La Mirada Antropológica

¡Saludos afectuosos!

Es un verdadero placer y un honor formar parte de este gran proyecto que comienza a dar sus primeros pasos, los cuales estoy seguro constituyen el inicio de un largo y provechoso camino.

Este primer escrito ha de ser por fuerza de presentación y planteamiento, pues considero importante aportar determinada información sobre mi persona y mis inquietudes con objeto de establecer una imagen de partida que quizás ayude a profundizar en la comprensión de los temas que aquí se irán tratando y la posición mantenida en cada uno de ellos. Soy Diplomado en Trabajo Social por la Universidad Pablo de Olavide (UPO) y Licenciado en Antropología Social y Cultural por la Universidad de Sevilla (US), poseo un Máster en Gestión de la Diversidad Cultural también cursado en la US y actualmente me encuentro inmerso en la elaboración de mi tesis doctoral en esta misma institución. Mi ámbito de investigación se centra, a grosso modo, en la cuestión de los usos neotradicionales de enteógenos, siendo el consumo que se hace de estas sustancias en el contexto performativo de la raves de psytrance el objeto que acapara actualmente mi atención. Este es un tema sumamente interesante en el que ya tendremos tiempo de profundizar, pues hoy es más provechoso y coherente que dejemos establecidas las líneas maestras que van a sustentar el contenido de este espacio.

En “La mirada antropológica” encontraremos básicamente reflexiones sobre temas de muy distinta naturaleza, pues sin duda una de las mayores virtudes que presenta la disciplina antropológica es su profundidad, esto es, su potencial capacidad de acercarse a cualquier elemento presente en la vida social para interpretarlo y desentrañarlo. Al hablar de la mirada no nos referimos a una única forma de interpretar la realidad, pues miradas hay tantas como personas, sino a un modo concreto de guiar dichas interpretaciones, a una forma específica de interrogar al mundo. James Peacock, prolífico antropólogo australiano, produjo en 1989 la obra La lente antropológica: Luz fuerte, enfoque suave, donde realiza un acertado análisis de la importancia de esa mirada a la que nos referimos y que él explica a partir de la metáfora de la lente, y es que considera que los antropólogos y antropólogas en su quehacer investigador han de “colocarse” este artefacto que permite observar la realidad cultural de una forma provechosa para la disciplina, es decir, en los términos en los que se construye el sentido de la misma. Peacock expone de manera brillante con la siguiente cita la relevancia de adoptar esta mirada, pues en caso contrario no seríamos capaces de comprender completamente lo que sucede en la realidad que observamos:

En mi propio trabajo de campo, pregunté en cierta ocasión a un indonesio: “¿crees en los espíritus?” Él me replicó extrañado “¿Me preguntas sí creo en lo que me dicen los espíritus cuando hablan conmigo?”

Como nuestras lentes no son mejores que otras ni nuestra mirada más profunda, no expondremos aquí soluciones a nada, por el contrario, nos acercaremos a la vasta realidad cultural de la existencia humana para reflexionar y crear debate, en definitiva, para generar un espacio de encuentro donde la Antropología sea el motivo, el nexo y el fin.

En este sentido cobra aún mayor importancia la creación de una publicación como Iberoamérica Social, que tiende puentes interdisciplinares y acerca contextos geográficamente lejanos en un mundo de hiperespecialización y parcelación extrema de la realidad; configurándose como un punto de intercambio y socialización del conocimiento científico, y permitiendo que éste quede accesible a toda persona interesada, eludiendo de esta manera la configuración de este tipo de saber cómo herramienta de y para el “poder”.

Sin duda se nos presenta aquí una gran oportunidad.

¡Buen camino!