Las Bandeiras

Las Bandeiras fueron expediciones multitudinarias que partían principalmente desde Sao Paulo (aunque hubo Bandeiras que partieron desde otras ciudades brasileñas como Bahía) y cuyo objetivo era el interior brasileño. Comenzaron muy a final del siglo XVI y tuvieron su apogeo durante el siglo siguiente. Estaban compuestas por todos los elementos étnicos que tenía la sociedad colonial brasileña que se había ido configurando desde los inicios de la colonización, esto es, los blancos portugueses conquistadores del lugar, los indígenas ya capturados y los mamelucos (combinación de indio y blanco). Se calcula que entre un 80 y un 90 % de los integrantes de estas expediciones eran descendientes de portugueses y de indígenas, los cuales hablaban una lengua conocida como lengua general paulista.

Se les llama Bandeiras (en español Bandera), porque estas expediciones eran agrupadas en diversas banderas para identificar a los que participaban en la expedición y a los que la dirigían. Hay que reseñar que no es de extrañar la presencia de indígenas ya capturados previamente en estas expediciones, ya que la guerra se asemejaba mucho al estilo de vida que estas personas tenían en sus comunidades antes de ser capturados por los portugueses.
Estas expediciones multitudinarias pasaban en el Sertao (en castellano Sertón, región grande y semiárida del nordeste brasileño) meses e incluso años recorriendo miles de kilómetros. Tenían dos objetivos principalmente, encontrar y capturar más indígenas para que trabajaran en las plantaciones costeras y buscar metales preciosos. Las Bandeiras partían con una dirección concreta: Minas Gerais, Goiás, Matto Grosso o las aldeas de los jesuitas españoles en el actual Paraguay donde vivían los indígenas Guaranies. Según estimaciones de los propios jesuitas, en sus misiones paraguayas fueron capturados unos trescientos mil indios. Parece unas cifra exagerada por los misioneros, pero en general no podemos fijarnos demasiado en cuanto a cifras exactas en el caso de las Bandeiras.

A partir de que los bandeirantes llegaran a territorio Paraguayo y empezaran con la captura de indios Guaraníes, empezó una lucha de poder entre los jesuitas que vivían en ese territorio junto a los indígenas del lugar contra los expedicionarios portugueses. El culmen de este enfrentamiento ocurrió en la gran batalla de Mbororé ocurrida el 11 de marzo de 1641 en el cerro Mbororé en el actual municipio de Panambí en la Provincia de Misiones, Argentina. La victoria Guaraní fue decisiva, ya que impidió que los portugueses siguieran consiguiendo esclavos guaraníes y que por tanto la zona pudiera seguir siendo dominada por los jesuitas.
Muchas fueron las Bandeiras que existieron en el siglo XVI y XVII, convirtiéndose en uno de los fenómenos socioeconómicos más importantes de todo Brasil. Como ejemplo ilustrativo podemos referirnos a la gran Bandeira ocurrida en 1629 que tenía como objetivo la zona de Guaíra, en el oeste de Paraná, donde los bandeirantes emprendieron continuas expediciones de saqueo y captura de indígenas. Esa expedición, dirigida por dos de los bandeirantes más importantes que existieron, Manoel Preto (nacido en Sao Paulo en la segunda mitad del siglo XVI y fallecido en 1630, hijo de navegante portugués, fue bandeirante desde 1602) y Antonio Raposo Tavares (Beja, Alentejo 1598, Sao Paulo 1658) tuvo la participación de sesenta y nueve blancos, unos novecientos mamelucos y alrededor de dos mil indios, dejando estas cantidades a las claras que eran los mestizos y los indígenas los que llevaban el peso de la expedición siendo la aportación en cuanto a cantidad de la población blanca muy menor, pero siendo siempre los blancos los que dirigían las expediciones.

En cuanto al destino de los indígenas capturados aparecen claras evidencias en los documentos que su venta como esclavos en Sao Vicente y sobre todo en Rio de Janeiro fue bastante común aprovechando el apogeo que tuvo las plantaciones azucareras en Brasil en esa época, convirtiendo muchas veces las bandeiras en expediciones cuyo único objetivo era la captura de indígenas. Entre un tercio y una cuarta parte del trabajo de los ingenios azucareros de los benedictinos de Río de Janeiro, por ejemplo, lo desempeñaban los indígenas. Aunque estudios más recientes han demostrado que muchos de esos indígenas capturados no eran vendidos como esclavos a otras ciudades brasileñas, sino que se quedaban en la propia Sao Paulo para trabajar en el trigo, cultivo principal de la sociedad paulista del siglo XVII y en la minería. Hay que tener en cuenta que Sao Paulo es una ciudad diferente a todas las demás que se formaron a la llegada de los portugueses a la costa brasileña en el siglo XVI ya que es la única ciudad que no estaba en la costa, sino enclavada sobre un altiplano, lo que provocaba que no tuviera plantaciones de caña de azúcar y que por tanto la captura de indios para luego venderlos a otras ciudades se hiciera primordial para el desarrollo de la economía de la ciudad.
El periodo comprendido entre los años 1625 y 1650 fue un periodo clave en el desarrollo del fenómeno bandeirante, ya que son los años en que los holandeses invadieron y se afincaron en parte de la costa nordeste brasileña con el objetivo de cultivar caña de azúcar. Esto provocó un doble efecto en la economía brasileña; por un lado bloqueó el comercio de esclavos negros desde África hacia Brasil con el objetivo de que esos esclavos trabajaran en los ingenios azucareros, y por otra parte la guerra contra los holandeses produjo una demanda masiva de trigo durante esos años. Ambos motivos aceleraron enormemente la cantidad de expediciones hacia el interior de Brasil en busca de indígenas.

Si la búsqueda y captura de indígenas por las razones ya mencionadas marcaron las bandeiras durante el siglo XVII (período que cronológicamente abarca entre 1580 y 1650), el final de dicha centuria y la centuria posterior (sobre todo entre 1680 y 1750) estuvo marcado por el descubrimiento de metales preciosos en el territorio brasileño, especialmente el oro. Fue en el año 1695 en el Estado de Minas Gerais cuando se descubrieron los primeros restos significativos de este material. A partir de entonces y en los cuatro decenios siguientes se descubrió oro en los Estados de Bahía, Goiás, Mato Grosso y el mencionado de Minas Gerais. También aparecieron los primeros asentamientos de diamantes alrededor del año 1730 en el norte de Minas Gerais, aunque su importancia fue radicalmente menor que la del oro.

El apoyo de la metrópolis portuguesa a las Bandeiras no fue total pero sí bastante común que los gobiernos portugueses aportaran parte del capital necesario para poner en marcha estas expediciones, debido a que los objetivos de las bandeiras en cuanto a la captura de indios, la localización de metales preciosos y la expansión territorial cuadraban bastante bien con los objetivos de la Corona portuguesa. En relación a lo anterior hay que señalar que la visión que las Bandeiras provocaron en el exterior se diferencia radicalmente de la visión que estas expediciones tienen en la historia brasileña. Si los países europeos veían las expediciones bandeirantes como una especie de piratería de interior y de esclavitud, en Brasil, los bandeirantes son considerados como héroes por haber llevado las fronteras del Estado mucho más lejos de lo que marcaba el Tratado de Tordesillas.

Una bandeira desconocida del siglo XVIII dejó un informe conocido como el Manuscrito 512, que se conserva en la Biblioteca Nacional de Brasil desde el año 1753, en el que cuentan que habían descubierto las ruinas de una ciudad desconocida en el Sertón de la provincia de Bahía. Nunca se ha podido comprobar que dicha ciudad existió, siendo dicho manuscrito el mayor mito arqueológico brasileño, una especie de El Dorado dentro de las fronteras de Brasil.
Por otra parte, en la ciudad de Sao Paulo existe en la actualidad una obra de arte del escultor Vitor Brechelet llamada Monumento a las Bandeiras. Es una escultura de granito de dieciséis metros de altura y cincuenta metros de longitud. Fue inaugurada en el año 1953 y está situada en una plaza frente al Palacio del 9 de Julho, sede de la Asamblea Legislativa y del Parque de Ibirapuera. El monumento representa a portugueses, negros, mamelucos e indígenas, lo que convierte a este monumento en una muestra muy importante de la diversidad étnica y cultural existente en Brasil.

He intentado resumir las claves más importantes del fenómeno bandeirante de la manera más escueta posible sin obviar ninguno de los elementos que configuraron este movimiento social y político en un corto espacio. Si alguien quisiera ampliar el tema existe una ingente cantidad bibliográfica sobre el tema, así como numerosos enlaces en internet de calidad. La próxima entrega contaremos la historia de uno de los hombres más grandes que han existido, Alejandro Von Humboldt, padre de la Geografía Moderna, pero que sin embargo es una figura poco conocida para el público en general. Desde aquí espero arrojar un poco de luz sobre este personaje.