Juguetes… una reflexión de su función

Durante nuestra infancia jugamos con muchos juguetes, unos más divertidos que otros, pero al fin y al cabo juguetes. Desde la muñeca, hasta el carro donde podías meter al muñeco de acción para que pudiera salvar el día de los villanos.

No obstante, es necesario ver en los juguetes no sólo una forma de expresar nuestra felicidad al utilizarlos, sino también como un medio para aprender y preservar ciertas reglas sociales que no nos imponen, pero que vemos y tratamos de imitar. Es decir. Los juguetes y los juegos son un medio no sólo de expresión, sino un laboratorio infantil en el que se pone en práctica lo que vemos y que es reafirmado por los padres.

Si nos ponemos a pensar en lo que líneas arriba he mencionado, encontraremos por ejemplo la enseñanza de los roles de género; desde el principio existe una resistencia a que los niños jueguen con muñecas o que las niñas jueguen con carros. Un padre prefiere ver a su hijo jugando a las luchitas, con carros, muñecos de acción, mientras que las niñas deben jugar a la casita, a la mamá, al té, etc. ¿Por qué digo que se enseñan los roles de género? Porque en mi experiencia, en el caso mexicano, los juguetes no están diferenciados sexualmente, sino de acuerdo a la función que ocupa dentro del contexto del cual ha salido.

Los grupos sociales preservan y transmiten a las nuevas generaciones lo necesario para que éstas puedan preservarse como el grupo en el que han sido criadas (con esto hago alusión a la definición de Durkheim respecto a la educación), sin embargo los juguetes no son un medio de aprehensión de las reglas, sino de ejecución de las mismas. En otras palabras, si la educación se basa en la aprehensión para la ejecución (estudias para obtener el conocimiento y desempeñarte en actividades específicas), en los juegos aprendes mientras lo ejecutas, de allí que sea lúdico.

Cuando los niños juegan con los juguetes establecen las reglas para poder jugar, ellos son quienes deciden qué rol tomará cada juguete y curiosamente allí es donde al no saber exactamente el porqué, ellos imitan el comportamiento que han visto dentro de los grupos sociales en los que se desarrollan y aplican esas reglas dentro de su juego. Juegan a ser los vigilantes para que las reglas sean cumplidas.

Por otro lado, los juguetes también vienen a cumplir una función económica dentro del sistema predominante; más allá de esta función, también cumplen una función social que va encaminada a una asimilación a partir de las cargas simbólicas que ya están presentes en los mismos juguetes. Quisiera detenerme más en este punto y para ello he colocado esta imagen de un modelo de Barbie.

Es interesante hablar no sólo de este modelo, sino de la reputación de Barbie, debido a que ésta ha sido presentada en todos las profesiones que en el mundo se desarrollan. Sin embargo, y esto lo dejo de reflexión justamente, nunca he visto el modelo de Barbie como presidenta, o como empresaria (en el sentido ser dueña de una); en caso de que sí haya, me gustaría la compartieran a través de un comentario.

Si seguimos esta línea podremos ver que en este caso Barbie trabaja en un McDonald´s seguido de una leyenda que dice “Fun Time”. En este sentido, la carga simbólica es que si trabajas en como cajera en esta empresa estarás divertiéndote. La realidad es otra. Más que un juego es una necesidad que muchos de los jóvenes tienen al querer conseguir trabajo.

juguete mcdonaldLa realidad es que los juguetes ahora no sólo cumplen una función social en el aspecto de preservación de reglas que permitan la continuación de los grupos sociales, sino que en estos momentos los juguetes se vuelven en un medio de aceptación y asimilación respecto a cargas simbólicas que están fuera de lo que los grupos sociales quieren, más bien representan los elementos que las grandes empresas necesitan.

Finalmente mencionaré que, como hemos visto en esta pequeña reflexión, los juguetes y los juegos no son neutrales en el sentido tanto de su función como de la carga simbólica que presentan. Lo importante es generar la reflexión en torno a esos elementos que consideramos aparentemente normales y que, sin embargo, tienen un objetivo más allá del de entretener y divertir a los y las pequeñas.