La inmigración croata a Sudamérica (II) – Inmigración iberoamericana nº3

Hoy vamos a completar la inmigración croata a Sudamérica hablando de los croatas que emigraron a países como Chile, Perú o Brasil.

La emigración croata en Chile supone uno de los movimientos migratorios más importantes ocurridos desde Europa hacia Sudamérica. Sin haber cifras oficiales, los autores que han estudiado este movimiento migratorio estiman que actualmente en Chile vivirían casi 400 mil personas descendientes de croatas, suponiendo algo más del 2,5 % de la población total del país. Junto a Argentina es el país con más descendientes croatas en Sudamérica, y uno de los que más en el mundo.

La primera oleada de inmigrantes de la actual Croacia que llegaron a Chile provenía en su mayoría de la región de Dalmacia y arribaron en el país sudamericano entre mediados del siglo XIX y principios del siglo XX, siendo por tanto oficialmente considerados austro-húngaros las personas que llegaron a Chile durante esos años. Es por tanto una inmigración croata algo más tardía que la de otros países de su zona como por ejemplo Argentina.

Una vez llegados a Chile, estos inmigrantes se instalaron casi en su totalidad en dos regiones, en la región Austral, alrededor de las ciudades de Punta Arenas y Tierra de Fuego y en la región de Norte Grande, en torno a las ciudades de Iquique y Antofagasta. Es habitual en estas ciudades encontrarse con letreros en las tiendas en croata o el escudo croata en bares y restaurantes. En Punta Arenas formaron la principal colonia de croatas en la región y se dedicaron principalmente a la explotación del oro en primer lugar, pasando posteriormente a la ganadería. En cambio los croatas del norte de Chile se dedicaron casi en exclusividad a la explotación del salitre. Cuando la explotación de este mineral decayó, tuvieron que trasladarse a la capital en busca de trabajo.

La inmigración croata en el Perú se inició de manera aislada e individual mucho antes que en su vecina Chile, ya que encontramos pruebas de la existencia de un reducido grupo de croatas que probaron fortuna cruzando el océano en la segunda mitad del siglo XVI. Así Las crónicas relatan que en la ciudad de Cusco, antigua capital del Imperio Inca, se construyeron 28 iglesias, siendo una de ellas la de San Blas, construida por marineros croatas.

En un número considerable, los croatas emigraron a Perú al igual que a Chile, entre la segunda mitad del siglo XIX e inicios del siglo XX. También emigraron hacia Perú un reducido grupo después de la finalización de la Primera Guerra Mundial. En su mayoría provenían de la región de Dubrovnik, aunque también encontramos personas que provenían de Primorje o Dalmacia. Su dedicación principal estuvo ligada a la extracción del guano y la minería, lo que hizo que muchos croatas se asentaran en los Andes para explotar el cobre, el oro o la plata.

Asemejándose al caso ya contado cuando hablábamos de Argentina, uno grupo numeroso de tendencia política de ultra derecha arribó a Chile después de la Segunda Guerra Mundial. Las fuentes hablan de alrededor de mil personas. Es la única llegada de inmigrantes croatas a Perú bien contrastada, sabiéndose que llegaron el 24 de Febrero de 1948 a bordo del barco General Black.

 Esta inmigración se diferencia sustancialmente de la ocurrida hasta entonces desde Croacia a Perú, ya que el sentimiento nacional de estos nuevos inmigrantes era bastante destacado y chocaba con el nulo sentimiento nacional y si en cambio local de los anteriores inmigrantes, ya que como hemos comentado estos entraban en Sudamérica con pasaporte austro-húngaro, no existiendo por entonces una entidad política concreta llamada Croacia. Esto hizo que los nuevos inmigrantes formaran un núcleo unificado entre ellos y cerrado herméticamente al exterior, lo que dificultó sobremanera el contacto entre un grupo y otro de emigrantes.

Según el Consulado croata y la Parroquia Pastoral croata afincada en Perú, en la actualidad se cifra alrededor de 80 mil el número de descendientes de croatas afincados en Perú, siendo por tanto una cantidad de población muy inferior a la de Chile o Argentina.

La inmigración croata a Brasil marca un punto diferencial en relación a los países que ya hemos estudiado, primeramente porque esta inmigración fue muy inferior en número a la ocurrida en el caso chileno o argentino, y además estos inmigrantes croatas se dispersaron rápidamente por el enorme territorio brasileño, no formando por tanto ninguna comunidad croata unida y que identificara el lugar de donde provenían. Se cifra de 30 mil a 50 mil la cantidad de brasileños que en la actualidad tendrían descendencia croata, lo que supone una comunidad ínfima si tenemos en cuenta que la población actual de Brasil supera los 190 millones de personas.

Resumiendo podemos señalar que la inmigración de personas del territorio que conforma la actual Croacia hacia Sudamérica forma uno de los desplazamientos migratorios más masivos de europeos hacia fuera del Viejo Continente. Aunque las cifras varían según que publicación o experto en la materia se lea, podemos decir que como término medio se cifra en unas 700 mil personas. Este flujo migratorio tendría principalmente dos partes claramente diferenciadas. Por un lado tenemos un núcleo grande de población que emigraría desde Croacia a Sudamérica entre el siglo XIX, especialmente desde la segunda mitad de ese siglo, y hasta el final de la Primera Guerra Mundial. En su mayoría pertenecían a dos grupos de población claramente diferenciados, los marineros, que iban en busca de mejora profesional, y los jesuitas. En cambio el grupo poblacional que llegó tras la Segunda Guerra Mundial tenía un marcado carácter político de extrema derecha, ya que eran refugiados políticos del Estado Croata conocido como Ustaza, afín al movimiento nazi en la Segunda Guerra Mundial.

El Estado Yugoslavo formado en los Balcanes tras la Segunda Guerra Mundial no se preocupó de los croatas en Sudamérica, salvo de los que ellos consideraban como anti-yugoslavos (los ya mencionados refugiados políticos de extrema derecha liderados por Ante Pavelic). Sin embargo esta tendencia cambió en los años 80 del siglo pasado debido a que empezó a existir un fuerte sentimiento nacionalista en Croacia y los líderes de ese movimiento vieron en los descendientes croatas en Sudamérica una buena fuente de votos. Así el futuro presidente croata Franco Tudjman en 1987 visitando a descendientes de croatas emigrados a otras partes del mundo inventó el término Croacia en el Extranjero.

Una vez independizada Croacia en 1991 se promulgó una ley que garantizaba la ciudadanía croata y el derecho a voto a toda persona que pudiera demostrar que descendía de personas que había vivido en lo que hoy es Croacia y que habían tenido que emigrar. Es importante resaltar que en la actualidad los lazos entre los descendientes de croatas en Sudamérica y Croacia son meramente simbólicos, salvo el ya mencionado caso de ciertas regiones en Chile. Esto es así porque los descendientes de los croatas que arribaron a Sudamérica se adaptaron perfectamente a su país de nacimiento, perdiendo en muchos casos los lazos culturales y territoriales de sus padres, inclusive el idioma.

En la próxima entrega hablaremos sobre el conocido como el Primer Rebelde de América, líder Taino que lucho contra los españoles en el Caribe.