Los movimientos sociales y su grito de alteridad [1]

En una de las paradojas descritas por él economista egipcio Samir Amin analiza el contexto contemporáneo en el que vivimos y nos sitúa en un mundo único, diverso y ampliamente desigual. En él considera que la posibilidad de construir una modernidad igualitaria sin sacrificar la diversidad es más que una utopía, es un intento fallido de esta época. Señala que la modernidad está sometida a dos puntos complementarios, el primero existe en regiones del sistema mundial como son África y el Mundo Árabe donde la contradicción se caracteriza por la ideología predominante en estos lugares, lo cual es conducente con la lógica de sacrificar las particularidades locales por el desarrollo global de una región, y el segundo se refiere a la expresión retorica violenta que ejerce la modernidad contra los desfavorecidos del capital y la vida, es decir los pobres, oprimidos y vulnerados de la historia de la humanidad.

Es así que para Samir el desafío es transformar la modernidad para hacerla capaz de construir un mundo único, igual y diverso (Borón, 2006:18).  Donde sea posible reconstruir esos desafíos propuesta por la modernidad y que en el discurso pos-moderno son concebidos como los metarrelatos. Dichos metarrelatos que no han transcendido al escenario de lo real pero continúan gravitando en el imaginario social de los defensores de la modernidad como un proyecto de larga duración que pueda poner la razón y el progreso como fuente de seguridad del sujeto y paradigma instituido de esta época.

Ya para América Latina las circunstancias tienen un conjunto de matices que caracterizan el discurso de los movimientos sociales. Por un parte, el fenómeno de los movimientos tiene amplia relación con la identidad del mismo, mientras en Europa el debate se situaba en los procesos de los movimientos ecológicos, raciales, políticos, estudiantiles por buscar cambios estructurales en el poder,  la razón de ellos era radicalmente diferente a las demandas y exigencias de los movimientos en latinoamérica. Ya que la base y la organización fue una de las características de los movimientos en estos territorios, al considerar que la lucha era un principio del repertorio y la defensa de lo público tenía como consistencia, disminuir la fuerza del proceso de privatización, ya que era el sentido propio de la política en sus tiempos.

El intento por comprender todo una serie de procesos que se encuentran en el fondo de fenómenos propios de la región sitúa el punto de enunciación de los movimientos. Puesto que el desafío central consiste en superar las estructuras rígidas del capitalismos, la lógica de la privatización a gran escala y el imaginario sexista y racista propio del pensamiento moderno.  Ya bien lo mencionaba (Grosfoguel, 2006) en su crítica a los procesos tardíos de la modernidad que sitúan al sujeto como un individuo políticamente – excluyente y socialmente racista frente a su propia condición de marginalidad, algo que se había naturalizado en el proceso social de la individualidad  y la formalidad de lo humano producto de la lógica colonizadora propia de la modernidad.

En últimas, esta discusión sobre la univocidad de los movimientos sociales en el contexto latinoamericano y europeo, resulta ser el epistemólogo Boaventura de Sousa, al concebir el debate de la complejidad de los movimientos del SUR frente a nuestros ojos, ya que nuestros ojos no pueden ayudar estando en ese lado de la línea y mirando desde dentro hacia fuera. Dado que la dimensión de la problemática es crítica y no se logra reconocer el impacto que ha generado históricamente la colonización del saber, las formas de poder excluyente y las estructuras burocráticas que ha dejado todo un proceso de exclusión múltiple y de negación totalista del sujeto eurocéntrico sobre el nativo de estas tierras.

Bibliografía

Borón, A. &. (2006). Política y movimientos sociales en un mundo hegemónico. Lecciones desde África, Asia y América Latina. Buenos Aires: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.

Grosfoguel, R. (2006). La descolonización de la economía política y los estudios postcoloniales: transmodernidad, pensamiento fronterizo y colonialidad global. Tabula Rasa, 4, 17-48.

[1] El siguiente artículo reflexivo es resultado de un proceso investigativo entre la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) y la Universidad del Tolima (Colombia). Se agradecen los comentarios y el apoyo del cuerpo académico “El léxico de la política en la globalización” de la UACM y el Maestro Víctor Hugo López Llano coautor del mismo en extenso.

[2] José Javier Capera Figueroa es Politólogo de la Universidad del Tolima (Colombia), Analista político y columnista del Periódico el Nuevo Día (Colombia) y del portal de ciencias sociales rebelión.org (España). Correo: [email protected]

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