Monstruos en la Gazeta de México

La Gazeta de México y noticias de Nueva España  fue el primer periódico impreso en la Nueva España en el siglo XVIII y su fundador, el periodista y religioso Juan Ignacio María de Castorena Ursúa y Goyeneche, fue considerado el primer periodista de Hispanoamérica por haber creado el órgano informativo en la Ciudad de México, cuyo primer número vio la luz el 1 de enero de 1722. Lo interesante de este periódico, desde el punto de vista de mi investigación, no es que fuera el primer periódico mexicano o que su fundador fuera el primer periodista, sino su contenido. Desde el primer momento la Gazeta proclamó su interés por todo tipo de sucesos, sobre todo en su prólogo donde dejaba entrever que uno de sus objetivos era el de publicar artículos que tratasen con toda exactitud de los distintos puntos geográficos del país y  de “curiosidades de su historia natural”, por lo que, cumpliendo con su propósito, poco a poco el periódico empezó a publicar noticias sobre seres extraordinarios. Desde 1784-1787 las noticias de monstruos fueron muy numerosas, pero posteriormente su número fue disminuyendo quizás por las quejas de los propios lectores que consideraban el número de este tipo de noticias excesivo, o quizás por la disminución misma de la cantidad de los portentos.

Son diversos los monstruos que ocupan las páginas de la Gazeta, por ejemplo, en Junio de 1787 se hacía eco de un niño mestizo que había nacido sin brazos y que usaba su pie izquierdo para coger las cosas; en Diciembre de 1793 recogía el nacimiento de un ser, hijo de indio, que describía de esta manera: “un monstruo, compuesto de dos hembras unidas por los pechos desde las clavículas hasta el ombligo, ambas completamente perfectas, salvo la mano izquierda de la una…”; o en Mayo de 1795 daba noticia del nacimiento de una niña, hija de mulata, que tenía “las lenguas semejantes a la del loro, en los extremos de las colitas una uña dura y semejante a un anzuelo”. La diversidad de monstruos recogidos por el periódico fue muy amplia, aunque de todas ellas la que alcanzó una mayor popularidad fue la del “monstruo de Jerusalén”.

La noticia de la existencia de este monstruo animal fue en recogida en la Gazeta del 24 de Marzo de 1789.  El animal monstruoso se dio a conocer, según recoge la noticia, por la cantidad de estragos que este “animal” había provocado en seres humanos y ganado que habían aparecido despedazados en la mencionada Sierra de Jerusalén. El susodicho fue descubierto por un “caminante” que advirtió que otro que iba más adelantado que él era atacado por un “animal monstruoso”, destrozándolo en un instante. Totalmente asustado, se dirigió a la población más cercana donde relató lo sucedido provocando la reacción del pueblo que se dirigió a darle caza. El monstruo es descrito en la noticia como si de una quimera se tratase, acudiendo a la conocida técnica del jigsaw o puzzle, tan recurrente en la Modernidad para describir cualquier especie desconocida : “Este horrendo monstruo era de la magnitud de un Caballo; pero su espantosa cabeza á especie de la de un León; en ella tiene dos astas á modo de las de un Buey: la punta de la nariz como un gran pico de Aguila; los dientes de un gran León; colmillo de Javalí de à palmo y medio de largo: las orejas muy caídas; quatro tetas como Bacas; el pecho poblado de pelo, los pies con garras muy largas, la cola de un Basilisco sobre seis palmos de largo, y la punta como flecha, del espinazo le salen seis espolones de Gallo, pero mucho mayores sobre todo el anca abaxo…”.

Sin título

Por tanto, no había animal que no estuviese representado en el Monstruo de Jerusalén: caballo, león, águila, vaca, jabalí, e incluso criaturas mitológicas como el Basilisco. A toda esta mezcla de seres, que daba como resultado un animal quimérico, había que añadir que el horrendo animal era inmune a las balas y que su caza supuso la muerte de 20 hombres de una sola zarpada, por lo que hizo falta un Regimiento de Caballería y otro de Infantería para abatir al mencionado animal, no sin dificultades.


La noticia de este monstruo se hizo especialmente popular, no sólo por el hecho en sí sino por la polémica en la que se vio envuelto su editor, quien tuvo la necesidad de ofrecer determinadas explicaciones en el número posterior a la noticia del monstruo. Al parecer, a sus manos llegó la noticia de que en el
 Diario Histórico, Político y Moral del P. Fr. Joseph de la Fuente, se refería a la aparición de dicho monstruo en el año de 1725, del cual se había hecho una relación publicada en Madrid al año siguiente. Ante tal coincidencia, el editor declaró que su papel no era averiguar si el monstruo había revivido después de tantos años y agregó que jamás había salido por fiador de la noticia.

* Esta entrada es un extracto de un artículo que publiqué sobre los monstruos en los periódicos del siglo XVIII, si alguien siente interés podéis encontrarlo en mi perfil del portal academia.edu o bien en la siguiente referencia: “La presencia de los monstruos en la prensa Hispánica finidieciochesca”, Trocadero, Universidad de Cádiz, 2012. Nº 24. Pp. 83-104. ISSN 0213-4212.