Fray Andrés de Urdaneta – Los Grandes Olvidados nº4

Hoy os presento uno de los más grandes olvidados que existen en la historia de España, el marinero Andrés de Urdaneta, el cual es conocido principalmente por que descubrió la ruta de vuelta desde Filipinas hasta el continente americano, conocido como Tornaviaje. Ruta que fue utilizada desde entonces para realizar ese viaje por el Galeón del Manila, que cubría el trayecto desde Manila hasta Acapulco.

Andrés de Urdaneta nació en la villa de Villafranca de Oria, actual Ordizia, en la provincia de Guipúzcoa, en el año 1508 en el seno de una familia noble vasca. Desde pequeño tuvo una completa educación intelectual, destacando principalmente en filosofía, latín y matemáticas.

Con sólo 16 años comenzó su carrera militar y se convirtió en marinero, embarcándose en una expedición liderada por el Fraile García Jofre de Loaysa, comendador de la Orden de Santiago (Ciudad Real 1490- Océano pacífico en 1526), siendo el segundo de a bordo el famoso Juan Sebastián Elcano (Guetaria, Guipúzcoa en 1476- Océano Pacífico, 4 de Agosto de 1526)

Esta expedición partió el 24 de julio de 1525 del puerto de La Coruña con siete naves y 450 hombres en dirección a las Islas Molucas, que se sitúan en el archipiélago malayo y que eran conocidas como las islas de las especies, las cuales se disputaban Portugal y España en la primera mitad del siglo XVI. Se llamaban así debido a que en esas islas se producían diversas especies (pimienta, canela, clavo o nuez moscada) que eran de un alto valor económico en Europa, ya que eran indispensables para la condimentación de los alimentos y la preparación de medicamentos.

Esta expedición fue un rotundo fracaso, ya que de las siete naves tres no pasaron el estrecho de Magallanes y solo una llegó al archipiélago, siendo capturada por los portugueses. Estuvieron casi tres años en cautiverio hasta que España y Portugal firmaron el Tratado de Zaragoza, el 22 de abril de 1529 por el cual Portugal permitía a los españoles permanecer en Las Molucas a cambio de una compensación económica. Este tratado delimitaba con exactitud la zona portuguesa y la zona española en Asia ya que en teoría el anterior tratado firmado por ambas potencias, el de Tordesillas en 1494, había sido violado por los españoles con la expedición de Loaysa.

Al no tener en la corte noticias de la expedición, el monarca Carlos V envió una expedición liderada por Álvaro de Saavedra que llegó a México en 1527 para intentar conseguir noticias de la expedición de Loaysa. Los restos de ambas expediciones volvieron a España en un solo barco en 1536 liderados por Urdaneta, ya que tanto Loaysa como Elcano habían fallecido en 1526 y Saavedra en el año 1529. Esta expedición completó la segunda vuelta al mundo. Urdaneta consiguió una importante cantidad de información geográfica durante el viaje que por desgracia le fue arrebatada por los portugueses a la llegada a Lisboa.

Urdaneta permaneció en la Península durante dos años. En ese periodo escribió una relación de los sucesos de la Armada de Loaysa que presentó a Carlos V en el año 1537. Al año siguiente se instala definitivamente en México donde ejerce varios cargos oficiales para la corona española, como el de Corregidor o el de Visitador. A pesar de estar retirado de la navegación durante estos años, Urdaneta mantuvo el interés por todo lo relacionado con las expediciones a las Indias Orientales. En 1552 decide jubilarse de la vida política y se convierte en fraile de la Orden de los Agustinos, retirándose al convento que esta orden tenía en la actual capital de México.

Años después del retiro espiritual de Urdaneta, el monarca Felipe II, que había accedido al trono en enero de 1556, quiso reactivar las expediciones españolas por el Océano Pacífico, las cuales estaban prácticamente paradas desde la expedición de Loaysa, treinta años antes. El monarca preguntó al virrey de Nueva España en aquellos años, Luís de Velasco, por Andrés de Urdaneta, y este le contó al monarca que Urdaneta estaba retirado en un convento. Entonces Felipe II escribió al Virrey ordenándole que construyera nuevas naves y pusiera en marcha una nueva expedición hacia el Pacífico. También escribió a Urdaneta para que se pusiera enfrente de la expedición.

Urdaneta a pesar de tener más de cincuenta años y de llevar varios años retirado aceptó participar en la expedición como asesor. Sugirió que la misma fuera dirigida por Miguel López de Legazpi, nacido en Zumárraga, Guipúzcoa, posiblemente entre 1502 y 1504, y que falleció en Manila el 20 de Agosto de 1572. Fue el primer Capitán General de Filipinas.

La expedición se retrasó durante aproximadamente cinco años debido a la muerte del Virrey Velasco. Finalmente la flota partió el 21 de noviembre de 1564 con cinco barcos y unos 150 hombres rumbo a Filipinas. Tras un viaje de algo menos de tres meses, la expedición llego a la isla de Ibabo en Filipinas, para continuar hacia  la isla de Samar y la de Cebú, donde se fundó la ciudad de San Miguel el 8 de mayo de 1565, primer asentamiento español en Filipinas.

Una vez que los españoles se asentaron en Filipinas, Urdaneta fue enviado por Legazpi al mando de una nave de regreso a Nueva España para informar al virrey. La nave partió hacia México el 1 de Junio de 1565 dirigida por Urdaneta y con unos 200 hombres dirección norte aprovechando los vientos aliseos y consiguieron coger una corriente diferente, a través del paralelo 42, llamada Kuro Shivo, para luego seguir hasta California, consiguiendo llegar a Acapulco el 8 de octubre de ese año.

Ese viaje sirvió para descubrir la ruta de navegación más corta entre Asia y América, llamada desde entonces Tornaviaje y que no se conocía hasta entonces, permitiendo así realizar viajes de ida y vuelta desde Asia hasta América y viceversa. Estos viajes comenzaron al año siguiente, el 1 de mayo de 1566 con la nave “San Jerónimo” que partió desde el puerto de Acapulco. Esta ruta fue utilizada por el Galeón de Manila para realizar sus viajes entre Manila hacia Acapulco  hasta el año 1815.

Una vez de vuelta a Acapulco, Andrés de Urdaneta se marchó a España para informar directamente al rey Felipe II del descubrimiento, el cual le recibe en Valladolid en abril de 1566. Luego se reúne con la Junta de Cosmógrafos a quienes les muestra las cartas de navegación. Una vez terminada la labor de información de su descubrimiento, Andrés vuelve a México en la primavera de 1567 para vivir en su convento, donde fallece el 3 de Junio de 1568 a los 60 años de edad.

Andrés de Urdaneta realizó una labor intensa y primordial en el asentamiento y colonización de las islas Filipinas. Llevó el catolicismo junto a otros cuatro frailes, siendo Filipinas en la actualidad el único país asiático con mayoría cristiana, se calcula que más del 90 % son cristianos, un 80 % católicos;  y el único país asiático donde se habla el castellano, siendo unos 3 millones de hispanohablantes en el país. Además, la ruta descubierta por Urdaneta fue clave durante toda la Edad Moderna para la Monarquía española, ya que permitió tener una ruta comercial entre Filipinas y Nueva España, y desde allí a la Península, trayendo productos de gran valor, desde marfiles y piedras preciosas de la India, sedas y porcelanas chinas o las ya mencionadas especias. Eran sin lugar a dudas los objetos más caros y codiciados de la época, y pudieron conseguirse gracias a que la plata mejicana tenía un alto precio en Asia.

A pesar de todo esto, Andrés de Urdaneta es para la mayoría de los españoles un absoluto desconocido. En parte puede ser debido a la vida humilde y sencilla que llevó, alejado de los reconocimientos que podía haber tenido en la corte, en parte puede deberse a la falta de reconocimiento y de estudios que la sociedad y la historiografía española realiza a figuras claves de nuestra historia en América.

Las próximas entregas en este blog estarán dedicadas a un serial de emigración desde varios países de Oriente Medio, principalmente Siria, Líbano y Palestina hacia Sudamérica.