Las mentiras de Colón

Porque nada es lo que parece….y Colón tampoco era un santo. Hoy vamos a hablar de la mentira más famosa y menos conocida del mundo de la cartografía. ¿Sabían que por la primera representación que envió el genovés sobre lo que había descubierto nos pasamos la tiiiira de años representando mal lo descubierto?

Al no tener más más que una obra dibujada por Colón debemos pasar a la cartografía literaria de la que ya disponemos sobre la primera representación que envió. Es el caso de la carta de Colón de 1493. ¿Cómo debemos ver ese apunte desde la crítica del siglo XXI? Con carácter crítico.

Mapa

Esta es la obra cumbre de Colón y debemos asomarnos a ella con curiosidad. ¿Qué debemos apreciar para saber que engañó al mundo entero?

1º.-El método empleado que es muy sencillo. Colón, como ya hablamos en otro post, se fijó en el método de Toscanelli, aunque fue empleado por primera vez por Dicearco de Messina. Este griego fue el primero en crear un entramado ortogonal con coordenadas. Para ello dibujó dos ejes que dividió en estadios. Estos ejes guía se cortaban en la isla de Rodas cuyo paralelo denominó 36º N, a partir del cual se podían situar los diferentes lugares con referencias al punto geográfico conocido.

¿Y porqué tuvo éxito?

  1. Porque representa la superficie de la tierra de forma plana de manera que es más fácil interpretar un mapa (¡en aquella época era muy difícil!)
  2. Permitía dibujar las costas de los continentes frente a frente.
  3. Divide la superficie por un entramado de rayas que representan unidades de cuenta con una medida conocida.
  4. Lleva un tronco de leguas para saber el valor del grado en millas 56 2/3 y leguas 14 y 1/6.

Entonces, ¿dónde está la trampa? En que lo que estáis viendo, amigos, no es real. Primero porque representa Europa y Asia, en donde se encuentra lo descubierto. Y segundo, la localización que hizo del Caribe la situó a 26º. ¡Y está a 18º, 30´!

¿Y por qué?

Muy sencillo: en esta carta reflejaba su descubrimiento en el área de influencia castellana, o sea al Norte del paralelo de Alcáçovas.

De esta manera, los monarcas, poco duchos en el arte de interpretar mapas (porque para eso ya estaban los eruditos y navegantes), podían leerlo y hacer política, que era lo suyo.

Este mapa cumplió su misión de enseñar la localización de los descubrimientos de Colón a los Reyes Católicos, para que con esta información pudiesen negociar con el rey de Portugal, Juan II, el tratado de Tordesillas.