Hacia la Antropología de la Tecnología

Soy Rodrigo Ramírez Autrán, mexicano. Estudié una maestría en Antropología Social. El día de hoy, al escribir estas líneas estoy encantado de formar parte de un proyecto multidisciplinario como Iberoamérica Social, la cual considero pone de manifiesto el papel que hemos tomado los científicos sociales de los temas actuales en Latinoamérica.

Uno de los antecedentes cruciales para el desarrollo de los estudios en la convergencia de la tecnología y la sociedad, fue el trabajo de Bryan Pfaffenberger (1992) Social Anthropology of Technology, el cual ya apuntaba que las tecnologías de la información estaban reformulando nuestra manera de vivir, comunicarnos, relacionarnos, consumir productos, etc.

Los estudios sociales enfocados a la ciencia, tecnología, y sociedad, tratan de cómo los valores sociales, políticos y culturales afectan a la investigación científica y a la innovación tecnológica, y de cómo éstos, al mismo tiempo afectan a la sociedad, a la política y a la cultura. En las regiones de habla hispana, este tipo de inquietudes y de reflexiones han llegado con el nombre común de estudios de/sobre Ciencia, Tecnología, y Sociedad (CTS), lo que en las regiones de habla inglesa se conoce como Science and Technology Studies (STS).

Bruno Latour, antropólogo y filósofo francés, es uno de los pilares de ésta corriente de pensamiento, él afirmó en la década de los 90’s que “la primera tarea de la Antropología de la Tecnología es establecer un terreno común entre quienes estudian las técnicas tradicionales y aquellos otros —llamados sociólogos, tecnólogos, historiadores de la tecnología o economistas— que estudian las maquinarias modernas, centrales o de alta-tecnología”. No obstante el trabajo multidisciplinario, según su visión, esta clase de antropología tendrá un problema de base: “Cómo entender la construcción social de los artefactos unida a la construcción técnica de la sociedad”.

En épocas más recientes, encontramos una corriente a nivel mundial denominada ICT4D. Richard Heeks sugiere que el acrónimo la letra I se relaciona con la “ciencias de la información”, la C se asocia con “los estudios de comunicación”, la T es vinculado con “sistemas de información”, y la D para los “estudios de desarrollo”. Su objetivo es reducir la brecha digital y ayudar al desarrollo económico mediante el fomento de un acceso equitativo a las tecnologías modernas de comunicación. Es considerada como herramienta analítica-práctica muy poderosa para el desarrollo económico y social.

El colectivo ICT4D (http://www.ict4dc.org/) a través de un conjunto de análisis multidisciplinarios, busca ayudar a las poblaciones desfavorecidas en cualquier parte del mundo, pero por lo general se asocia con aplicaciones en países en desarrollo. Personalmente, considero que ésta área del conocimiento crea nuevos espacios de investigación de la experiencia humana y diseña conceptos y modelos para interpretar las realidades culturales mediatizadas por las TIC.

Bajo éstas premisas de pensamiento, actualmente me desarrollo profesionalmente como investigador. Desde hace poco más de tres años he formado parte de un equipo en el centro público Infotec del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT) en México (http://infotec.com.mx/es_mx/infotec/rodrigo_ramirez_autran).

En el año 2012 un colega antropólogo social y yo, arrancamos una pequeña área de estudios sociales donde se analiza el fenómeno de las Tecnología de Información y Comunicación (TIC). Así, se creó un espacio de reflexión bautizado como la oficina de Tecno-Antropología, la cual ha tenido como objetivo central estudiar la participación de las TIC en la reproducción social y cultural del México contemporáneo, con la finalidad de generar conocimiento de utilidad para cerrar la brecha digital en el país y promover su desarrollo socioeconómico a partir del uso activo, incluyente e innovador de las tecnologías digitales.

La inspiración, un grupo de antropólogos sociales barceloneses quienes en décadas pasadas han buscado definir lo que en el mundo laboral y académico realizamos aquellos que nos hemos autodenominado tecno-antropólogos que “…como ingenieros culturales, los tecno-antropólogos y científicos sociales afines hacen diseños culturales, crean comunidades e instituciones sociales que contribuyen, por un lado, al fomento de la cultura digital, y, por el otro, al fomento de la cultura de la innovación.…” (Serra, 2010; Colobrans, 2011).

Dicho lo anterior, en términos concretos éste blog mostrará desde la actividad profesional, académica y de difusión, algunos estudios centrados por ejemplo en el uso y apropiamiento tecnológico, la cultura digital, la cibercultura, la brecha digital, la innovación social, entre otros dando especial énfasis a lo propuesto desde la Antropología Social, como las etnografías de los sistemas tecnológicos de comunicación, la innovación social, las etnografías de las culturas digitales, así como la redefinición metodológica de un nuevo kit de técnicas de investigación como la denomina netnografía o etnografía on-line.