Presentación

Mi interés por la filosofía comenzó allá por la infancia, devoraba con curiosidad los relatos y narraciones acerca de los orígenes. También la filosofía comenzó como una búsqueda, como una interpelación a los orígenes del cosmos. Sólo que yo no sabía del cosmos, tan sólo de esa cosa que crecía y se movía alternativamente entre el sentido y el sinsentido, eso que los adultos llamaban mundo.

Miles de fantasías tejía por las tardes luego de volver de la escuela, los dinosaurios eran lo más antiguo y primigenio en mi concepción. Una tierra niña en el centro del mundo habitada por animales, más monstruos que animales, de implacable voracidad. Luego vinieron los mitos, las leyendas, los cuentos de hadas; todo el imaginario de la infancia; allí también había filosofía, lo supe después. Platón llegó con la adolescencia, lo leí para una asignatura de la escuela secundaria. Había algo en este autor que impulsó en mí un interés por la filosofía, notaba en él un resto de melancolía por una  realidad perdida para siempre.  Al poco tiempo Nietzsche contextualizó para mí el platonismo y comencé a interpretar esa melancolía de la pérdida como la imposición de una realidad paralela y esencial que niega la potencia de esta, nuestra realidad. Si Platón fue la mecha, Nietzsche fue algo así como el fuego que la encendió y produjo la explosión.

Luego durante los años de carrera académica, comencé a interesarme por cuestiones que vivía como más propias y cercanas, por cuestiones latinoamericanas y argentinas. Porque la filosofía no es lo mismo en cualquier lugar, tiempo, cultura o contexto. En una tierra como la mía atravesada por el imaginario de La Pampa y el desierto sigue imponiéndose fuertemente la dicotomía conceptual civilización-barbarie. Todavía arrastramos esa gran disociación existente desde los orígenes del pensamiento argentino. El polo de la barbarie fue siempre vinculado con lo desbordante, lo sanguíneo, lo violento, en pocas palabras, con lo latino y americano. Allí había algo que movía  mi curiosidad, mi deseo, entonces decidí investigar; el resultado de mis investigaciones fue una tesis de licenciatura acerca de las categorías de civilización y barbarie en la obra de Jorge Luis Borges, el escritor argentino quizás más polémico que dio nuestro país. En relación a esto, actualmente me encuentro cursando una maestría en Estéticas Contemporáneas Latinoamericanas; en orden a continuar y profundizar mi investigación.

Sumado a lo anterior, la cuestión femenina siempre me cautivó; el problema de pensar qué hacemos con lo que hacen con nuestros cuerpos es de vital importancia para las mujeres; en especial requieren de análisis las cuestiones relacionadas con la intervenciones de diversos dispositivos de poder sobre los cuerpos femeninos y el lugar de las nuevas tecnologías en el control de los mismos. Desde otra perspectiva, últimamente comencé a preguntarme por la categoría misma de mujer, porque nada es natural para el humano y porque todo lo que incluye una porción de mundo excluye otras a la vez. La decisión es política. En este sentido, en la actualidad estoy investigando sobre las nuevas corrientes del feminismo, sobre todo el llamado feminismo queer en la obra de Paul B. Preciado, que se propone la inclusión de lxs sujetos excluidxs por el feminismo tradicional.

En resumen, la propuesta de este blog es concentrarse en las problemáticas que planteo más arriba, problemáticas que me atraviesan como mujer, latinoamericana y argentina. Compartiendo los resultados de mis investigaciones y trazando siempre un puente para el diálogo, dejando abierto los temas para seguir planteándolos en común. Por lo cual espero, con humilde ilusión, que disfruten de este blog y que crezca, también, con vuestros aportes.