Machismo y brutalidad Policial en Estados Unidos Los medios de gran audiencia dan poca cobertura (si es que la dan), la mayoría de los casos nunca son visibilizados, situación que se profundiza cuando la víctima es una mujer afroamericana o latina.

Police Brutality

El pasado 15 de julio la australiana de 40 años Justine Damond residente de la ciudad de Minneapolis en Minnesota llamo dos veces antes de la medianoche al 911 para denunciar la presunta violación de una mujer en un callejón detrás de su casa; cuando llegó la patrulla de policía ella se aceró y recibió uno o varios disparos que le causaron la muerte 20 minutos más tarde.

Según el relato de la Oficina de Asesoramiento Criminal de Minnesota los oficiales al llegar al sitio registraron el área y no encontraron sospechosos o signos de la violación que había motivado las llamadas telefónicas de Damond. Uno de los oficiales afirmó que estaban conduciendo por un callejón con las luces del automóvil apagadas cuando escucharon un fuerte sonido, al parecer alguien había golpeado la parte trasera de la patrulla; la víctima se acercó en pijama a la ventanilla lateral del conductor y el oficial Mohamed Noor (quien se enfrenta a una investigación interna previa por el uso de la fuerza) descargó su arma a través de la ventana abierta pues, según su abogado, los oficiales pudieron haber creído que estaban siendo emboscados.

El caso no ha sido esclarecido, no hay testigos, las cámaras de la patrulla y las cámaras de los uniformes de ambos oficiales (introducidas desde 2016 por la ocurrencia de hechos de brutalidad policial) estaban apagadas y el agente que disparó se niega a dar declaraciones. Ante este escenario, la presión de la ciudadanía y a petición del alcalde de la ciudad, la jefa de la policía local ha dimitido. La población se ha movilizado en las calles y continúan demandando justicia y responsabilidad a las fuerzas de seguridad, no obstante, este lamentable episodio ha puesto sobre el tapete un tema sobre el que muy poco se habla: el asesinato de mujeres a manos de la policía en los Estados Unidos.

Este hecho no es casual, en una sociedad patriarcal donde además los hombres en efecto constituyen la mayor parte de las víctimas mortales -pero también de los victimarios-, estos sucesos suelen ocupar la atención de la opinión pública y de los medios de comunicación; por su parte, los casos donde las víctimas son mujeres tienden a ser ignorados y desestimados al ser considerados insignificantes estadísticamente. Esta situación contribuye a naturalizar y por tanto profundizar esta realidad, promover su ocurrencia y favorecer los altos índices de impunidad.

Ahora bien, ante la ausencia de una base de datos confiable, desde el año 2015 el diario The Guardian comenzaría a llevar una base de datos a la que han denominado “The Counted”  en la que sistematiza las personas asesinadas a manos de la policía en los EE.UU.; ese mismo año también lo haría The Washington Post quienes basándose en los informes de noticias, registros públicos, bases de datos de internet y los informes originales constituirían una base de datos para hacer seguimiento a los disparos fatales por parte de un oficial de policía en el cumplimiento del deber.

De acuerdo a las estadísticas sistematizadas por The Guardian en el año 2015 de 1146 personas asesinadas por la policía 52 eran mujeres 4,5%, mientras que The Washington Post registró 991 asesinatos perpetrados por agentes policiales de los cuales 42 eran mujeres, es decir 4,2% del total de las víctimas. En el caso de las mujeres contrario a los hombres el riesgo de ser asesinada por la policía aumenta con la edad, así lo ponen en evidencia los datos de ambas bases de datos en las cuales solo el 7,6% (The Guardian) y 7,1% (The Washington Post) eran menores de edad, mientras que el porcentaje de victimas aumentó a partir de los 25 años.

Otro dato de importancia es que a diferencia de los hombres asesinados, la mayoría de las victimas mujeres son blancas 65,3% (The Guardian) y 61,9% (The Washington Post), mientras que las victimas afroamericanas ascienden al 23% en ambas bases de datos durante el año 2015. Según The Guardian el 71% de las mujeres asesinadas por la policía estaban armadas y 26,9% desarmadas, por su parte The Washington Post reporta que el 76% portaba un arma mortal y solo 7,1% se encontraba desarmada en el momento de su victimización.

Las cifras de The Guardian también indican que el 82,6% murió por disparo, 1,9% por la aplicación de taser, 13,4% atropelladas por vehículos policiales y 1,9% bajo custodia. The Washington Post afirma que el 59,5% de las mujeres fueron asesinadas durante un ataque en curso, 38% en otras circunstancias y en el 2,3% de los casos la circunstancia es indeterminada. Así mismo, el 38% de las victimas mostraron signos de enfermedad mental.

Durante el año 2016 según The Guardian hubo un aumento de aproximadamente un punto porcentual, con lo cual las victimas mujeres a manos de la policía ascendieron a 5,6%, sin embargo, de acuerdo a los registros de The Washington Post estos por el contrario se mantuvieron ubicados en 4,1%. En el referido año el patrón se mantuvo, las victimas menores de 18 años fueron el 3,2% (The Guardian) y 2,5% (The Washington Post).

Las mujeres blancas siguieron siendo las más victimizadas por la policía, con índices de 67,7% (The Guardian) y 52,5% (The Washington Post), seguido de las mujeres afroamericanas quienes representaron el 20,9% y 27,5% respectivamente en cada base de datos. De estas asesinadas según The Guardian el 61,2% estaba armada frente a un 38,7% desarmada; así mismo, The Washington Post subraya que el 80% de las victimas portaba algún tipo de arma, 12,5% tenían en su poder un arma de juguete y solo el 7,5% estaban desarmadas.

Ahora bien, The Guardian pone en evidencia que la forma de muerte más frecuente sigue siendo por disparo con el 77,4% de los casos, 1,6% por taser, pero aumentaron notoriamente con respecto al año anterior los asesinatos por atropello con automóvil policial 16,1% y bajo custodia 3,2%. The Washington Post también señala que el 22,5% de las mujeres fueron victimizadas cuando huían de la escena frente a un 77,5% que no estaba huyendo; además el 40% de las victimas reportadas mostraron signos de enfermedad mental.

Estos hechos en su conjunto ponen en evidencia que las mujeres no se encuentran exentas de la criminalización, persecución, encarcelamiento injustificado, violencia, uso excesivo de la fuerza, brutalidad y asesinatos selectivos por parte de los cuerpos de seguridad; sin embargo, cuando es una mujer la victimizada por la policía, hace gala la indiferencia machista. Los medios de gran audiencia dan poca cobertura (si es que la dan), la mayoría de los casos nunca son visibilizados, situación que se profundiza cuando la víctima es una mujer afroamericana o latina; motivo por el cual se mantiene vigente la matriz de opinión de que las mujeres no son víctimas de la brutalidad policial en Estados Unidos.