novedades, sean estas verdaderas o falsas. Los vecinos comparten sus aventuras cotidianas en un espacio que da lugar a la exageración de los hechos y de los resultados de esas andanzas. Se inauguran las actividades con la ‘faena’, consiste en matar varios animales comprados o donados por los vecinos más ricos de la zona (vacas, ovejas y cerdos), luego se trozan, se asan y se convierten en chorizos o morcillas vendidos durante el evento. Entre las delicias de la parrilla criolla se incluye el asado con cuero (menú que requiere una técnica especial de cocción y un tiempo más extendido que el de un asado común). Esta comida cumple la función no sólo de alimentar sino de competir entre los responsables de la faena, los asadores y otros grupos que se forman dentro del espacio ritual. Cálculos matemáticos, organización espacial, previsión de costos y otros requerimientos colaboran en el desarrollo de habilidades entre los peones rurales, capataces de campo, padres, abuelos, hijos, nietos y entenados, que haciendo gala de sus saberes son siempre supervisados por la Maestra Directora.

Fig 4- vecinos jugando a la taba s/a

En el predio preparado para la fiesta se instala una feria de exposición y ventas de ropas; las madres de los niños que asisten a la escuela organizadora preparan tortas, empanadas y otras delicias de la gastronomía local para vender y recaudar dinero para la escuela. En algún rincón, lejos de las miradas críticas de los más conservadores se planta una mesa con juegos de azar, las apuestas forman parte de la diversión, pero allí solo participan los hombres. El juego de ‘la taba’ es uno de los espacio de apuestas y diversión, muy popular en las zonas rurales ganaderas, fue introducido por los españoles en este territorio y desde entonces forma parte de las fiestas criollas.

Una de las actividades más importantes de la fiesta de beneficio es la competencia de raid hípico, este deporte que conlleva actividad lúdica e incluye apuestas, comienza con el remate de los caballos para ajustar el juego en las carreras del raid en sus diferentes pruebas (raid carretero, en circuito y pencas).

Cada día incluye actividades en una agenda que se cumplen rigurosamente, aún con lluvia o mal tiempo no se suspenden. Para un visitante ajeno a ese ambiente, el desarrollo de la fiesta aparenta un cierto desorden, son los participantes que llegan y determinan el comienzo y el fin de las actividades, los juegos y los breves momentos de descanso. La estética colectiva de la fiesta es el intercambio, los encuentros, el juego y la diversión. La última noche antes del cierre del beneficio -luego de tres días sin dormir- se organiza un baile, animado por alguna orquesta local de prestigio; el éxito o no del mismo tiene que ver con la popularidad de la música que se promete. Aquí no se presentan danzas típicas rurales, ni se realizan homenajes a figuras destacadas por su labor; la propuesta es la entretenimiento y el disfrute simplemente bailando al ritmo de la música que se oye a través de enormes parlantes amplificados. Los más jóvenes aprovechan a hacer sus primeros avances amorosos y los más viejos conversan e intercambian novedades y se divierten a su modo, cada uno haciendo su fiesta dentro de La Fiesta.

Al final del baile -en la madrugada del día siguiente- se realiza la última carrera de raid carretero,  varios caballos y jinetes recorren por los caminos vecinales entre 40 a 60 km en una carrera de resistencia que demuestra sus aptitudes físicas. Al final de esa ronda se entregan los premios de las competencias y se agasaja a todos los participantes de las competiciones. Es en ese momento en que el protocolo festivo se tiñe de seriedad y respeto por los presentes, quienes reciben medallas, trofeos y otros regalos. También allí se recuerda a los fallecidos, aquellos vecinos que no están presentes y a quienes se les debe respeto por las obras realizadas en favor de la comunidad, expresadas en   alguna fiesta de este tipo. Luego los hombres, descansan bajo los árboles recostados escapando de la canícula repasando sus éxitos o fracasos y aplacando la resaca que el alcohol, la comilona y la agitación produjeron en sus cuerpos arrutinados del mundo rural.

Fig 5- Raid carretero en Paso del Gordo

Las mujeres mientras tanto, organizan el local, reparten las comidas que sobraron, distribuyen las tareas para los días siguientes y contabilizan las ganancias con los integrantes de la Comisión Fomento. En los días siguientes, los comentarios sobre la fiesta continúan, surgen los detalles, algunos graciosos otros no tanto, pero los asuntos tratados aumentan el prestigio y determinan el éxito o el fracaso del evento.

En la jerarquía organizacional del ritual festivo el crédito social para cada individuo se incrementa en función del beneficio colectivo y todos los integrantes del Agrupamiento experimentan orgullo de pertenencia, aumentan la credibilidad del núcleo social y mejoran la autoestima personal y colectiva. Ser vecino de esa zona, ser parte de la organización de las fiestas del Agrupamiento y ser donante del patrimonio inmaterial, sin importar la clase social en la que está encuadrado, son algunos rasgos de la identidad local de esta comunidad.

Durante el tiempo que desarrollamos nuestro trabajo de campo en esa región trabajamos las definiciones, categorías y concepciones de fiesta desde el punto de vista de los pobladores de las comunidades. Definimos como ritual lo que nuestros interlocutores en el campo definen y viven como particular, específico, fuera del tiempo cotidiano que rige y organiza sus vidas.

‘La fiesta en la escuela es especial, no te sabría decir bien…pero no te la podés perder, es única. Aquí todo el mundo se divierte, hay confianza, no hay peligro, se disfruta mucho y es una cosa que nos reúne cada año. Aprendemos muchas cosas con la maestra y los vecinos y todos somos iguales, metemos pa’delante sin aflojar. Hace más de 20 años que se hacen estas fiestas aquí y vienen de lejos… no sé qué decirte, tenés que estar aquí y vas a ver lo que se siente’.
(vecino de la escuela Num. 79 Paso del Gordo en ocasión de entrevista diciembre 2014)

Trabajamos juntos en la construcción teórica de este trabajo y la producción de material científico fue creado a través del método etnográfico. Con esta técnica de participación asociamos saberes en interacción, esta herramienta nos autorizó a construir significados y sentidos relacionados con la vida de los actores y de esta forma observar la realidad que ocurre en esas situaciones desde otro lugar. Definir colectivamente las etapas del proceso de intercambio de saberes entre las maestras (Institución), los niños, las familias y los vecinos (comunidades), adquirió la función de instrumento de análisis. Compartir las valoraciones que ponen en juego la vida social de las personas y que hacen al proceso de formación de la vida de los sujetos, en un mundo dominado por los valores del capitalismo neoliberal y por maniqueísmos oscuros, fue un ejercicio de creatividad que posibilitó y promovió a la reflexión sobre los fenómenos sociales referidos a las dimensiones de lenguaje y cultura. Es en este escenario de la fotosíntesis cultural, que manifiesto mis convicciones epistemológicas dialogando sobre la fiesta como concreción de la Episteme comunal que se manifiesta en el razonamiento y la construcción de conocimiento local y latinoamericanizado.

Para concluir este momento (volveré con la descripción de otras fiestas criollas en ese territorio); repensando estos fenómenos me atrevo a compartir más ideas en el sentido que Mariza Peirano (2006, p. 9) le da al discurso antropológico cuando dice que cada uno desarrolla una determinada forma de analizar los eventos o temas de su interés, hasta que logramos organizar una determinada arquitectura teórica.

Queda claro que la ruralidad contemporánea está proponiendo cambios en la organización económica y social, allí se modifican y recrean nuevas relaciones entre las personas y la cultura. En este campo de resistencias y flexibilidades la autoestima de los habitantes de las comunidades se pone en juego y el surgimiento de redes creadas para resolver problemas atendiendo requisitos de la simplicidad, facilitan las actividades cooperativas, colaborativas y colectivas.

Las fiestas no modifican los valores, son las personas las que se reinventan en cada acción colectiva y en ese juego se reconocen dando sentido a su vida social y simbólica. El cambio cultural entendido como proceso creativo de las comunidades rurales resulta de la articulación de áreas como la educación y el arte; la capacidad organizativa, la medicación de conflictos y el poder de resiliencia de los grupos sociales inducen ideas creativas. Esta creatividad aplicada resulta una metodología participativa que transforma la realidad, involucrando las competencias personales como forma de estimular la autoestima, promover el aprendizaje y difundir diferentes experiencias y conocimientos entre los participantes de las Fiestas.

Fig 6: La Fiesta

Las fotografías que acompañan este espacio pertenecen al archivo etnográfico de la autora de este texto Mariel Cisneros López, Mag en Artes Visuales y Candidata PhD en el Programa de Doctorado en Difusión de Conocimiento DMMDC/Universidad Federal de Bahía; con excepción de la Fig 4: ‘vecinos jugando a la taba’ que no tiene autoría (s/a).

 

Referencias:

Fernández, E. (2008). La sociedad rural y la nueva ruralidad, cap. 3. El campo uruguayo: una mirada desde la sociología rural. Chiappe, M; Carámbula, M y Fernandéz, E (comp). Facultad de Agronomía. Montevideo: Csic.

Garcia Giglio, Z.; Muglia Wechsler S. y Bragotto D. (orgs.) (2009). Da criatividade á innovaçao. Campinas: Papirus.

Grammont, H. (2004). La nueva ruralidad en América Latina. Revista Mexicana de Sociología. Año 66. Núm. Instituto de Investigaciones Sociales. México: UNAM. Pág. 279-300.

Peirano, M. (2006). Temas ou teorías? O estatuto das noções de ritual e de performance. Actas de  25ª Reunião Brasileira de Antropologia, Goiânia, 13 de junio.

Santos, L. (2010). Primeras formas de encuentros en las escuelas del medio rural: Políticas educativas y formatos escolares. Políticas Educativas. Porto Alegre: UFRGS, v. 4, n.1, p. 18-34.

Rubim, L. y Miranda, N. (org.). (2012). Estudos da festa. Salvador: Edufba.