Presentación

He considerado conveniente dedicar la primera entrada de este blog a presentarme. Mi nombre es Mateo Aguado y soy biólogo de formación. Realicé la especialidad en medio ambiente y, tras licenciarme, cursé dos másteres relacionados con el Cambio Global y la Sostenibilidad Socio-ecológica. Actualmente me encuentro finalizando el doctorado en Ecología por la Universidad Autónoma de Madrid, en donde además trabajo como investigador en el Laboratorio de Socio-ecosistemas del Departamento de Ecología.

Mi trabajo de investigación cubre varias temáticas dentro de las conocidas como Ciencias de la Sostenibilidad. Mi principal línea de investigación en estos momentos se centra en el estudio de las relaciones existentes entre los servicios de los ecosistemas y el bienestar humano a diferentes escalas espaciales. De este análisis (que constituye el núcleo principal de mi tesis doctoral) se desprenden importantes conexiones con otras áreas de conocimiento que también se enmarcan dentro de mis intereses, tales como la ética ecológica, la ecología política, la economía ecológica, las políticas de cooperación al desarrollo, las relaciones Norte-Sur, los conflictos ecológicos distributivos y la justicia ambiental.

La principal razón que me llevó a aceptar este desafío, y pasar a formar parte de esta interesante iniciativa llamada Iberoamérica Social, es la necesidad imperante que considero existe en el mundo científico de aproximarse -y tender una mano- a la realidad social. Me explicaré. Entre lo que podríamos llamar “la producción científica” de la esfera académica y lo que sería el alcance social que dicha producción tiene, existe -en mi opinión- una brecha considerable; una brecha que no ayuda a que la ciudadanía pueda comprender el contexto inevitablemente científico sobre el cual reposan muchos de los aspectos que afectan diariamente a sus vidas y, en general, muchos de los retos que tiene por delante la especie humana en los complejos albores del siglo XXI. Tal y como defendió el profesor de Investigación del CSIC Carlos M. Duarte en su discurso de aceptación del Premio Nacional de Investigación Alejandro Malaspina 2007, “para ejercer como ciudadanos responsables, es necesario poseer cierta cultura científica”.

Acortar esta brecha no es, obviamente, una labor exclusiva de los científicos e investigadores, pero sobre ellos descansa la posibilidad de acercar a la gente de a pie gran parte de la información que la sociedad necesita para comprender que en el mundo actual sus decisiones cotidianas pueden acabar teniendo consecuencias a escala planetaria. Los científicos, por lo tanto, no debemos adoptar una posición “neutra” frente a los problemas de nuestro siglo; debemos convertirnos con nuestros pensamientos y acciones estratégicas en impulsores de un proceso de cambio social para la sostenibilidad y el bienestar humano. Crear conciencia y vincular el conocimiento científico con la acción social es el verdadero desafío de la ciencia moderna.

Así las cosas, este blog tratará (entre muchas otras ideas e inquietudes, pues su finalidad no es ceñirse exclusivamente a los temas científicos o socio-ecológicos) de contribuir humildemente a acortar la brecha existente entre la esfera científico-académica y la esfera social en pro de ayudar a interpretar las complejas relaciones que subyacen al acelerado e insostenible mundo globalizado que hoy tenemos. Y en pro, cómo no, de generar debate y agitación intelectual.

Por último, me gustaría explicar brevemente el porqué del nombre de este blog: Marejada en tierra. Con este nombre he pretendido mezclar varias ideas. En primer lugar es un guiño a todas las mareas ciudadanas que en España llevan tiempo mostrándonos cómo es posible luchar por nuestros derechos y por lo público con dignidad y cooperación. Frente al avance de un capitalismo cada día más voraz que amenaza con conducirnos a un mundo injusto e insostenible, las mareas deben convertirse en marejadas. Por otro lado he pretendido hacer un modesto homenaje al libro Marinero en tierra de Rafael Alberti, ese gran poeta de la Generación del 27 que se vio obligado a exiliarse de su propio país durante casi 40 años simplemente por su forma de pensar. Y en relación con esto último, una tercera razón por la que decidí llamar así a este blog la encontramos en una poesía concreta del propio Alberti: A Galopar, un precioso poema que fue popularizado y llevado a la guitarra por Paco Ibáñez. Un verdadero canto a la libertad y a la insurgencia.

Agradeciendo a Iberoamérica Social la oportunidad que me brinda a través de su revista-red y de este blog, y esperando que este sea el comienzo de un bonito camino, me despido, no sin antes desearles a todos ustedes que agiten todo lo que puedan las aguas de la mar, para que sus olas furiosas lleguen a cubrir las montañas más altas y ahoguen así las injusticias de nuestro tiempo.