La Música en España

Autora: Cinta Domínguez.

Maestra especialista en educación musical en España.

Mi nombre es Cinta Domínguez, soy maestra especialista en educación musical en España, una carrera que ya no existe para una asignatura que, si no hacemos algo probablemente tampoco exista. A través de éste artículo pretendo crear conciencia social. La globalización no debe servir sólo para el enriquecimiento de unos pocos, sino para aunar lazos para que entre todos luchemos por lo que consideramos un bien común y justo. En España la educación musical está condenada a desaparecer y me gustaría mostrar todos sus beneficios, para que me ayuden a reivindicarla, para que la valoren en sus países y para que jamás ocurra en ninguna parte lo que nos está ocurriendo a nosotros, no solo por el problema laboral que supone a los maestros especialistas, sino porque el principal perjudicado es precisamente el más indefenso: el niño.

“La música expresa aquello que no puede decirse con palabras pero que no puede permanecer en silencio”

(Victor Hugo)

No solo eso, la música es una herramienta educativa muy potente: a través del aprendizaje de un instrumento, un niño aumenta hasta siete veces su coeficiente intelectual, incrementando el tamaño de su cerebelo y del cuerpo calloso del cerebro, estableciéndose una mayor conexión y cantidad de neuronas.

Cantar y escuchar música genera oxitocina y dopamina en el organismo. Ambas hormonas aportan sensación de confianza, unión y bienestar.

La música ayuda al desarrollo del lenguaje, forja lazos sociales y fomenta la cooperación y la empatía, gracias a las neuronas espejo que se activan al escuchar e interpretar música, relajan tensiones entre los individuos.

Es innata: un bebé puede descifrar una breve melodía en su cerebro. Los niños aprenden a hablar a través de la musicalidad de la voz y relacionan una tímbrica determinada a la voz de su madre, vinculando sonidos con sensaciones.

El ritmo asociado a una cadencia ayuda a interactuar desarrollando la improvisación, y produce un sentido de identidad personal y cultural.

Es una disciplina tan completa que siempre hay algo más que aprender.

Como terapia ayuda a superar traumas y ansiedad; es especialmente eficaz con personas con autismo, que responden mejor al lenguaje musical que al verbal, y con alzheimer, ya que estas personas no pierden la memoria musical, recordando melodías que les evocan sentimientos.

En los colegios mejora competencias en idiomas, matemáticas, abstracción, expresión, psicomotricidad, lateralidad, autoconocimiento, sincronización, desarrollo de la autoestima, pensamiento lógico, autonomía personal, concentración y hábito de estudio.

Además es un lenguaje universal, y ante todo es cultura. En cada lugar existe una melodía o danza con determinadas características como el ritmo, propias de su folklore, y eliminarla sería quitar parte de la identidad de ese pueblo, eliminar sus raíces.

En España, el Gobierno ha decidido que todos estos argumentos no son importantes, ya que con la nueva ley de educación (LOMCE), un alumno puede finalizar su educación primaria sin recibir clase de música, y por tanto, sin enriquecerse de  los beneficios expuestos anteriormente.

Aquí las leyes educativas no se redactan teniendo en cuenta a los afectados (alumnos, maestros, padres…) por  lo que cada Comunidad Autónoma intenta paliar las consecuencias de dicha ley. Esto provoca que no haya una educación igualitaria y que el sistema educativo sea inestable, ya que con los cambios de gobierno llegan cambios de legislación.

Somos de los países de la OCDE que más deberes manda, y  de los que más horas de matemáticas pone, sin embargo nos encontramos en la cola en educación según el informe Pisa. De esto deducimos que el problema no reside en eliminar unas asignaturas por otras, sino en la calidad y metodología.

Casi todos los países del mundo civilizado incluyen la música en sus aulas. Es tan importante que recientemente Suiza la ha introducido en su Carta Magna.

Nuestros conservatorios de música, que son de enseñanza profesional, ponen sus pruebas de acceso como norma general a los ocho años de edad. Si antes de esa edad el niño no ha conocido la música ni por su escuela ni por su familia ¿qué interés iban a tener en acceder a esta prueba?

Aunque estos centros sean públicos, no hay plazas para todos, y los instrumentos son caros. Por esto los más perjudicados son los niños de zonas deprimidas, infringiendo así el principio de igualdad.

La música es el lenguaje de las emociones. Si a nuestros niños les arrebatamos la principal herramienta para trasmitir sentimientos saldrán de los colegios autómatas preparados exclusivamente para lo que demanda la industria capitalista actual, sin tener en cuenta que, probablemente, éstas no tengan nada que ver con las que surjan en el futuro, puesto que más tarde o más temprano se darán cuenta de que la “titulitis” que está viviendo la sociedad es absurda, y sin embargo en cualquier empleo se valoran personas creativas, abiertas, honestas y sensibles….todas esas virtudes que se consiguen a través de las enseñanzas artísticas y que las políticas están privatizando.

Hemos comenzado la reflexión con una cita de Victor Hugo, pero muchos personajes célebres han escrito sobre sus beneficios: Platón, Cervantes, Nietzsche, Schopenhauer, Oscar Wilde… Demos la oportunidad de poder seguir amándola a los que vienen detrás.