Los árabes en Argentina – Inmigración Iberoamericana nº5

Con esta entrada comenzamos un serial donde vamos a analizar la emigración desde varios países de Oriente Medio, concretamente desde Siria, Líbano y Palestina, hacia varios países de Sudamérica, comenzando el serial por esta entrada donde analizaremos la emigración sirio-libanesa a Argentina (la emigración de palestinos a Argentina es prácticamente inexistente), continuando por la emigración desde esos países hacia Chile, Perú, Brasil y Paraguay respectivamente.

El análisis de la emigración sirio-libanesa en Argentina es bastante dificultoso debido a la escasez de estudios existentes sobre esta emigración. Esto ocurre debido a que es una emigración cuantitativamente muy inferior a otras que ocurrieron durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX en el país, lo que produce que exista mucho menos interés por parte de los historiadores hacia esta emigración que hacia otras emigraciones europeas mucho más mayoritarias. Por otra parte, existe una tremenda dificultad en las fuentes demográficas para delimitar la emigración sirio-libanesa de otras de la zona, ya que ambos países y otros de Oriente Medio pertenecían en ese momento al Imperio Otomano, lo que hace que en las fuentes aparezca el término genérico de turcos o de turcos/otomanos, o el de árabe y no el de sirio o el de libanés.

Argentina fue uno de los países que recibió mayor número de emigrantes durante el siglo XIX e inicios del siglo XX en todo el mundo. Esto fue debido al crecimiento demográfico mundial, especialmente en Europa, y a las políticas implantadas por los gobiernos argentinos desde su nacimiento como país, las cuales incentivaban la llegada masiva de inmigrantes hacia Argentina, ya que era un país nuevo y muy extenso y necesitaba una gran cantidad de mano de obra. Pero no todos los emigrantes eran bien recibidos por el gobierno argentino, ya que este prefería la llegada de europeos, especialmente italianos y españoles, desconsiderando la emigración desde otras partes del mundo, como Oriente Medio, por ejemplo.

En la siguiente tabla podemos observar diversos periodos de recepción de inmigrantes en Argentina según su nacionalidad y su % en relación con el total de la recepción de inmigrantes en ese país:

Periodo Italianos Españoles Franceses Rusos Turcos Otros
1891-1900 65,66% 20,31% 3,95 % 2,69% 1,79% 5,60%
1901-1910 45,63% 36,99% 1,96% 4,22% 3,78% 7,43 %
1911-1920 28,83% 48,89% 2,09% 4,71% 4,87% 10,61%
1921-1926 40,92% 27,51% 1,21% 3,47% 1,89% 25,12%

 

Si observamos la tabla anterior, vemos que a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX la mayoría de los inmigrantes en Argentina eran italianos o españoles, alrededor del 80 % del total. La mal llamada inmigración turca, nunca llegó a significa el 5% del total de extranjeros asentados en Argentina.

El II Censo Nacional de la República Argentina, de 1895 cifraba en solo 876 personas la población de turcos/otomanos en el país. Si observamos las cifras del III Censo Nacional de la República Argentina del año 1914 los turcos/otomanos eran 64.369. Por tanto tenemos un aumento de población en 19 años que entra en Argentina con pasaporte turco de 63.493. Teniendo en cuenta que se considera que la gran mayoría de personas que eran clasificadas como “turcos o turcos/otomanos” no eran realmente turcos, sino sirio-libaneses, estas cifras dejan claro que la emigración sirio/libanesa hacia Argentina comenzó en las décadas finales del siglo XIX, teniendo un rápido crecimiento hasta la llegada de la Primera Guerra Mundial, debido a lo que se conoce como el efecto llamada, esto es, los emigrantes sirio-libaneses que se asentaban en Argentina hablaban a sus familiares y conocidos de su vida en el país y esto hacía que muchos se decidieran por emigrar.

El inicio de esta emigración viene ligada estrechamente a dos elementos, el crecimiento demográfico y la persecución de cristianos. Existió durante todo el siglo XIX un crecimiento demográfico en esa zona en particular y en todo el mundo en general debido a la caída masiva de la mortandad por la mejoría de las condiciones de salubridad y al mantenimiento de los altos niveles de natalidad. A esto hay que añadir la implantación de mejoras de industrialización en Siria y Líbano, sobre todo en este último país, que hicieron que se necesitaran menos personas en el campo para realizar el mismo trabajo y que existieran muchos jóvenes agricultores sin tierra en la región en las últimas décadas del siglo XIX.

Por otra parte la mayoría de los emigrantes sirio-libaneses hacia América Latina fueron cristianos y no musulmanes. Esto es debido a que el Imperio Otomano ejerció una fuerte persecución sobre las minorías cristianas (ortodoxas, maronitas, melquitas) las cuales no tuvieron más remedio que huir de los dominios del imperio, generalmente de manera ilegal.

La emigración sirio-libanesa empezó a decrecer paulatinamente tras la Primera Guerra Mundial. Según otro censo poblacional realizado por la República Argentina en el año 1947, existirían en el país 32789 personas de ascendencia siria y 13505 libaneses. En el censo del año 1960 el número de sirios era de 23334 y de libaneses de 13028. También aparecen en este segundo censo 68 iraquíes, 1086 palestinos y  4640 denominados “árabes”, término que pensamos que podría englobar a personas originarias del resto de países de habla árabe de Oriente Medio.

Como se puede apreciar, existe un descenso generalizado del número de personas sirio-libanesas en Argentina desde el final del la Primera Guerra Mundial hacia adelante. Si en 1914 teníamos en el país unos 64369  “tucos/otomanos” de los que pensamos que en su mayoría o casi en su totalidad provenían de Siria o Líbano, en 1947 teníamos en Argentina 46294 sirio-libaneses, siendo esa comunidad ya en 1960 de solo 36362 personas. Por tanto tenemos una caída entre 1910 y 1960 del 43,51 % de la población sirio-libanesa en Argentina.

Diversos son los motivos que justifican que no solo no creciera esta emigración después de la Primera Guerra Mundial, sino que descendiera en casi la mitad de su población en 50 años.   Por una parte hay que tener en cuenta que el Imperio Otomano desaparece tras acabar la Primera Guerra Mundial y que la zona que estamos analizando se convierte en una colonia francesa. Esto hizo que lógicamente las persecuciones contra cristianos acabaran y que por tanto estos grupos religiosos dejaran de emigrar. En cambio, la llegada de los franceses sí provocó la emigración musulmana desde ambos países hacia Sudamérica, aunque en menor medida que la emigración cristiana  de décadas anteriores. Además, la bonanza económica general en todo el mundo en la década de los años veinte provocó una importante cantidad de retornados sirio-libaneses hacia sus países de origen en el periodo 1918-1929.

La gran mayoría de sirio-libaneses que llegaron a Argentina en los años finales del siglo XIX se asentaron en un primer momento en Buenos Aires y alrededores, (sobre el 72% del total) ya que las distintas compañías de viajes que cubrían el trayecto entre Europa (principalmente desde Génova o Marsella) y Argentina desembarcaban en el puerto de Buenos Aires. Luego con el paso de los años y sobre todo gracias a la expansión del ferrocarril, los sirio-libaneses se fueron expandiendo hacia otros lugares del país, como las provincias de Santa Fe, Córdoba y en el noreste argentino.

A pesar de que la agricultura era la ocupación laboral en sus países de origen, la venta ambulante fue la gran ocupación de los inmigrantes sirio-libaneses en Argentina y en otros países sudamericanos. Se calcula que un 86% aproximadamente de esa población se dedicó al comercio. Una vez que conseguían ahorrar algo de dinero, pasaban de la venta ambulante a un asentamiento en las ciudades, donde seguían con su labor comercial como minoristas en tiendas. Este cambio en la ocupación laboral de estos emigrantes una vez llegados a tierras sudamericanas se explica ya que la agricultura exige una compra de tierras, cuya inversión económica la mayoría de estos emigrantes no podían permitirse, y que aparte estos emigrantes llegaban con la firme intención de ahorrar dinero y volver a su país, no de asentarse en Argentina o en otro país sudamericano.

En cambio, la segunda generación y siguientes de sirio-libaneses es un ejemplo de integración exitosa en el país, asimilando los rasgos socioculturales de la sociedad Argentina y perdiendo en gran parte los rasgos culturales de la sociedad del Oriente Medio. Muchos de los hijos y nietos de aquellos primeros emigrantes sirio-libaneses que emigraron a Argentina se convirtieron en importantes industriales y políticos de la sociedad Argentina. Varias son las instituciones que aglutinan a los descendientes sirio-libaneses en el país. Destaca el Club sirio-libanés de Buenos Aires www.clubsiriolibanes.org.ar, la Unión Cultural Argentino Libanesa (UCAL) o el Club Social Argentino Sirio en la ciudad de Rosario  www.argentinosirio.org. Además de un hospital para esa comunidad. www.hospitalsiriolibanes.org y un periódico, el diario sirio-libanés  www.diariosiriolibanes.com

Sin embargo, recientes estudios muestran que hay que diferenciar claramente la asimilación y la adaptación de las distintas generaciones de sirio-libaneses en Argentina según la religión que procesaban. Así, parece ser que los emigrantes y sus descendientes de origen cristiano tuvieron una asimilación mucho más rápida y efectiva que los emigrantes de origen musulmán. Los musulmanes por lo general vivían en comunidades bastante más homogéneas, lo que hizo que su adaptación a la sociedad argentina fuera más lenta. Como ejemplo tenemos “La Angelita”, pueblo situado a 360 kilómetros de Buenos Aires, conocido como “la pequeña Siria”, ya que  400 habitantes son descendientes de sirios musulmanes.

En la actualidad se cifra en 3 millones y medios los árabes y descendientes que tienen la nacionalidad argentina, siendo la comunidad siria en primer lugar, y la libanesa en segundo lugar las dos más numerosas, siendo la egipcia, la marroquí y la palestina por ese orden las siguientes comunidades árabes en número de personas. Por otra parte Argentina es el segundo país sudamericano con más descendientes de origen sirio, solo por detrás de Brasil. Significativa es en esta comunidad la diferencia entre los musulmanes, que son poco más de 600 mil, y los cristianos, que son casi 2,9 millones de personas.

En la próxima entrega explicaremos los distintos elementos de configuran la emigración desde Oriente Medio hacia Chile y veremos los puntos comunes y divergentes con la emigración hacia la Argentina.