Cooperación descentralizada: una pequeña reflexión

En mi entrada “Nuevos desafíos para la cooperación internacional”, reflexionaba sobre la necesidad de trabajar hacia una mayor eficacia de la ayuda y una mayor horizontalidad. Como ejemplo de esta búsqueda de mayor eficacia, quiero presentar brevemente en esta entrada, la cooperación descentralizada, una de las tipologías de cooperación que más se dirige hacia esta necesidad.

La primera entidad en promoverla fue la Unión Europea, incluyéndola en el Acuerdo de Lomé IV con los países APC en 1989, y en el documento “Cooperación descentralizada, objetivos y métodos”, del 1992, donde se definió esta cooperación como “un nuevo enfoque en las relaciones de cooperación que busca establecer relaciones directas con los órganos de representación local y estimular sus propias capacidades de proyectar y llevar a cabo iniciativas de desarrollo con la participación directa de los grupos de población interesados tomando en consideración sus intereses y sus puntos de vista sobre el desarrollo” (De la Fuente, 2010, p. 18). Ya desde los años 70 y 80 aumentaron las colaboraciones entre los gobiernos locales de los países del Norte y del Sur bajo la forma de intercambios de estudiantes y jóvenes, y hermanamientos entre ciudades.

Esta tipología de cooperación acentúa el papel de las autoridades locales en el desarrollo de un país. La cooperación descentralizada puede ser entendida o como cooperación hecha por autoridades locales, provinciales, regionales o como aquella cooperación hecha por cualquier entidad no gubernamental, como universidades, sindicatos y actores de la sociedad civil.

La Unión Europea en los últimos años está atribuyendo cada vez mayor importancia a las autoridades locales (regiones, provincias y municipalidades) como actores de la cooperación al desarrollo. En 2008 se publicó el documento “Autoridades locales: actores para el desarrollo” donde se afirma que “para algunas autoridades locales la Cooperación Descentralizada es esencial para sus estrategias de relaciones exteriores, mientras que para otras es un elemento derivado de su presencia cada vez mayor en el panorama internacional. La cooperación descentralizada se lleva a cabo junto con otros agentes locales (por ejemplo, ONG o universidades), pero también incluye la entrega de ayuda directa o a través de socios multilaterales (la ONU, por ejemplo)” (Comisión Europea, 2008, p. 3).

La Comisión apoya fuertemente las autoridades locales de la Unión Europea en promover acciones de cooperación descentralizada mediante programas geográficos o a través de programas temáticos.

Los motivos para fortalecer el papel de las autoridades locales como agentes de desarrollo dentro de la CE son, en primer lugar, contribuir de manera efectiva a la reducción de la pobreza y alcanzar los ODM y, en segundo lugar, extender la gobernanza democrática a nivel local. (Comisión Europea, 2008, p.5)

Gracias a esta tipología de cooperación se está fomentando una solución compartida a problemas globales, pero también una aportación focalizada en aquellas áreas en las que puede colaborar a afianzar los Gobiernos locales: la capacitación técnica en el proceso de descentralización, la gestión de la política pública en el ámbito local, el desarrollo de nuevas competencias y la transferencia de buenas prácticas en el manejo de las políticas de inclusión social, rehabilitación urbanística, ordenación del territorio, política de vivienda y gestión de los bienes públicos globales. (De la Fuente, 2010, p. 17)

Se crea así un fuerte compromiso en apoyar la gobernanza local y al mismo tiempo se implementa la creación de redes locales.

El programa de financiación de la cooperación descentralizada, “Participación de los agentes no estatales y las autoridades locales en el desarrollo”, fue creado en el 2007 y estuvo vigente hasta el 2013 con un presupuesto de 1.639 millones de Euros (Moreira, s.f). En 2014 entró en vigor el nuevo programa “Organizaciones de la Sociedad Civil y Autoridades Locales (OSC-AL) 2014-2020 con un presupuesto de 2.400 millones de Euros. Junto a este, han sido implementados otros marcos para la cooperación descentralizada oficial: el programa URB-AL para América Latina, el programa ASIA URBS para Asia y de alguna manera aquéllos enmarcados en la cooperación transnacional y transfronteriza como MEDA, en el área del Mediterráneo Sur, ACCESS en Europa Central y Oriental, TACIS, en Europa Oriental y Asia Central, y CARDS, en los Balcanes, o el programa PPMR para los países de la ACP”. (De la Fuente, 2010, p. 30)

Los ámbitos de acción de la cooperación descentralizada de la Unión Europea son los procesos de descentralización, el fortalecimiento de gobiernos locales y en consecuencia la capacitación técnica de funcionarios locales y, en general, la gestión de los problemas que tienen que afrontar ciudades y regiones, en educación e infraestructuras.

Como se ha afirmado, la cooperación descentralizada nació en los años 90, años en los cuales la sociedad civil empieza a tener un papel fundamental en la gestión de las políticas públicas y de la cooperación al desarrollo. Por esto una de sus es la implicación de organizaciones que colaboran activamente para una mejora del propio territorio. La cooperación descentralizada es el resultado de varios factores que han caracterizado los años 90, tales como la globalización, la descentralización del poder, la mayor importancia de la sociedad civil en las decisiones de política pública y en general la movilización social y la búsqueda de verdaderos instrumentos de solidaridad entre norte y sur (Martínez, 2009, p.16).

La gran cantidad de actores involucrados en el sector de la cooperación descentralizada es al mismo tiempo su fortaleza y su debilidad. Fortaleza, por la variedad de aportes que pueden contribuir a la solución de los problemas relacionados con el desarrollo local, debilidad por la falta de una acción coordinada que puede llevar a un déficit de eficacia de la acción y a una fragmentación de la ayuda. Por consiguiente, es importante crear un marco de coordinación de estos agentes y sus acciones con la política europea de desarrollo y coordinar la cooperación descentralizada con la cooperación técnica bilateral para que se pueda desenvolver una acción más eficaz y, sin desperdicios de recursos, promover un desarrollo más sostenible.

Sin título

Si se quiere hablar del impacto que esta produce, tenemos que mencionar el efecto positivo que ha tenido en las organizaciones de la sociedad civil y en organismos no gubernamentales que participan en todas las tomas de decisiones de los procesos de cooperación descentralizada, incentivando la participación de las organizaciones en la esfera pública. Sin embargo, los países receptores de ayuda pueden aprovechar los mecanismos de descentralización para implementar el desarrollo de las zonas más rezagadas y así contribuir al desarrollo del país.

[Este texto es un extracto de mi monografía final presentada en la Especialización en Cooperación Internacional en la Universidad Externado, Colombia]