“La propiedad es un robo” y afecta a la educación

La siguiente entrada va a tener como eje fundamental la famosa afirmación de que “La propiedad es un robo”, escrita por el padre del anarquismo, Pierre-Joseph Proudhon, en su obra ¿Qué es la propiedad? publicada en 1840.

Cuando Proudhon se refería a la propiedad lo hacía a la privada, evidentemente. Y yo, concuerdo completamente con él. La propiedad privada ha permitido (y sigue haciéndolo) a lo largo de la historia la acumulación de riquezas en manos de unos pocos en detrimento del aumento de la pobreza del resto. Este trasvase ha inclinado la balanza hasta la espeluznante situación de hoy, en la cual las 80 personas más ricas del mundo poseen el mismo dinero que la mitad más pobre del planeta, unos 3.500 millones de seres humanos, vamos, casi nada. Y para que comprueben como aumenta sin parar la desigualdad, quiero recalcar que hace apenas 5 años hacían falta 388 multimillonarios donde hoy solo son precisos 80. Y lo principal de este robo, el 1% de la población más rica tendrá el próximo año lo mismo que el 99% restante.

Quiero dejar claro que no todo ese 99% es víctima del 1%. Dentro de esa gran mayoría existen también muchos propietarios privados enriquecidos a costa de los porcentajes que quedan por debajo de ellos. Cuando se juega al capitalismo, donde la regla básica es la explotación del hombre por el hombre, solo existen dos clases, explotadores o explotados, aunque estos últimos se coloquen la piel de los primeros en muchas ocasiones, pero de esto hablaré en otra entrada.

Algunos (lamentablemente muchos) dirán que esos pobres ricos, y su largo linaje, son gente honrada que trabajaron para lograr sus riquezas, que aportan puestos de empleo, que todos tenemos las mismas reglas en este juego llamado vida… es decir, usarán las mismas mentiras que los medios de comunicación, en manos de estos mismos adinerados (de esto hablaré más tarde), les repite hasta la saciedad.

Sin pretender profundizar en esto, les diría que el saqueo de América Latina durante 5 siglos, la explotación industrial en Asia o África, la esclavitud o la precarización campesina en medio mundo (entre ella mi querida Andalucía) por parte de latifundistas, solo por poner algunos ejemplos, forman parte de esa riqueza acumulada tan honradamente a través de la propiedad privada.

Por otro lado, el robo se hace más escandaloso si cabe con la usurpación de bienes de la humanidad para beneficios privados, como: la creciente privatización del agua mundial; la apropiación de los avances científicos históricos como la energía, la tecnología o las medicinas; o la mercantilización de las personas que son vistas como números para la producción, como una propiedad privada más, expropiando la propia soberanía de las personas. Los bienes de la humanidad deben estar en manos de esta, y no de una minoría que se llena los bolsillos con la miseria del resto.

Y estarán pensando que qué tiene que ver esto con la educación. Pues todo, absolutamente todo. Los grandes propietarios privados son ladrones, pero no tontos. Saben perfectamente que sin una educación a su favor, no se sostendría la endiosada propiedad privada que tanto defienden como derecho inherente al ser humano. Y cuando me refiero a la educación, no me estoy enfocando solo en el sistema educativo, sino también en las instituciones que controlan y difunden el conocimiento. Es decir, además del sistema educativo, los mass media, caballo de Troya donde ocultan las vergüenzas de los robos que comete la propiedad privada a través de SUS bancos, SUS farmacéuticas, SUS injerencias políticas, SUS agronegocios, SUS industrias bélicas o, englobándolo todo, SU imposición hegemónica.

Para hablar sobre ello tomaré un ejemplo muy representativo. El Grupo PRISA, famoso grupo empresarial español, o eso cree la mayoría aunque el 51% es controlado desde EEUU, que por casualidad es el país que más multimillonarios posee. Pues bien, Grupo PRISA cuenta entre sus empresas televisivas con Canal +, y como copropietaria con Mediaset (empresa perteneciente al IBEX 35, que aglutina las 35 empresas más ricas de España) controla Telecinco, Cuatro, Factoría de Ficción y varios canales más. En prensa escrita cuenta con El País (en varios países), El Huffington Post, Le Monde y algunos más. En radio también cuenta con una fuerte presencia. Y por último en editoriales escolares, donde cuenta con Santillana, un gigante multinacional dedicada a educar a medio mundo, más en concreto a 22 países de la región iberoamericana más EEUU y Gran Bretaña.

Es evidente que hay un interés en controlar la información que circula en cada uno de los países donde opera. Las noticias ofrecidas a través de sus medios de comunicación luego son refrendadas por los libros escolares que los discentes estudian en sala de aula, creando una realidad sesgada, unas veces por manipulación otras por omisión.

Claro que Grupo PRISA no es el único en este juego, hacer un monopolio de ello sería demasiado desvergonzado, y ya dije que de tontos no pecan. En el mundo existe un puñado de grupos empresariales que se reparten la difusión de información y siempre aderezado con participación en las editoriales escolares. También cuentan con un aliado muy importante, las agencias de información, tales como Reuters, Agence France Press o Associated Press, empresas que surten de noticias al mundo entero para que sean repetidas en todos los medios de comunicación nacionales, pareciendo existir un solo punto de vista de los hechos, cómo no. el hegemónico.

La opinión pública es la que ellos quieren que sea, no podemos negarlo, haciendo efectiva el pensamiento unidimensional del que nos hablaba Herbert Marcuse en su obra de El hombre unidimensional (2005):

“Los que hacen la política y sus proveedores de información de masas promueven sistemáticamente el pensamiento unidimensional. Su universo del discurso está poblado de hipótesis que se autovalidan y que, repetidas incesante y monopolísticamente, se tornan en definiciones hipnóticas o dictados.”

Mediante este entramado de la propiedad privada de la información nos encontramos con una educación en nuestras escuelas que ofrece el conocimiento que a algunos les interesa, ocultando o manipulado las atrocidades cometidas históricamente en beneficio de unos pocos, imponiendo una única realidad sobre la rica diversidad de la humanidad, perpetuando el enriquecimiento de una minoría a costa de la mayoría, eliminando la diversidad de opiniones, fundamento de la democracia, por tanto, acabando con ella y dejándonos una democracia al servicio de la hegemonía.

Esa unidimensionalidad impuesta dentro de nuestras escuelas, acompañada de los medios de comunicación con intereses privados, es el mayor enemigo de la educación. Esta única realidad impide no solo conocer otros escenarios (sociales, culturales, económicos, políticos, etc.) que existen o existieron desde un punto de vista objetivo (que no sea subjetivo desde la visión hegemónica), sino que además extirpa la creatividad y la imaginación del ser humano. El exponer la vida como si solo existiese una realidad va eliminando la posibilidad de imaginar con formas de organización diferentes que posibiliten caminar hacia un mundo donde la justicia social sea la base de las sociedades. Marcuse en su mismo libro, decía que el problema futuro de la humanidad sería la conciencia feliz, ésta es la creencia de que lo real es racional. Y exactamente así estamos sufriéndolo, creyendo que la extrema pobreza de medio mundo, la corrupción política a nivel mundial o la apropiación de las semillas en manos de una empresa son elementos racionales.

Dentro de los sistemas educativos existen profesionales excelentes que aman la enseñanza pero mientras la información y la difusión de ésta mediante los mass media y los libros escolares estén en manos privadas, habrá alguien jugando con ventaja, y lamentablemente no somos la mayoría. La ventaja será de los que, en palabras de Eduardo Galeano, “nos mean mientras los diarios dicen que llueve”.

La propiedad es un robo; nos roba la educación, nos roba la democracia, nos roba la soberanía, nos roba la posibilidad de construir un mundo mejor.