La caza de la “diferencia” en educación

En la presente reflexión expondré de manera breve un fenómeno que se ha incrementado de manera notoria en los sistemas educativos en Latinoamérica y es el creciente interés por demostrar y comparar los rendimientos de los estudiantes de nuestras naciones por medio de pruebas estandarizadas, tales como PISA, TIMSS, PIRLS, entre otras; lo que conlleva a construir imaginarios en donde es válido sostener que existe un “estudiante norma” y que todos aquellos alumnos que se alejan de los atributos deseados pasan a ser “problemáticos”.

La premisa de este breve escrito sostiene que una educación centrada en la obtención de un puntaje “aceptable” en una prueba estandarizada, refuerza la creencia de que es legítimo y válido generar sistemas de clasificación de estudiantes de acuerdo a criterios tales como la cercanía o lejanía respecto a la construcción ficticia de un “estudiante norma” que no responde a la diversidad de alumnos que asisten a las escuelas de nuestros países latinoamericanos, generando de esta manera, formas de “normalización” hacia nuestros niños y jóvenes, lo que a su vez provoca procesos de subjetivación muchas veces forzados hacia los educandos y una real “cacería de brujas” hacía aquellos niños que no presentan los atributos deseados en los marcos teóricos de los instrumentos de evaluación estandarizados.

Si bien todos estaríamos de acuerdo en que es relevante diagnosticar nuestros sistemas educativos y fundamentalmente a través de la información obtenida en este diagnóstico comprender qué es lo que podemos hacer como educadores y sociedad en general, para asegurar una educación que permita mayores grados de emancipación de nuestros niños y jóvenes, no obstante la evaluación en sí misma se ha convertido en el centro de la educación, pasando a transformarse en el objetivo central de la formación. Fundamentalmente el rendir cuentas y demostrar por medio de un puntaje la “calidad” de la educación de una nación, se ha transformado en la meta de los gobernantes y tomadores de decisión en el ámbito educativo.

Precisamente los países latinoamericanos que han optado por “ponerse a prueba”  quedan catalogados como por debajo de la media de la OCDE y de otras organizaciones intergubernamentales involucradas en educación, o muy lejos de alcanzar el “estándar” deseado por estas instituciones que construyen estos tipos test. En este sentido, al comparar el rendimiento de los estudiantes latinoamericanos con alumnos de otras latitudes estamos en una posición de desventaja y de “déficit” de acuerdo a la performance esperada de nuestros niños y jóvenes (BBC, 2013).

Ante este panorama, los países muchas veces optan por preparar a los estudiantes para estas pruebas, basando su currículum en los marcos teóricos de estas evaluaciones estandarizadas, para dar cuenta del nivel de capital humano que se está desarrollando y del potencial que tienen los niños y jóvenes para insertarse dentro de los cada vez más competitivos y voraces mercados internacionales.

No obstante, ante esta compulsión por la competencia y estandarización de los aprendizajes: ¿Existe una reflexión respecto al alumno “norma” o el estudiante “deseado” por las evaluaciones estandarizadas? Al parecer la experiencia educativa se está reduciendo y orientando cada vez más hacia la preparación de los estudiantes para lograr un buen puntaje en un test, naturalizando y validando de esta forma la presunta existencia de este “estudiante norma”.

En este sentido, es cada vez más evidente que los niños de la región latinoamericana, no responden o se alejan del estudiante “norma” o “estándar”  o de “primer mundo” que se espera constituir. Cada vez se hace más evidente que los ricos marcadores de subjetividad de nuestros alumnos (como la diversidad étnica, de lenguas, de género, de ritmos y formas de aprender) pasan a ser categorizados como características “abyectas” y “no deseadas” para los sistemas educativos, ya que no son relevantes para lograr destacar en una prueba estandarizada y muchas veces son hasta considerados como factores limitantes para el logro de este objetivo.

Para los fines que persiguen las políticas educativas de inspiración neoliberal, el ideal de estudiante, corresponde a aquel  niño o joven inserto dentro de un paradigma educativo en donde la educación se ha transformado en una carrera desenfrenada por obtener éxito a nivel de calificaciones y a nivel de evaluaciones estandarizadas de forma tal de lograr ingresar a una universidad prestigiosa y así aumentar sus redes sociales y sus capitales económicos y sociales.

Bajo esta imposición de un estudiante norma, el cual que por lo demás no es problematizado ni cuestionado, resultan ser “problemáticas” las características y particularidades de los alumnos de nuestra región, ya que la mayoría de los niños que asisten a escuelas en nuestras naciones, no cuentan con aquellas características deseadas, como tampoco sus porvenires están necesariamente asociados a la comprensión de la educación como una estrategia útil para aumentar los capitales culturales, económicos y sociales en el transcurso de su escolaridad.

Por ello, se genera un proceso de subjetivación “dolorosa” en donde nuestros estudiantes son forzados a lograr acercarse cada vez más al estudiante “norma” que imponen las evaluaciones estandarizadas y por tanto, aquellos alumnos que no logran demostrar los aprendizajes prescritos son muchas veces relegados a planos inferiores y a formar parte de colectivos de estudiantes que son denominados muchas veces como con “Dificultades de Aprendizaje” y que a su vez pertenecen a grupos que históricamente han sido considerados como marginales y pasan a ser razonados como niños que poseen un “déficit” el cual debe ser tratado desde una perspectiva Biomédica (Infante et, al, 2011; Inostroza, 2015).

Precisamente estos alumnos etiquetados como con “Dificultades de Aprendizaje” son muchas veces relegados y excluidos de oportunidades de aprendizaje valiosas para su desarrollo como futuros ciudadanos. Para los sistemas escolares pasan a transformarse en pesadas cargas, en “problemas” a resolver, de manera tal, que despliegan una serie de tecnologías para nivelarlos y “normalizarlos” y en casos extremos, hasta son directamente excluidos de la educación regular por medio de la creación de sistemas educativos paralelos o “especiales” para atender a aquellos niños cuyo diagnóstico pone en duda su educabilidad, como es el caso de los niños del espectro autista, con síndrome de down, entre otros diagnósticos emanados por las disciplinas “psi” como la psicología y la psiquiatría (Peña, 2013).

Bajo este panorama, la “diversidad”, la “diferencia” respecto del estándar deseado, pasa a convertirse en un “grave problema”, del que el sistema educativo tiene que hacerse cargo y por ello en este proceso de “estandarización” que termina siendo una forma de normalizar a los estudiantes, adquiere características de un proceso “eugenésico” en donde los estudiantes que demuestran acercarse a la “norma” son potenciados y por el contrario aquellos estudiantes “diversos” pasan a ser derivados a instituciones asociadas a las disciplinas vinculadas con el área de la salud (presumiéndolos enfermos), para ser “rehabilitados” y tratados desde una perspectiva biomédica para que puedan lograr “normalizarse” y en el caso de que el tratamiento no dé los resultados deseados, se les excluye de las oportunidades educativas que por derecho todo estudiante merece. Es por eso que la diferencia en educación, cada vez más es objeto de una suerte de persecución policial y de una verdadera “eugenesia educativa” (Baker, 2002).

Referencias.

Baker, B. (2002). The Hunt for Disability: The New Eugenics and the Normalization of School Children. Teachers College Record, 104 (4), 663 – 703. Disponible en: https://ww2.faulkner.edu/admin/websites/jfarrell/Baker-Disability.pdf

BBC (2013). ¿Cómo les fue a los países de América Latina en la prueba Pisa? Recurso Digital, Visitado el 05 de Agosto de 2015 y recuperado de: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/12/131203_pisa_resultados_am

Infante, M., Matus, C. y Vizcarra, R. (2011). Razonando sobre la idea de diferencia en las políticas educativas chilenas. Universum, 26 (2), 143 – 163. Disponible en : http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-23762011000200008&script=sci_arttext

Inostroza, F. (2015). Análisis crítico sobre la noción de Estudiante con Dificultades de Aprendizaje en el marco de un Proyecto de Integración Escolar en una escuela municipal de Chile. Revista Mexicana de Investigación Educativa, 66 (3), 941 – 958. Disponible en: http://www.redalyc.org/pdf/140/14039201011.pdf

Peña, M. (2013). Análisis crítico de discurso del Decreto 170 de Subvención Diferenciada para Necesidades Educativas Especiales: El diagnóstico como herramienta de gestión. Psicoperspectivas, 12 (2), 93 – 103. Disponible en: http://www.scielo.cl/pdf/psicop/v12n2/art10.pdf .

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