Las Huellas en el Bosque


“El claro del bosque es un centro en el que no siempre es posible entrar; desde la linde se le mira y el aparecer de algunas huellas de animales no ayuda a dar ese paso. Es otro reino que un alma habita y guarda. Algún pájaro avisa y llama a ir hasta donde vaya marcando su voz. Y se la obedece; luego no se encuentra nada, nada que no sea un lugar intacto que parece haberse abierto en ese solo instante y que nunca más se dará así. No hay que buscarlo. No hay que buscar.”

Este es el principio y la lección inmediata en Claros del bosque (1977) una de las obras más sugestiva de la filosofa española María Zambrano que vivió y enseñó en el exilio durante 40 años entre Cuba, México y Puerto Rico.

La analogía de Iberoamérica social:Revista-red de estudios sociales con el claro del bosque es para mí también muy inmediata.

El claro de Zambrano es una claridad, un espacio abierto, una plenitud donde queda la nada y el vacío y donde se entra como intruso, escuchando la voz del pájaro como burla: «me buscabas y ahora, cuando te soy al fin propicio, te vuelves a ese lugar donde respirar no puedes», y luego hay que seguir de claro en claro, de centro en centro, en un movimiento circular de darse de la luz, en círculos que se suceden cada vez más abiertos hasta que se llega allí donde ya no hay más que horizonte.

Así me apareció Iberoamérica social, como una realidad apenas visible, como la promesa de un nuevo comienzo, como la posibilidad de ser a partir de esa nada, de crear mi persona y tomar la responsabilidad de ser no conceptual sino practica.

Eso sin embargo me proporciona una libertad que puede expresarse de múltiples maneras y lo mejor es asumir esta libertad mediante el despertar de la conciencia personal. De hecho la visión de la luz depende efectivamente de la presencia -“en ese solo instante y que nunca más se dará así”- y quien a de estar presente, listo y siempre despierto es el sujeto, conciencia y voluntad unidas.

Así quiero seguir estas huellas en el bosque y la voz del pájaro que burla e intenta diversas maneras de estar consciente y “luchar” de forma diferente contra las conciencias adormecidas o subyugadas, sabiendo que la realidad solamente es accesible en la actitud no violenta y receptiva del que sabe esperar, escuchar y acoger como hacen los pobres, los dominados, los místicos.

Igualmente mis palabras no serán instrumento de dominio y de comunicación que nombra y define las cosas para dominarlas y apoderarse de ellas y que queda entonces como instrumento disponible a todas horas. Al contrario mis pensamientos serán como huellas, seguirán  la lógica de la apertura, de la visión desveladora de la aurora, del discontinuo, del amor del conocer que de vez en cuando se cansa, decae para después renacer con nueva fuerza.

Cuando algunas huellas nos aparecen en el bosque tenemos que seguirlas, ellas nos conducen hasta la linde del claro que no puede ser agarrado, por eso la actitud mejor es aquella de la recepción constante y del despertar.

Bienvenidos a mi nuevo blog que en forma de huellas intentará proponerse como lugar de conocimiento, sugestiones, enfrentamiento, dialogo sin distinción,  un «Incipit vita nova» donde la filosofía se hace más humana con su inalienable alegría.