Los árabes en Paraguay – Inmigración Iberoamericana nº8

Hoy os presento la quinta y última entrada sobre la emigración desde Oriente Medio hacia Sudamérica, hablando sobre la emigración Sirio-libanesa en Paraguay (la población palestina en Paraguay es prácticamente inexistente, como ocurre en Argentina), país donde se observan ciertas características de este conjunto migratorio ya vistas en los demás países analizados, pero también tenemos circunstancias especiales dentro de este país que afectaron a los emigrantes sirio-libaneses.

La emigración de sirio-libaneses a Paraguay está enmarcada dentro del proceso migratorio desde ese territorio hacia Sudamérica a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, debido como ya hemos comentado en otras entradas de este serial a la persecución de cristianos ortodoxos por parte del Imperio Otomano, que controlaba esos territorios, y a la falta de tierras cultivables para los jóvenes sirio-libaneses en su país debido al aumento demográfico existente a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX.

Para el caso paraguayo concretamente, tenemos un primer periodo de esta emigración fechado entre 1888 y 1914, y un segundo periodo tras finalizar la Primera Guerra Mundial, entre 1918 y 1933. En general, estos emigrantes no habían elegido Paraguay como su lugar inicial de destino, que solía ser Argentina y en menor medida Uruguay, pasando desde allí hasta Paraguay, ya que el gobierno paraguayo no tenía una política de inmigración generalizada como ocurría en países como Argentina, Chile o Brasil.

La recepción masiva de emigrantes por parte del gobierno paraguayo viene dada por la fuerte caída demográfica ocurrida tras la Guerra de la Triple Alianza, guerra que enfrentó a Brasil, Argentina y Uruguay contra Paraguay, que se inició a finales de 1864 y que finalizó el nueve de marzo de 1870. En 1861, Paraguay contaba con una población de 1.3 millones de habitantes. Pero al acabar la guerra, en 1872, el país contaba con solo 231 mil habitantes, de los cuales 31.296 eran emigrantes. Esta catástrofe demográfica afectó más a los varones debido a la guerra, lo que hizo que hiciera falta mano de obra masculina en grandes cantidades para introducirla en el país.

La falta de una planificación migratoria por parte del gobierno paraguayo, unido a que en Paraguay, al igual que en Brasil o en Argentina, se fomentaba la inmigración europea y no la de Oriente Medio, hizo que las condiciones de vida y asentamiento en Paraguay fueran muy duras par este contingente poblacional. Además, en Paraguay ocurrió que se buscaba mano de obra para el campo, ya que pensaban volcar sus actividades económicas en ese sector para intentar que el país prosperara, y los sirio-libaneses iban con la idea de ser comerciantes, para hacer dinero y poder volver a su país.

Por tanto, los sirio-libaneses se dedicaron al comercio en Paraguay al igual que en otros países sudamericanos, empezando con la venta ambulante. No fue hasta la década de los años treinta y cuarenta del siglo pasado cuando los sirio-libaneses se asentaron en las ciudades paraguayas, principalmente en Asunción y Encarnación, para continuar con el comercio en tiendas.

Al igual que en Brasil, Paraguay fue receptor de población de la llamada “nueva emigración” o 2ª emigración sirio-libanesa a partir de 1960 y sobre todo en Paraguay desde 1980. Este segundo movimiento migratorio se asentó en la zona del Alto Paraná, especialmente en Ciudad del Este, cerca de la frontera con Brasil y Argentina, cifrándose en unos 10 mil habitantes. El 90% provenía del Líbano, especialmente de la zona sur, existiendo también algunas personas provenientes de Palestina, Siria, Egipto o Jordania. Se dedicaron al comercio e importación entre las distintas fronteras.

Por tanto, este contingente de población hay que unirlo a las 12 mil personas, en su mayoría también libanesas, que se cifraban en la parte sur de Brasil, cerca de la frontera. Como ya comentamos en la anterior entrada dedicada a Brasil (http://iberoamericasocial.com/los-arabes-en-brasil-inmigracion-iberoamericana-no8/), esta emigración se explica debido a la Guerra Civil en el Líbano (entre 1975 y 1990), y a la cercanía de la frontera con el Estado de Israel, ya que casi en su totalidad provienen de regiones del sur del Líbano fronterizas con el estado judío.

En la actualidad, se cifra en unas 50 mil personas la población de origen sirio-libanés residente en Paraguay (0,73% de la población total del país). Muchos de ellos son descendientes de 3ª y 4ª generación de los primeros sirio-libaneses que se asentaron en el país a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX. Son parte integrante de la sociedad paraguaya y muchos de ellos han prosperado dentro de la economía y la sociedad del país hasta convertirse en personas muy importantes dentro de Paraguay. Como referente tenemos las palabras del Cónsul Honorario de la República Árabe de Siria en Paraguay, a finales de los años setenta del siglo pasado: “Los sirios son de fácil asimilación en el ambiente paraguayo, han formado respetables hogares y sus hijos paraguayos han cursado en la Universidad Nacional y, se han diplomado en medicina, ingeniería, bioquímica, ciencias económicas y odontología, además de militares, periodistas y en todas las ramas del saber y de la acción creadora y lícita”.

Otro escrito sobre el asentamiento Sirio-libanés en Paraguay dice lo siguiente: “Las fortunas ganadas honorablemente en Paraguay no han sido exportadas al exterior, sino invertidas totalmente en industrias y edificaciones. Es que los sirios se han radicado definitivamente en el país y no son aventureros. Han hundido raíces en esta tierra y se han entregado en el Paraguay con el mismo amor y orgullo que tienen por su lejano país.

Además existen varios casos de personas de origen sirio-libanés que han ocupado cargos de importancia en la política paraguaya. Bader Rashid, descendiente de una conocida familia libanesa de la vieja inmigración, ha tenido importantes cargos en el Partido Colorado ejerciendo su presidencia y siendo Senador. Leila Rashid se ha desempeñado como Subsecretaria de Relaciones Exteriores y Embajadora ante Argentina y Estados Unidos. Otro caso significativo es el de Osvaldo Domínguez Dibb, numerosas veces candidato del Partido Colorado, llegando al alcanzar puestos de importancia a nivel nacional.

Muy diferente es el proceso de asimilación en el país de la 2ª emigración asentada en la frontera con Brasil, el cual es claramente inferior a los emigrantes sirio-libaneses y sus descendientes asentados desde final del siglo XIX e inicios del siglo XX. Por una parte, estos emigrantes, en su mayoría libaneses, profesan la religión musulmana, lo que dificulta en cierta medida su asimilación a una sociedad muy católica como la paraguaya. Por otra parte, estos emigrantes se han asentado en el país relativamente hace poco y muchos todavía piensan en poder volver a su país de origen. Además al ser esta nueva emigración libanesa una emigración de frontera, muchos de estos emigrantes igual viven en la ciudad paraguaya de Ciudad del Este que en la ciudad brasileña de Foz do Iguaçu, lo que hacía que su asimilación a la sociedad paraguaya fuera menor.

Una vez concluido este serial en cinco apartados sobre la emigración sirio-libanesa y palestina a distintos países sudamericanos, es el momento de realizar algunas reflexiones sobre este movimiento migratorio. Fue claramente un movimiento minoritario cuantitativamente en comparación del total de la emigración recibida por los países sudamericanos a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX y que además tuvo muchas más dificultades durante los primeros años de su asentamiento en Sudamérica, empezando por un viaje cruzándose medio mundo con las condiciones de transporte existentes en esos años, desde sus países de origen hasta Génova o Marsella y de ahí hasta Buenos Aires o alguna ciudad portuaria brasileña para continuar muchas veces en burro o caballo hasta su punto final de destino.

Si a esto le añadimos que generalmente emigraban con muy poco dinero para empezar en su nuevo país, que no conocían el castellano y que no eran bien recibidos en su nueva sociedad hace fácil imaginarse la dura vida de los primeros años de estos emigrantes sirio-libaneses y palestinos. Pero a pesar de todas las dificultades existentes, esta comunidad consiguió asentarse y prosperar en Sudamérica gracias a su infatigable trabajo durante horas y horas, y a su gran capacidad de ahorro. Aparte este contingente población tuvo una gran asimilación en su nueva sociedad, sobre todo a partir de la 2º generación y sucesivas.

Para dar la bienvenida al 2016 iniciaremos las entradas en este blog con “Los Vikingos en América”, donde comentaremos las expediciones y asentamientos vikingos en Groenlandia y Canadá siglos antes de la llegada de los castellanos y portugueses a América.