II Parte: El reflejo de la esclavitud en el nuevo mundo

Como continuación al post pasado haremos referencia al primer dibujo que se realizó de los indios que había en el Nuevo mundo. La carta a la que nos referimos en este caso es una de las cartas pertenecientes al Atlas que realizó el Lopo Homem en 1519. El Lopo Homem era la cabeza distintiva de una remarcable familia de cartógrafos del siglo XVI, el segundo de ellos fue su hijo Diego Homem y el tercero André Homem, quien como se ha podido ver fue el más cercano al cabeza de familia. Tras su descubrimiento se hicieron los estudios correspondientes aunque desde entonces no se han vuelto a incluir en grandes estudios sobre cartografía. Gracias a los eruditos podemos saber que las transcripciones de las inscripciones en latín que aparecen en todas las cartas corresponden a descubrimientos portugueses excepto esta carta, en la que se lee:

Tabula hec Regionis magni brasilis est ad partem occidentales Antilias castelle regis obtinet. Gens uero eius migrescentis coloris. Fera e immanissima carnibus humanis uescitur. Hec eadem gens arcu e sagittis egregie uitur. Hic psytaci uersicolores aliqet innumere aues fereqet monstruose. Et Scymuarum plura genera reperiuntur plurimaqet arbor nascitur que Brasil nuncupata uestibus pupureo colore tigendis, opportuna censetur

Esta inscripción está refrendada por la imagen esclarecedora de la carta en la cual aparece un paisaje ricamente iluminado, en el que destacan los indios entre los que se puede distinguir dos clases: indios trabajando, concretamente cortando y acarreando lo que sería palo Brasil, y otros indios opulentamente vestidos con tocados de plumas de colores, así como capa y una especie de falda también de plumas multicolor, y en sus manos arcos y flechas aunque portándolos de forma relajada y no amenazadora al espectador pero quizás sí con los que parecen ser sus esclavos. Como bien dice la inscripción, acompañan a los indios toda clase de animales, tanto fantásticos como reales, entre los que destacan los monos, los papagayos rojos y azules y un dragón.

Mapa nuevo mundo

Se ha de destacar que los colores predominantes a la hora de decorar la carta son el rojo y el azul, propios de la bandera de Portugal, y que además de reflejarse en ella, son los colores sobresalientes de las plumas de los trajes de los caciques indios, de los papagayos, de la toponimia que aparece reflejada a lo largo de toda la costa brasileña, del rótulo en que aparece escrito en mayúsculas TERRA BRASILIS, la decoración de los barcos que navegan por el océano e incluso de las rosas de los vientos.

Para saber si estas imágenes de indígenas dibujadas tan ricamente en la Carta de Brasil se corresponden con la realidad del momento habría que acudir a las relaciones de viajes a Brasil de las que disponemos. Como los relatos sobre los contactos con indígenas son muchos y variados debido al descubrimiento y posterior colonización hasta el siglo XIX por la corona portuguesa, seleccionaremos dos de los viajes realizados allí, concretamente los de su descubrimiento, primero por la Corona castellana y poco después por la lusa.

Como es bien sabido el descubrimiento de Brasil se produce el 26 de enero de 1500 de la mano de Vicente Yáñez Pinzón[1], quien al mando de cuatro carabelas, avista en esa fecha por primera vez la punta Macuripe a 3º sur. Este viaje se produce como resultado de la política de descubrimientos que está llevando a cabo Juan Rodríguez de Fonseca, por orden de Isabel y Fernando, con el fin de encontrar la ruta al Catay y el Zipango tan deseada.

Después de los viajes realizados por Ojeda-Cosa-Vespucio en 1499, Vicente Yáñez Pinzón y Diego de Lepe serán los encargados de comandar las correspondientes expediciones, que se realizan de manera paralela en el tiempo, con ayuda del Padrón Real que Cristóbal Colón había empezado a formar.

Tras la toma de posesión correspondiente, el 24 o 26 de enero de 1500 tras 540 leguas navegando desde su salida en Cabo Verde, Pinzón se dispuso a realizar un recorrido para conocer más el terreno descubierto, siendo en el río Grande donde tuvieron el primer contacto con indios, aunque con no muy buen resultado, ya que ocho hombres murieron y otros doce o trece resultaron heridos.

En esta época Diego de Lepe ya había llegado a ese vasto territorio recién descubierto, tras llegar a la punta de Santa Cruz o San Julián[2] pero viendo que Pinzón estaba explorando el río Grande, él se decantó por el siguiente río, el que hoy es reconocido como Pará. Mientras tanto Pinzón se encargaría de descubrir el actual Amazonas, hasta finalmente reunirse con Diego de Lepe en el Marañón u Orinoco.

En el río en que tiene lugar la reunión se aprecia otro contacto con los indios habitantes de la zona, pero lejos de ser como los que llevaban en los barcos, éstos se reconocen por ser hostiles. Se baraja que esta actitud se debía a la respuesta a lo ocurrido en el viaje de Ojeda-Cosa-Vespucio, es decir, a la toma de naturales para llevar a España, o de la misma actitud en viajes anteriores por parte de Cristóbal Colón.

Estas son las primeras noticias que tenemos en cuanto a lo que los indios de Brasil se refiere. Estas escuetas descripciones se podrían corresponder con los indios que aparecen en el mapa del Lopo Homem anteriormente mencionado si las contratamos con la información que los portugueses nos dan sobre los  habitantes de Brasil en sus primeros descubrimientos.

Para ello habría que hacer referencia al viaje de Álvarez Cabral a las mismas costas brasileñas, el cual se produce tras la vuelta de Vasco de Gama en 1499 a la India con resultados exitosos. Cabral parte con su flota de Belem el 9 de marzo de 1500[3] con rumbo Sur tras hacer la típica aguada en Cabo Verde el 22 del mismo mes. Un mes después, los portugueses divisan una tierra a la que Cabral se ve obligado a bajar por la presión del resto de la tripulación.

Gaspar de Lemos fue el encargado de llevar a la corte portuguesa el primer documento que describe a los habitantes del Brasil, hecho por Pero Vaz Caminha, y daba la siguiente descripción de los indios:

“La fisonomía de ellos es ser pardos, algo rojizos, de buenos rostros, de buenas narices, bien hechos, andan desnudos, sin nada que les cubra, les preocupa muy poco cubrirse o mostrar sus vergüenzas, y se lo toman con tanta inocencia como la que tienen al mostrar el rostro; traían ambos los labios de abajo agujereados, y metidos en ellos sendos huesos, de un hueso blanco largo con una mano atravesada, y del grosor de un huso de algodón, y agudo en la punta, como una barrena. (…) Los cabellos los tienen lisos y rapado hasta por encima de las orejas y uno de ellos traía por debajo de la solapa, de frente a frente para atrás, una especie de cabellera de plumas de aves amarillas, que sería del largo de un dedo, muy basta y muy espesa que le cubría la nuca y las orejas. Y andaba pegada a los cabellos pluma a pluma, con una confección blanca, como cera y no era, de manera que la cabellera quedaba muy redonda, muy espesa y muy igual, y no hacía falta lavado para levantarlo”[4]

El contacto con los pacíficos indígenas duró varios días, entre cuyos datos interesantes pueden destacarse la visita a un poblado indio o la ayuda recibida por los mismos en las tareas realizadas por los portugueses. Toda la información que escribieron la recibiría el rey Don Manuel a finales de Junio de 1500 de la mano de Lemos.

Leyendo estas relaciones parece evidente que la  inscripción y las miniaturas de indios dadas en la Carta de Brasil del Lopo Homem se corresponden con la realidad castellana y no con la portuguesa, hecho sorprendente si tenemos en cuenta que quien expedía el dinero para la realización de la colección de cartas era el rey Don Manuel de Portugal para enseñar sus dominios al rey francés.

De ahí que los personajes reflejados no aparezcan como esclavos, al menos españoles, ya que si así fuese serían esclavos negros procedentes del África como aparecen en la Carta del Atlántico. Aún así se puede apreciar visiblemente la existencia de un sistema de esclavitud dentro de las propias comunidades indígenas y que se representan en las imágenes mediante caciques sometiendo a su pueblo, que en este caso aparece recogiendo palo Brasil.

Notas

[1] D. RAMOS PÉREZ: Audacia, Negocios y política en los Viajes de Descubrimiento y Rescate, Valladolid, 1981

J. VARELA MARCOS: Castilla descubrió el Brasil en 1500, Valladolid, 2001.

[2] Confesión de Pedro Sánchez del Castillo. Pleitos de Colón. Colección de Documentos Inéditos relativos al descubrimiento, conquista y organización de las antiguas posesiones españolas de ultramar. (Co.do.in). Segunda Serie. Edición de FENÁNDEZ DURO, C. Madrid: Establecimiento tipográfico “sucesores de Rivadeneyra, 1892.

[3] A. FONTOURA DA CASTRO: Os sete únicos documentos de 1500, conservados em Lisboa, referentes a viagem de Pedro Alvares Cabral, Lisboa, AGC, 1940

[4] . BARROS LARAIRA: Los indios de Brasil, Madrid, 1993