Los secretos del Waldseemüller: parte I

En esta entrega vamos a hablar de un conocido mapa…o no tanto. Son muchos los enigmas que rodean a este/os planisferios y a los que pretendemos arrojan un poquito de luz para mayor comprensión de todos. ¿bonito, verdad? Pues este planisferio no es lo que parece….En esta primera entrega desvelaremos algunos de sus secretos. ¡Continuad leyendo para saber más!

El enigma del planisferio Waldseemuller de 1507. La Cosmographia Introductio. 
El enigma del planisferio Waldseemuller de 1507. La Cosmographia Introductio.

En 1507 se publicó en Estrasburgo un libro, Cosmographiae Introductio. Este libro iba acompañado además de un mapa, la Universalis Cosmographia Secundum Ptholoemaei Traditionem et Americi Vespucii Aliorumque Lustrationes (Geografía Universal según la tradición de Ptolomeo y las aportaciones de Américo Vespucio y otros), más conocida como Universalis Cosmographia, y de un globo, y en éstos se plasmaba la nueva realidad geográfica conocida por los viajes exploratorios patrocinados e impulsados por la Corona Española, y llevados a cabo por Colón y otros navegantes, entre ellos Américo Vespucio, entre 1492 y posteriores.

Cristóbal Colón, viajando hacia el oeste, atravesando el Océano Atlántico, había conseguido, supuestamente, llegar a Asia, aunque otras personas no eran de la misma opinión. Y esta controversia, el saber si Colón había llegado o no a Asia y si no era así dónde lo había hecho, estaba alterando a la comunidad científica del momento, por no hablar de la política. Y es en este contexto en el que se publicó el planisferio Waldseemuller.

El Gymnasium de Saint-Dié-des-Vosgues

La obra y el mapa fueron elaborados en el Gymnasium  de Saint-Dié-des-Vosgues, una pequeña localidad cercana a Estrasburgo, y fueron realizados bajo la dirección de Martin Waldseemuller.

Esta localidad pertenecía al Ducado de Lorena, gobernado por el Duque Renato y, a pesar de su escasa población y de hallarse dentro de un medio geográfico hostil (el bosque de los Vosgos), contaba con un capítulo catedralicio y un monasterio benedictino, es decir, era un pequeño reducto para la cultura, algo a lo que el gran duque ayudaba con su protección. Cerca estaba Estrasburgo, que en esa época era, junto con Basilea, uno de los centros de difusión de la cultura escrita, pues allí había gran cantidad de imprentas, algo que influiría enormemente en la difusión de esta obra.

A principios de 1507 se trabajaba en una nueva edición de la Geografía de Ptolomeo, que los monjes y cartógrafos estaban traduciendo del griego, algo muy costoso y complicado. Waldseemuller, cosmógrafo, cartógrafo y matemático alemán que había estudiado en Friburgo, se unió al grupo entre 1506-07 por invitación del duque y debido a su fama como cartógrafo. En el grupo también estaba Matías Ringmann, nacido en Eichstofen, Alsacia (actual Francia) y que había cursado estudios de teología, cosmografía, matemáticas y lengua griega en Heidelberg, París y Friburgo, donde conoció precisamente a Waldseemuller.

Waldseemuller era admirador de Vespucio y había supervisado la impresión de Mundus Novus, carta supuestamente escrita por Vespucio y en la que hablaba de las nuevas tierras.  Esta carta forma parte de un lote de varias publicadas entre 1500-1505 y que iban dirigidas a Lorenzo de Médicis. La cuarta y la sexta obtuvieron un gran éxito. ¿Y por qué? ¿Qué contenían?

En la primera de las cartas, conocida con el nombre de Mundus Novus, Vespucio se refiere a los territorios recién descubiertos precisamente con ese sobrenombre. Los considera un mundo nuevo. Curiosamente, esta expresión tiene similitudes con otra expresión usada en el Chronicarum de …, aquella de alterum orbis. ¿Casualidad?

A principios de 1507 Gauthier Lud anunció que una nueva carta de Vespucio y dirigida al duque acababa de llegar. En ella había un texto adjunto, la conocida como Carta Soderini, en la que Vespucio contaba los cuatro viajes que, según él, había realizado a las nuevas tierras. El segundo, totalmente cierto, narra la expedición de Alonso de Ojeda, bajo pabellón español. Los últimos son expediciones portuguesas.

Se cree que esta carta no la había escrito Vespucio y que era falsa, pero la comunidad de Saint-Dié creyó en ella y en su contenido, y fue el detonante para publicar la Cosmographiae Introductio. En este libro iba incluido el planisferio Waldseemuller y un mapa de globo.

La importancia del planisferio Waldseemuller

¿Y en qué radica la importancia del mapa que en él figura? Pues en que aparecen los nuevos territorios descubiertos representados como un nuevo continente, completamente separados de Asia, siendo además bastante parecidos a lo que eran en realidad. Y este nuevo continente aparece con un nombre en la parte sur, y ese nombre es América, un claro homenaje al cosmógrafo, navegante y comerciante Américo Vespucio.

Las nuevas ideas del planisferio Waldseemuller

Dos son las ideas nuevas plasmadas en el mapa. Por una parte, la aceptación de que los territorios descubiertos por Colón en 1492 constituían un nuevo continente, plenamente independiente de Asia y de Europa, separado de ambos continentes por sendos océanos.

Lo más chocante es que en este mapa se ve ya el Océano Pacífico, el cual no sería descubierto por Vasco Núñez de Balboa hasta 1513. ¿Cómo podía saberse entonces que esta parte de las nuevas tierras no estaban unidas a Asia y que un mar las separaba de ella? ¿O quizá quien lo hizo no lo sabía pero lo intuyó o lo deseó? Este es sólo uno de los misterios que encierra este mapa.

Pero en 1985 la conservadora Elizabeth Harris examinó el papel, las filigranas y las planchas de madera del mapa. Las planchas estaban agrietadas, señal inequívoca de numerosas impresiones. La conservadora llegó a la conclusión de que este mapa no se había imprimido en 1507, es decir, que no era la primera versión, sino que era una versión posterior que había utilizado las planchas de madera originales, y que no se había impreso antes de 1516, puede que incluso más tarde. Si esto fuera cierto querría decir que si en el planisferio está ya representado el Mar Pacífico es porque ya se había descubierto en 1513, pudiéndose añadir este dato por esa razón, porque ya se sabía con certeza de su existencia en esa época posterior.

La otra idea que pronto se convirtió en realidad es que, además de considerar a estos territorios un nuevo continente, sutilmente, casi sin intención, se le da nombre, América, en homenaje a Américo Vespucio, navegante y cosmógrafo que había estado allí pero que no había sido el primero en llegar ni en descubrirlo. En realidad, lo lógico es que el continente se hubiera llamado Columbia, en honor a su descubridor, Cristóbal Colón. ¿Por qué entonces se eligió este nombre y no otro? Quizá porque el autor del mapa no amaba a Colón en exceso, quizá más bien lo odiaba profundamente. Esa sería una buena razón para ningunearle de esa manera dando el nombre de otra persona a los territorios que él había descubierto. Y por otra parte, está claro que la persona que elaboró el mapa conocía a Américo Vespucio y le admiraba. Por eso quería dar a los nuevos territorios su nombre.

¿Quién hizo realmente el planisferio Waldseemuller?

¿Quién hizo realmente el planisferio Waldseemuller? ¿No podría ser que tanto la Carta Soberini como el mapa fueran elaborados por la misma persona? ¿Por Waldseemuller o por otra persona? ¿No podría haberlos hecho Martin Behaim o quizá Martin Ringmann?

Martin Behaim seguramente conocía a Vespucio, pues éste había estado en Portugal varias veces. Es bastante probable que éste, que había estado allí en la expedición de Alonso de Ojeda de 1499 que exploró la actual costa de Venezuela, le hubiera podido contar hasta dónde había llegado, y Behaim podría haber ido plasmando estas ideas en algún mapa poco a poco. De hecho Américo Vespucio

Su autor tendría que ser un buen cartógrafo y además tenía que estar muy al tanto de los últimos descubrimientos geográficos y cartográficos. Era alguien, por tanto, que había conseguido información privilegiada, información que en ese momento sólo tenía el grupo de cartógrafos que dirigía Juan Rodríguez Fonseca. Y para conocer esa información el autor es probable que residiera cerca de España, en Lisboa concretamente, donde, debido a sus contactos con varios navegantes de estos viajes, tenía información de primera mano sobre los territorios recién descubiertos, mucha más que la pudiera tener cualquier otro cartógrafo de cualquier otro lugar de Europa.