Ricardo Saprissa, una vida de leyenda

Hoy dieciséis de agosto del año 2015 se cumplen los veinticinco años del fallecimiento de Don Ricardo Saprissa, uno de los personajes más influyentes en Costa Rica en la segunda del siglo veinte y que es toda una institución en aquel país, y que sin embargo es una figura bastante desconocida para la sociedad española en general a pesar de haber sido uno de los deportistas más importantes del país en la década de los años veinte. Desde Iberoamérica social y a través de este blog “Una herida en la Historia” queremos rendir un pequeño homenaje a la figura de este polifacético deportista, empresario y mecenas de la sociedad costarricense.

Ricardo Juan Antonio Saprissa Aymá nació en San Salvador, capital de El Salvador, el veinticuatro de junio del año 1901 en el seno de una familia de emigrantes catalanes afincados en el país. Era el cuarto hijo del matrimonio que formaban José Saprissa Llurá Y Carmen Aymá Sagrera y que se compondría finalmente de ocho vástagos.

Cuando contaba con solo tres años de edad, Ricardo se instaló junto a su madre y dos hermanos en Barcelona, donde estudió desde los tres a los diez años en la Escuela Pías de Sarrá de la capital catalana. Pero la repentina muerte de su padre en el año 1911 hizo que la familia tuviera que volver a San Salvador.

Ya desde su juventud Ricardo Saprissa destacó sobremanera en varios deportes, como el béisbol, el boxeo y sobre todo el fútbol y el tenis, sus dos grandes pasiones. Integró varios equipos de fútbol de la capital salvadoreña, como el Club Marathón o el Olimpic, donde empezó a destacar como defensa. En tenis ganó con solo diecinueve años un campeonato centroamericano, demostrando su valía en ese deporte.

Aparte de practicar deportes en su juventud, Ricardo ingresó en la Escuela Politécnica Militar en la que se gradúa como ingeniero topógrafo en el año 1921. La graduación coincide con una Copa Regional entre países centroamericanos que conmemoraba los cien años de independencia de esos países, lo que impide que Ricardo participe con la selección de El Salvador en ese torneo. En ese mismo año decide instalarse junto a su madre en Barcelona donde desea seguir con sus estudios como ingeniero textil, pero el gobierno español no convalida su título como ingeniero y para poder sobrevivir monta una tienda de ropa en la avenida de Sarriá, que sería su primera aventura como empresario.

Siempre que su trabajo en la tienda le permitía, Ricardo aprovechaba para seguir practicando varios deportes, especialmente el fútbol y el tenis. En el mismo año que se instaló en Barcelona, nuestro protagonista ingresa en el equipo de fútbol de la Escuela de Arquitectura, uno de los equipos de la ciudad condal que solían nutrir de jugadores al Español de Barcelona. Sus buenas actuaciones le llevaron a la primera plantilla del equipo en el año 1922, donde jugó como defensor lateral derecho hasta el año 1932. Fue capitán desde el año 1930, cuando el gran portero Ricardo Zamora “El Divino” ficha por el Real Madrid. Cuando se retiró en el año 1932, la directiva le nombró Presidente de Honor del club hasta el día de su fallecimiento.

Nunca cobró un salario por jugar en el club, aunque en un breve periodo en el que su negocio textil le fue bastante mal le pidió a la directiva de su club que le ayudara económicamente, cosa que hicieron sin ningún problema. Jugó con la selección catalana en el año 1925. Ganó al Barcelona la Copa de Cataluña del año 1928 y la Copa del Rey del año 1929, una de las cuatro copas de España que tiene el club, ganando 2 a 1 la final al Real Madrid, la conocida como “Final del Agua” en Valencia. Anteriormente habían eliminado al Arenas de Getxo, al Sporting de Gijón, al Atlético de Madrid y al F.C. Barcelona. Se convirtió en un personaje muy popular dentro de Barcelona como refleja la siguiente frase: “Hasta tal punto ha llegado el ya popularísimo Saprissa, que su paso por nuestras calles interrumpe el tránsito de vehículos y obliga a los guardias a disolver a los grupos de curiosos”

Su carrera como tenista fue incluso más importante que su carrera como futbolista. Tras ganar el Campeonato de España en los años 1923 y 1924 participó con la selección española  en los Juegos Olímpicos de este último año en París. Aunque participó como representante de la selección española, es considerado el primer nacido en Centroamérica que participó en unos Juegos Olímpicos. También participó en la Copa Davis contra Bélgica en 1930. Además, Ricardo fue campeón de hockey sobre hierba con el Club Pompeya, su club en Barcelona para practicar varios deportes, y de polo con el Club Polo de Barcelona.

El diecinueve de febrero del año 1932, una vez que se retiró como futbolista, llegó a San José, capital de Costa Rica, para ayudar a su hermano Rogelio, que regentaba un negocio textil en la capital costarricense, ya que este a través de una carta le había comunicado que el negocio familiar pasaba por dificultades. Desde su llegada se convirtió en uno de los personajes más conocidos e influyentes de la sociedad costarricense, tanto por su capacidad deportiva, como por su implicación activa en los problemas de la nueva sociedad en la que vivía. Aunque en principio nuestro protagonista se instaló en Costa Rica junto a su hermano sin descartar definitivamente su marcha de España, la Guerra Civil española y posterior régimen franquista hicieron que Ricardo Saprissa considerara instalarse definitivamente en el país centroamericano.

En Costa Rica, nuestro protagonista no dejó de practicar alguno de sus deportes favoritos siempre que su trabajo en la empresa de su hermano se lo permitía. Participó en los IV Juegos Centroamericanos y de Caribe de febrero de 1938 como tenista y como seleccionador de la selección de fútbol, cargo que repitió en los Juegos Panamericanos de 1951.

Por otra parte, en 1935 varias personas residentes en San José fundaron un club de fútbol y lo denominaron Saprissa F.C. para que Ricardo patrocinara económicamente al club, cosa que él hizo gustosamente. De 1935 a 1948 el club formó parte de las categorías inferiores del club Orión, hasta que se independizó ese año con el nombre de Deportivo Saprissa F.C. Actualmente es el club más laureado en títulos de toda la parte centro y norte de América.

La gran labor social de nuestro personaje  fue la de tutelar económicamente a cientos de niños costarricenses sin recursos económicos a los que financió su formación educativa y a los que también empleó en sus empresas textiles, evitando que muchos niños acabaran en la calle y proporcionándoles un futuro mucho mejor del que en principio les esperaba. Es por ello por lo que Don Ricardo, como lo conocían en Costa Rica, fue tan apreciado por la sociedad costarricense. Tanto era conocido y admirado en el país centroamericano que un día le robaron el coche y la prensa de San José lo anunció en los periódicos. Al día siguiente el coche le fue devuelto con una nota que decía “perdóneme Don Ricardo, no sabía que el coche fuera de usted”.  Una pequeña anécdota que refleja la importancia que adquirió nuestro personaje dentro de la sociedad costarricense.

El nueve de enero de 1981 Ricardo deja la presidencia del Deportivo Saprissa a la edad de ochenta y un años y decide ingresar voluntariamente en el Hogar de Ancianos Santiago Crespo Calvo en Alajuela, donde falleció el dieciséis de agosto de 1990, a la edad de ochenta y nueve años. Su legado como mecenas de la sociedad costarricense no ha quedado olvidado, y Don Ricardo es una de las figuras históricas más importantes de la segunda mitad del siglo XX en Costa Rica y una de las más queridas y conocidas por la sociedad de aquel país. Como escribiera en su día el gran Gabriel García Márquez  “uno es eterno en la fidelidad de quienes lo conocieron”.

En el año 2011 se publicó en Barcelona el libro “Una vida de Leyenda” del escritor costarricense y amigo personal de Ricardo Saprissa, José Antonio Pastor. Este libro ya fue publicado el año anterior en San José con el título Ricardo Saprisa “El campeón total”- su vida y legado, en el cual pueden ampliar la información sobre la vida de este singular personaje.

En la próxima entrada continuaremos con este serial de inmigración desde Oriente Medio a Sudamérica publicando la penúltima entrada del mismo, en la que hablaremos de la emigración palestina y sirio-libanesa en Brasil.