Internet de las cosas: una arquitectura de las múltiples conexiones  

IOTUn mundo interconectado por millones y millones de aparatos, artefactos y dispositivos que en tiempo real y en instantes, responden a las necesidades cada vez más creciente de las personas. En este escenario de una modernidad tecnológica, uno puede imaginar por ejemplo, a una persona controlando la mayor cantidad de acciones, movimientos, artefactos y aparatos de su entorno inmediato, como el de su hogar, a través del smartphone que posee en su bolsillo.

El término Internet of Things (IoT) recientemente ha llegado a popularizarse enfatizando la visión de una infraestructura física de red-objetos a nivel mundial (Thiesse y Michahelles, 2010). Aunque esta visión es convincente, no existe consenso acerca de cómo se está materializando, para darse cuenta de las implicaciones tangibles. El Internet de las Cosas, en parte, está inspirado por el éxito de la tecnología RFID¹, que ahora es ampliamente utilizada para el seguimiento de los objetos, de las personas y los animales.

Se considera como una arquitectura de la información emergente (Weber y Weber, 2010) que a través del Internet global busca facilitar el intercambio de bienes y servicios el cual se está desarrollando gradualmente. Aunque todavía se está discutiendo la tecnología de la Internet de las cosas en un corto futuro, sobre todo las empresas operarán en el Internet de las Cosas. Por su parte, se ha afirmado que la sociedad civil como receptora de la vanguardia tecnológica, es muy probable que haga uso de la Internet de las Cosas, ya que ahora mismo hace un uso intensivo de la propia Internet.

Se vaticina que tendrá un impacto en diversas áreas. Por ejemplo, en el marco regulador el cual deberá prever disposiciones que garanticen la seguridad de la estructura, así como la privacidad de sus usuarios. Sin embargo, el IoT también tendrá efectos positivos en diferentes campos, tales como “la inclusión de los países en desarrollo en el comercio mundial, el uso de la búsqueda motores para el beneficio de la sociedad civil, la lucha contra la falsificación de productos, que abordan preocupaciones ambientales, la mejora de las condiciones de salud, garantizar el suministro de alimentos y vigilar el cumplimiento de las normas laborales” (Weber y Weber: 46).

Un objeto inteligente, es la piedra angular de la Internet de las Cosas, la que apunta en la misma dirección la tecnología RFID la cual es una extensión de la los códigos que se encuentran en muchos productos cotidianos, pero que en este caso requerirá la fijación de una etiqueta-electrónica para que la identidad de un producto pueda decodificarse desde la distancia.

Dos fuerzas primordiales de la tecnología se están implementando: las de empuje, que ven en el IoT la posibilidad de enormes nuevos mercados para los productos de las TIC y nuevos servicios, mientras que las fuerzas de tracción ven el potencial de aumentar la productividad en muchos sectores de la economía, para proporcionar nuevos servicios, por ejemplo, para el alargamiento del envejecimiento de la sociedad, la salud, el control vehicular, así como el promover un nuevos estilos de vida (Kopetz, 2011).

Entonces, la base de dicha nueva arquitectura será el despliegue generalizado de objetos inteligentes que recogen datos y de control el entorno físico desde la distancia. La combinación de las tecnologías de Internet y campos emergentes tecnológicos como la localización en tiempo real, y los sensores integrados permitirá transformar objetos cotidianos en objetos inteligentes que pueden entender y reaccionar a su entorno. Tales objetos son bloques de construcción para el IoT y permiten las aplicaciones informáticas novedosas, así se ha creado “… una jerarquía de arquitecturas con crecientes niveles de conciencia e interactividad en el mundo real. En particular, en las jerarquías se describen las múltiples acciones, interconexiones, actividades de los objetos inteligentes que en procesos conscientes, demuestran las respectivas abstracciones arquitectónicas dentro de funciones cada vez más complejas” (Thiesse y Michahelles, 2010: 122).

De esta forma, considero que la gran velocidad con la que está ocurriendo este tipo de procesos no nos ha permitido detenernos a evaluar concretamente las implicaciones socio-tecnológicas, económicas y culturales que puede traer consigo el IoT. La interconexión de aparatos y dispositivos (tecnología M2M)² sin la invención de la mano del hombre, así como el mayor control del entorno material y digital en las sociedades contemporáneas, marca una etapa de producción y consumo, donde innegablemente quedan varios temas sobre la mesa que poco se han discutido a profundidad y que deben de interesar, entre estas, las implicaciones de seguridad, privacidad, control, socialización, etc.

Referencias

Kopetz, Hermann (2011) “Internet of Things”. En Real-Time Systems Series 2011, pp. 307-323

Thiesse, Frédéric y Florian Michahelles (2010) “Smart Objects as Building Blocks for the Internet of Things”. En IEEE Computer Society 1089-7801/10 2010

Weber Rolf y Romana Weber (2010) Internet of Things. Legal Perspectives. Springer: New York

¹ http://www.intermec.com.mx/products/rfid/

² http://www.tcpsi.com/servicios/m2m.htm