La negra sangre del corazón del mundo

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Waoranis no contactados

Los hijos del águila y del jaguar, hechos de barro, viven aún en sus territorios inviolados por la globalización devoradora. Ella acecha entre los árboles, esperando su oportunidad. A veces envían grandes pájaros que despiden humo y hacen gran estruendo para aterrorizarlos. Otras, envían canoas de metal que dejan un olor extraño en los ríos y espantan a todos los animales. Para los Tagaeri la vida siempre fue una lucha, una guerra sin fin. Como etnia waorani, son grandes guerreros, sin miedo a nada y por ello viven siendo rodeados por los perros del capitalismo sin ceder un ápice de su territorio.

El último contacto con estas etnias fue a finales de los 80 del siglo pasado. Como todos, fue un contacto infructuoso. Unos misioneros querían hablar con ellos, para hacer lo que siempre hacen, destruir con buenas palabras. Pero los Tagaeri no les dejaron ni si quiera hablar. Los mataron a lanzazos. Ellos sabían que cualquier contacto con los blancos, por mínimo que fuera, los llevaría a la destrucción. Lo habían visto en otras tribus, en otras comunidades. En cuanto llegaba el hombre blanco, llegaban las enfermedades, luego se ponía en duda la tradición, después las discusiones rompían familias y se cometían asesinatos entre hermanos, y por último, casi sin darse cuenta, surgían carreteras, maquinas, iglesias, cerveza y alienación.

No son salvajes “aucas” como la prensa los pintó después de ese acontecimiento. Son hijos del jaguar y el águila, feroces, celosos y señores. Pero también tienen buena memoria, algo de lo que carecen muchos otros pueblos. Y en los meandros de la misma aún se acumulaba la basura dejada por el ciclo del caucho amazónico, los colonos y misioneros, las partidas de cazadores de indios que organizaba el gobierno ecuatoriano. Es así como decidieron por cuenta propia y totalmente legítima permanecer aparte del discurrir vertiginoso de un mundo global del que no se sienten parte y allí, en ese rincón de la Amazonía, se recluyeron. Fueron “no contactados” por voluntad propia.

El mundo tiene una lógica subjetiva que los Tagaeri no controlan. Y el gobierno ecuatoriano reconoció que si estos grupos quieren permanecer en aislamiento, pueden estarlo y se creó el Yasuní, paraíso en la tierra. El Yasuní es por sí solo un gran pulmón, y parte importante de que el planeta siga siendo un lugar habitable. El Yasuní es un laboratorio donde la vida experimenta continuamente, albergando un 10% de la biodiversidad del planeta. Pero un sitio donde hay tanta vida, también hay mucha muerte. El subsuelo de este templo está lleno de petróleo.

Tras el fracaso del plan Yasuní ITT propuesto por el gobierno de Rafael Correa, una propuesta de indemnización a cambio de no explotar ese petróleo, se anunció el comienzo de la extracción, de la explotación, de la destrucción. Ahora los Tagaeri, no podrán continuar con su deseo de ser libres, otra vez llegó la guerra, convirtiéndose así en los guardianes del último trozo de tierra verdaderamente libre e intangible del Ecuador.

Por su parte, en pos del desarrollo y la prostitución del sumak kawsay (buen vivir o vivir bien), el gobierno ecuatoriano no se ha parado ahí. Ahora ha comenzado el reparto de toda la Amazonía sur del país, muy poco tocada antes por la codicia generada por el oro negro, vendiéndola casi por completo a China.

Las manifestaciones y huelgas salpican el país, las marchas indígenas recorren sus carreteras por el respeto a sus derechos, a su autonomía y a la vida.

Puyo, 22 de junio de 2013

En la ciudad de Puyo, las mujeres indígenas amazónica, representantes de las Nacionalidades Shuar, Kichwa, Achuar, Sapara, Shiwiar y Waorani; de la Nación Originaria Quijos; de las Organizaciones: COMNAP (Coordinadora de Mujeres de las Nacionalidades de Pastaza) y del Comité por la vida de Pastaza, Grupo de mujeres Saramanta Warmikuna, acompañadas por las dirigentes de la mujer de CONAIE, CONFENIAE y ECUARUNARI, nos congregamos los días 20, viernes 21 y sábado 22 de junio de 2013, en el “Primer Encuentro de mujeres de las organizaciones indígenas amazónicas, por la defensa de la vida, el territorio y el buen vivir”, para discutir y analizar nuestros problemas y preocupaciones frente a la situación que vivimos en nuestros territorios.

Luego de 3 días de profunda reflexión, queremos exponer nuestros acuerdos y demandas que deberán ser acatadas y respetadas por todos los sectores y autoridades del Estado.

Leer declaración de mujeres indígenas amazónicas:  DECLARATORIA ENCUENTRO MUJERES PUYO

En el bloque 10 en Villano, Pastaza, pude ver personalmente la destrucción social que conlleva el negocio del petróleo. De palabras de Paúl Cerda, joven dirigente kichwa amazónico entrevistado por mí.

Otro resultado más con el tema petrolero. Y está dividiendo más internamente como ACIA estamos dificultando, muchos dirigentes… han dejado todo eso por pelea interna o por una migaja de dinero, de comida que tal vez las compañías le han entregado.

Entonces lamentablemente son jóvenes, son dirigentes que han pasado por muchos talleres. Ellos saben, ellos conocen… que el petróleo es malo dentro de las comunidades y que van a dividir. Pero lamentablemente esa gente… estamos jodidos pues. Entonces ahora lo que nosotros hablamos, lo que nosotros estamos hablando pues que tienen que meditar, reflexionar y ver lo mejor para la comunidad. Eh dicen… muchos que con las compañías petroleras ingresando va a haber progreso pero viéndole al fondo el progreso es más negativo que positivo. Entonces con las experiencias que hemos tenido, yo siempre he hablado “¿Con qué viene las petroleras?” viene con la prostitución, viene el alcoholismo, viene el vandalismo, entonces hay muchas cosas. Elementos que van a seguir dividiendo ya no solo a la asociación sino también internamente a las comunidades.

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Sucumbíos región norte de la Amazonía Ecuatoriana, devastada por la extracción petrolera.

A su vez los Tagaeri, bajo el acoso de las petroleras y los colonos, se enfrentan a su extinción, estoicamente como corresponde a un guerrero wao. Mientras que sus hermanos “civilizados” lo lamentan, porque saben que ellos mismos son los “descarriados” y que los mas fuertes hijos del águila y el jaguar, son aquellos que aún andan desnudos por la selva y matan a todo intruso que se les ose acercarse.

“No podemos prestarnos para que sean sometidos a la civilización del blanco, pues es el único grupo que conserva intactas nuestras tradiciones huaoranis ancestrales, que se perdieron con la evangelización del Instituto Lingüístico de Verano, entre 1957 y 1967”

Nwitza, dirigente waorani ante el debate de obligar a los waos no contactados a “civilizarse”.

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foto revista Amauta http://revista-amauta.org/