poemas de shirley campbell barr

shirley campbell barr publicou três livros de poemas e tem dezenas de poesias e artigos publicados em revistas, antologias e jornais em diversos países. antropóloga de profissão e com um mestrado em cooperação internacional, esta afro-costarriquenha viveu, além de seu país natal, no zimbabue, el salvador, honduras, jamaica, estados unidos e brasil. com uma poesia que incorpora conteúdos altamente biográficos, é uma ativista permanente da causa negra. sua poesia revela uma preocupação pelas crianças, pela família e pelos temas de gênero e das mulheres negras e um grande orgulho pelas culturas de raiz africana e sua história.

quise

quise arrancarme los ojos porque no me pertenecían
quise borrar mis apellidos porque no eran míos
quise aumentar el volumen de mis nalgas porque estas no correspondían
quise olvidar mi lengua porque el acento me era ajeno
quise oscurecer mi piel porque su tono no era lo suficientemente oscuro
quise volver a casa porque en esta no me querían
quise quemar la escuela porque yo no existía
quise borrar los libros donde mi imagen estaba errada
quise nacer de nuevo y descubrirme en otra historia
yo quería que la realidad fuera distinta
pero era esta
entonces
me convertí en poeta.

rotundamente negra

me niego rotundamente
a negar mi voz,
mi sangre y mi piel.

y me niego rotundamente
a dejar de ser yo,
a dejar de sentirme bien
cuando miro mi rostro en el espejo
con mi boca
rotundamente grande,
y mi nariz
rotundamente hermosa,
y mis dientes
rotundamente blancos,
y mi piel valientemente negra.

y me niego categóricamente
a dejar de hablar
mi lengua, mi acento y mi historia.

y me niego absolutamente
a ser parte de los que callan,
de los que temen,
de los que lloran.

porque me acepto
rotundamente libre,
rotundamente negra,
rotundamente hermosa.

carta a mis abuelas

i
primero vino una abuela de hace años
y tomó su asiento en la primera fila
después vivieron los días difíciles
y los muchos hijos
y en una de esas
de que si quiero
de que si no…
de que los hijos solo vienen y ya
en una de esas
vino mi padre
y nació bendito
con la certeza de la esperanza
con el sol en la mano
y mi abuela sonrió…
como sonreía siempre
con la bendición de cada hijo
con la misma sonrisa que nos heredo al marcharse
con esa sonrisa del color de las mas fuertes
con la misma sonrisa de las que no se detienen nunca
a pesar de las montañas a su paso.

luego siguieron los días difíciles
y mi abuela que busca
y trata de entender
la mejor forma de ser feliz
y un día que parece que es
y muchos días que no es feliz
y revisa los recuerdos
y recuenta los hombres a su paso
y vienen más hijos y más sonrisas
y la misma hambre de antes.
luego murió mi abuela
sin la sonrisa de antes
y sin verme las palabras.

mi abuela sigue sentada en la primera fila
y me cuenta cuentos al oído
y me muestra caminos y atardeceres
y nunca la vi
pero mis manos se parecen a sus manos
según cuenta mi padre
y mis sueños son sus mismos sueños
según mi padre.

ii
yo tuve otra abuela que nunca vi
pero dicen que tengo sus mismos ojos
y su mirada.
mi madre la guarda sin muchas ceremonias
en algún lugar de su memoria
no la recuerda madre o cariñosa
no la recuerda fuerte o protectora
pero la guarda sin gran alarde
sin darse cuenta
en su boca y en sus ojos
en sus gestos…
lo se
aunque nunca la vi.

se también que debió ser una mujer
de palabras firmes y paso seguro
una mujer de ideas grandes
y con esa certeza que solo tienen las que saben
que no tienen toda la vida por delante.

seguro que le gustaba bailar
aunque no la dejaban
y reía a carcajadas
y sin pedir permiso
y fue así
con esa necesidad de vivir la vida a toda prisa
que una tarde soleada
se enamoro profundamente de mi abuelo
eso le costó entonces la ira de su padre
y los gritos de su madre.

yo nunca la vi
pero seguramente de niña
le gustaba subirse a los árboles
bañarse en los ríos
caminar descalza en las tardes de lluvia.

yo nunca la vi
pero seguramente cantaba en el coro de la iglesia
y era líder de algún grupo de jóvenes
la imagino sonriendo en la puerta de su casa
escapando por las noche a través de la ventana
regresando de mañana con los ojos llenos de luz.

de haber tenido más tiempo
se hubiese unido a un grupo de mujeres
hubiera tocado el piano
hubiese cantado en los bares
con un pequeño grupo de jazz
hubiese formado un coro de niños
y hubiera recorrido en mundo
buscando su parte del amanecer.

de haber tenido más tiempo
hubiese coleccionado estrellas
de diversas formas y tamaños
hubiera colgado afiches políticos
en las paredes de su casa
no hubiera faltado a las marchas
por las reivindicaciones de los más pobres
hubiera alzado la voz contra la discriminación
hubiese amado profundamente
y con la pasión con que solo aman
las que saben
que no tiene toda la vida por delante
yo lo se
aunque nunca la vi.

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