La justicia y la política de las mujeres

Pili-1Hoy me siento a escribir sobre un tema grande  y atrayente como es el de la justicia y la política de las mujeres. Y decido ponerlo en positivo con el deseo de darle un sentido que nos sitúe en un camino de reflexión y aprendizaje que se base en las relaciones que mínimo se establecen entre dos personas, sean hombres y/o mujeres.

Tema conocido y reconocido por muchas y muchos, por no decir por todas las personas que componemos el mundo. Porque el mundo se mueve gracias a las relaciones y estas determinan la posición que cada una tomamos.

Según un diccionario, la injusticia es la acción que se opone a la justicia. O dicho de otro modo, la carencia de justicia.
Justicia: categoría social genérica que afirma el derecho de cada uno a que le sea reconocido lo suyo o las consecuencias de su comportamiento.
Virtud personal que obliga a reconocer dicha categoría
Atributo divino que refleja dicha categoría
Virtud cardinal que acata la voluntad de Dios
Derecho, razón
Proceder que lo sigue…

Pili-2Como bien se dice en un texto que en su día me sirvió de guía “La relación que propician los cuidados está basada en la cooperación y la dependencia y no en el poder sobre otras personas”. Y es en el campo de los cuidados donde las mujeres podemos desarrollar toda nuestra potencialidad, ya que nosotras y solo nosotras tenemos la capacidad de dar vida.

Me resulta muy sugerente indagar en qué hacemos las mujeres con los cuidados familiares. Y digo qué hacemos, porque yo soy una mujer, una mujer que ha vivido diferentes experiencias propias y otras gratamente compartidas.

Considerable es lo que se ha avanzado en el campo de los cuidados desde que muchas mujeres y algunos hombres han optado por visibilizar la fuerza creadora de nosotras las mujeres. Porque independientemente de decidir libremente ser madre o no serlo, el espacio doméstico es aquel donde, desde siempre, se han puesto en marcha y se han compartido muchos de nuestros saberes. Saberes que hemos aprendido y compartido como si de un legado mágico se tratara. A pesar de haber sido intencionadamente ocultado, desde hace tiempo y más desde el fin del patriarcado, se le ha dado valía y el lugar que realmente merece. Un espacio rico en variedades que demuestran la diversidad y la riqueza de cada una de nuestras vidas. Porque desde hace tiempo sabemos más, ya que la relación entre mujeres se representa como un lugar fecundo de pensamiento y acción. Y así y ya que creo que las mujeres, en general, huimos de situaciones que consideramos injustas, construimos una especie de mundo paralelo en el que podemos dar cabida a lo dispar situándonos en el amor y la belleza.

Pili-3En mi propia vida he visto que mi madre me dirigía una atención diferente a la que proporcionaba a mis hermanos. No desde una perspectiva de desigualdad y discriminatoria sino desde una más que nosotras manejamos. Y ese más, mucho tiene que ver con el cuidado, con esa capacidad piadosa de saber tratar con lo otro dándole su propia cabida.

No hace mucho hablaba con una gran amiga sobre ella y la relación con su pareja y ambas veíamos la diferencia entre los sexos que determina nuestros pensares, sentires y estares en este mundo compartido. Porque al igual que mi madre me ha proporcionado el conocimiento del cuidado de las cosas y las personas, creo que en muchas ocasiones este conocimiento esencial para la vida no ha recibido el peso justo para mis hermanos. Y eso, que ellos y cada uno en su medida, pueden considerarse buenas personas y cuidadosas de las relaciones, pero el aprendizaje es diferente y asimétrico. Esa disparidad se ve muchas veces apoyada en la capacidad de ser dos y no solo uno.

Pili-4Cuántas veces hemos escuchado que para cuidar hay que cuidarse… pero esto nos ha costado entenderlo y ponerlo en práctica en ocasiones porque el sistema patriarcal y muchas de sus herramientas han depositado nuestra valía en un hacer por el otro o la otra, descuidando el cuidado propio. Es por esto quizá que, nosotras, hacemos uso de diferentes maneras de afrontar los conflictos y en vez de verlos como momentos absolutos y negativos los vemos como posibilidades de crecimiento y aprendizaje compartido.

Amar es reconocer que los demás son
otros, y no criaturas de nuestra
imaginación
Simone Weil (1909- 1943)