Reivindicación territorial Mapuche y Justicia ambiental

El actual modelo de explotación forestal chileno, tiene su punto de partida en la usurpación de territorios al Pueblo Mapuche y en la imposición de un modelo económico neoliberal, un modelo extraño a su cosmovisión y cultura.

Este tipo de explotación se ampara en la legislación establecida en el período de la dictadura (1973-1990) tal como el Decreto Ley 701 de 1974 (1) que marcó un cambio en la ideología económica que regiría la actividad forestal en Chile, la que pasó desde la gestión estatal a una estrategia global regida por el mercado. En este período fueron privatizadas las empresas forestales que eran de propiedad pública, se entregó subsidios económicos y se eximió de impuestos a las empresas forestales, fomentando la rápida expansión del rubro en el sur del país.

Otro ejemplo es el Decreto Ley 2.568 de 1979 que estipulaba la parcelación de las tierras de las comunidades Mapuche, y estableció que “las hijuelas resultantes de la división de las reservas dejaban de considerarse tierras indígenas, e indígenas a sus dueños y adjudicatarios”. (2) Este decreto claramente mostraba la intención de las autoridades de la época de acabar con el reconocimiento de los territorios como Mapuche, y dar fin legalmente a la existencia de personas Mapuche. Según señala José Aylwin (3) esta etapa de expansión se desarrolló con grandes extensiones de tierras indígenas usurpadas.

Recordemos que anteriormente, y partir del año 1881 el Estado de Chile había ocupado definitivamente la totalidad del territorio Mapuche mediante la campaña militar llamada “Pacificación de la Araucanía”, y que tomó territorios mediante la violencia, saqueos y quema de las viviendas o rukas. (4) Fue así como las tierras ancestrales ubicadas entre el Bío Bío y Chiloé se transformaron en ‘propiedad estatal’ y el pueblo Mapuche fue obligado a vivir en reducciones. La tierra fue usurpada y entregada a los nuevos “colonos” europeos, registrándose casos de personas que obtendrían más tierras por la vía de la manipulación legal y la violencia, según consta en informes y prensa de la época, tal como  revelan Curiñir et al. (5) Luego, con la Reforma Agraria (décadas del 50 a 70) se volvieron a recuperar tierras mediante la expropiación a latifundistas, y a  continuación tuvo lugar el  proceso conocido como la Contra Reforma Agraria, iniciado en el período de la Dictadura militar (1973) que buscó terminar con las comunidades Mapuche y su propiedad común, a través de la redacción del Decreto Ley 2.568 antes mencionado.

Impacto socioambiental

Ya en este proceso de expansión forestal iniciado en Dictadura, se reemplazó miles de hectáreas de bosque nativo por monocultivos de especies foráneas, principalmente pino y eucalipto, lo que ha traído consigo una serie de problemas socioambientales, dado que las plantaciones forestales van transformando el suelo y originando la aridez de éstos.  A la erosión y pérdida de los suelos se suma la disminución de la calidad del agua y su escasez en las comunidades vecinas a las plantaciones, lo que lleva al deterioro de la agricultura de la que dependen para subsistir tanto la población Mapuche, como los demás campesinos. Dentro de los impactos sociales de la actividad forestal se encuentra precisamente el hecho de que muchos de estos campesinos se vieron forzados a desplazarse a las ciudades, en busca de trabajo.

La actividad forestal afecta a los ecosistemas y a todos los habitantes de la zona de plantaciones, produciendo contaminación en las aguas y el aire, causando diversos problemas de salud en la población. También hay informes del Comité Nacional Pro Defensa de la Fauna y Flora que relacionan las grandes extensiones de monocultivos forestales con la puesta en peligro de extinción de algunos animales como el zorro chilote, el huemul, el pudú y la güiña. (6)

El impacto del monocultivo forestal ha sido negativo para la cultura Mapuche en tanto que se percibe la contaminación como una transgresión a la tierra y una ruptura del equilibrio entre las diversas fuerzas de la naturaleza como son las aguas, los animales, los bosques y las personas. A esto debemos agregar que la medicina Mapuche también ha sido afectada, debido a que han desaparecido muchas de las hierbas usadas tradicionalmente como recursos terapéuticos y protectores de la salud de la comunidad.

Para hacer frente al conflicto ambiental y a la recuperación territorial, encontramos entre las agrupaciones Mapuche diferentes formas de abordaje: existen los movimientos de resistencia,  entre los que se encuentra la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM) y las comunidades del Alto Bío Bío que no dialogan con las empresas forestales (o hidroeléctricas) Por el contrario,  las rechazan abiertamente, tal como rechazan el modelo neoliberal que instauró la propiedad privada de la tierras y las aguas, ambos bienes ancestrales inseparables, y que jurídicamente fueron separados desde la dictación del Código de Aguas de 1981.

En la medida que los movimientos de resistencia se han radicalizado, el estado ha desplegado fuerzas policiales y militares para la defensa de la propiedad privada en el territorio de Wallmapu. Según indica Torres (7) “la protesta Mapuche incluye movimientos de acción directa y toma de fundos forestales, lo que ha desembocado en que la lucha Mapuche esté siendo criminalizada y sus líderes procesados por la ley “anti-terrorista” dictada por Pinochet”.

Otras agrupaciones Mapuche dialogan con las instancias e instituciones relacionadas con sus propuestas, utilizando los mecanismos legales y de negociación vigente y participando en los ajustes al sistema, sin perder su postura de crítica al Estado y a las empresas forestales.

Hoy en día este conjunto de agrupaciones Mapuche, lucha por la recuperación de las tierras ancestrales usurpadas bajo el amparo de una legislación originada en Dictadura. Junto con la recuperación de territorio, las agrupaciones Mapuche pretenden frenar la destrucción del ambiente y la escasez de agua asociada al monocultivo forestal. Concretamente buscan la recuperación del agua y sus ciclos naturales mediante la reforestación de los territorios recuperados con plantación de especies de bosque nativo. Estas acciones cobran una enorme relevancia en tanto significan actos de Justicia ambiental dado que en la experiencia Mapuche las tierras recuperadas que han sido regeneradas con bosque nativo permiten la restitución de vida orgánica y la recarga de acuíferos y fuentes superficiales. (7)   El caso Mapuche es un ejemplo de sustentabilidad y Justicia ambiental por el hecho de promover el uso y manejo de los bienes naturales comunes, y la creación de soluciones para la regeneración ecológica y su conservación en el tiempo.

Este sentido de Justicia ambiental de las organizaciones Mapuche es compartido por agrupaciones de la sociedad civil, organizaciones ambientalistas, ecologistas nacionales e internacionales, y otros simpatizantes de la causa Mapuche. También se ha observado en algunos profesionales del área forestal un llamado a la práctica ética de cuidado al medio ambiente.

Lamentablemente, existen en el país numerosos puntos críticos en relación al daño ambiental, y la evaluación última de este modelo forestal implementado en un contexto de dictadura militar arroja como resultados: la creación de pobreza, altos costos sociales, como el desplazamiento forzado de personas de menores recursos desde el campo a la ciudad, el desarrollo de prácticas ambientales insustentables que causan escasez hídrica, enfermedades y el peligro de extinción de algunos animales. Junto con ello, se encuentra el atropello al derecho del pueblo Mapuche de habitar sus tierras ancestrales y conservar su cultura y espiritualidad.

Referencias

1) Decreto Ley 701 de 1974 http://bcn.cl/1uvyc

2) Decreto Ley 2568 de 1979  http://bcn.cl/1uwam

3) Aylwin (3) (2001) (Ed.) Políticas públicas y pueblo Mapuche, Instituto de Estudios Indígenas. Ediciones Escaparate. Concepción, Chile.

4) Para mayor información sobre la usurpación de territorios Mapuche: Mendez, M.E,  “Despojo Territorial. Conflicto entre el Estado de Chile  y el Pueblo Mapuche” http://iberoamericasocial.com/despojo-territorial-conflicto-entre-el-estado-de-chile-y-el-pueblo-mapuche/ 

5) Curiñir (2016) Informe Final trabajo de investigación, de ejecutados y desaparecidos, 1973-1990, pertenecientes a la Nación Mapuche Temuco Enero de 2016. Capítulo sobre Abusos cometidos por particulares.

6) CODEFF (1992.) Comité Nacional Pro Defensa de la Fauna y Flora. El futuro del bosque nativo chileno: un desafío de hoy. Santiago de Chile.

7) Torres-Salinas, R. et al. Desarrollo forestal, escasez hídrica, y la protesta social mapuche por la justicia ambiental en Chile. Ambient. soc. [online]. 2016, vol.19, n.1, pp.121-144. issn 1414-753x.  http://dx.doi.org/10.1590/1809-4422asoc150134r1v1912016.