Esclavismo y negritud en Chile

Se ha generalizado desde la historia oficial la idea de que no existe un legado afroamericano, negándose y silenciando  la esclavitud como sistema económico-cultural existente. Las pocas veces que se habla de negros es para hacer referencia a su participación en la Legión del Ejército de los Pardos, durante la Colonia, acompañando como “carne de cañón” a los independentistas (Mellafe, 1959). Sin embargo la celebración de la Pascua de los negros congrega a afrodescendientes del norte de Chile así como también a amplios sectores de la sociedad nacional. La cueca misma tiene origen en ritmos afros, contando con una escala en séptima, como también las payas vocales del mulato Taguada. Pero, a mi modo de ver, donde cobra una mayor presencia lo afrodescendiente es en el barrio ariqueño Lumbanga, barrio tradicional de esta ciudad, de comerciantes y vendedores.

Presencia afro en Chile: Lumbanga y Azapa

Según diversos cronistas Diego de Almagro llegó en marzo de 1536 con 240 españoles, 1.500 indígenas y 150 esclavos negros (Encina 1955). Del mismo modo en 1810, de los 800.000 habitantes que tenía Chile, 12.000 eran de reconocido origen africano (Feliú, 1973; Mellafe, 1959).

La presencia africana podría haber sido mayor si el rey Carlos V hubiese dado el sí a las solicitudes de Pedro de Valdivia, quien reiteradamente pidió que se le permitiera traer esclavos y tener el monopolio de la trata, tanto para venderlos como para trabajar en las minas y los lavaderos de Chile en gran escala; sin embargo esto jamás ocurrió (Mellafe, 1959).

Pintura escritoLa invisibilización de la presencia negra en Chile se da sobre todo en su nominación, estaban comprendidos en listas en el ítem de pertrechos, mercaderías, etc., con que se acostumbraba a resumir los diferentes elementos, esencialmente comerciables, que eran necesarios en las expediciones (Mellafe, 1959). Estamos en presencia de la negación total del “otro”, donde el negro deviene en un ente material convertido en un elemento comerciable, despojado de toda humanidad.

En 1614 un censo efectuado por orden del Virrey Mendoza y Luna indica que en el Corregimiento de Arica de un total de 1.784 habitantes, la población negra se elevaba a 1.300 personas (Briones, 2004).

Desde comienzos del siglo XVII hasta las últimas décadas del siglo XVIII la población negra se mantuvo en un número importante. La necesidad de mano de obra para trabajos agrícolas y por sobre todo para el servicio doméstico hizo que la trata de esclavos fuera creciente y permanente. Además, Arica se constituyó, en algún momento de la colonia, como lugar de destierro para negros o negras acusados de herejía por el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de Lima.

El “barrio Lumbanga” es uno de los espacios interesantes de expresión y de convivencia de los hombres y mujeres negras con mestizos e indígenas. Lumbanga sería un término al parecer de origen congolés que significaría “caserío” (Wormald, 1968). Sabemos que fue un enclave urbano de pequeños comerciantes de negros. También nos encontramos con población negra en el valle de Azapa. Este valle no se articuló como la clásica gran hacienda colonial, se caracterizó por organizarse en pequeñas unidades de producción para la plantación y producción de olivos (Briones, 2004).

Esclavitud y liberación

La vida de los esclavos comenzó poco a poco a diferenciarse entre aquellos que eran ayudantes de artesanos, y podían potenciar algunos oficios, de quienes se dedicaban al servicio doméstico. A principios del siglo XIX nos encontramos afrodescendientes en el comercio callejero, como jornaleros, lavanderas, costureras, panaderas y matronas, quienes antiguamente formaron los primeros centros de trabajo en las explotaciones mineras y en las faenas agrícolas. Luego fueron los primeros maestros que el país tuvo en diversos oficios: canteros, carpinteros, sastres, herreros, plateros, zapateros, albañiles, dando nacimiento a los primeros gremios.

Los esclavos fueron los primeros en acudir al llamado de José Miguel Carrera en la gesta independentista. Muchos se fugaron para incorporarse al Ejército Patriota. Por decreto de 29 de agosto de 1814, la junta encabezada por Carrera creó el Regimiento de Ingenuos de la Patria. Este decreto prometía la libertad al instante mismo del alistamiento. Cabe recordar que a la fecha de la dictación del decreto de Carrera, ya existía en Chile la primera ley en pro de la abolición de la esclavitud. Corresponde a Manuel de Salas la elaboración de la Ley de la Libertad de Vientres del año 1811.

El 30 de octubre de 1822, bajo el gobierno de O’Higgins, será abolida la esclavitud. “Son chilenos todos los nacidos en el territorio de Chile y todos los chilenos son iguales ante la ley sin distinción de rango ni privilegio. Este dictamen sólo tuvo vigencia menos de tres meses, ya que el 28 de enero de 1823 caería el Gobierno de O’Higgins, y recién el 29 de diciembre se promulgaría la Constitución Moralista de Juan Egaña, en la que se reconoce la libertad absoluta de los esclavos. Chile libera a sus cuatro mil esclavos (Feliú, 1973).

En cuanto a experiencias concretas de organización en comunidades (quilombos, palenques) de cimarrones (esclavos huidos) no existen estudios sobre su existencia, pero hay evidencias de que algunos huidos se sumaron a otras colectividades en resistencia, dedicándose al pillaje para sobrevivir, existiendo más bien la fuga individual. Desintegrada la encomienda, indígenas, negros y mulatos se fusionan en lo que se llamó vagabundaje (Araya, 1999). A pesar de un primer rechazo por parte de los indígenas a la población negra llegada, por su vinculación con el conquistador, posteriormente se crearán fuertes lazos de solidaridad desde el compartir una misma condición de subalternidad.

Bibliografía

Araya, Alejandra (1999). Ociosos, vagabundos y malentretenidos en Chile Colonial. Santiago: Editorial LOM.

Briones, Viviana (2004). Arica colonial: libertos y esclavos negros entre el Lumbanga y las Maytas. En Revista Chungará volumen especial, 813-816.

Encina, Francisco Antonio (1955). Historia de Chile. Santiago: Editorial Nacimento.

Feliú, Guillermo (1973). La abolición de la esclavitud en Chile. Santiago: Editorial Universitaria.

Mellafe, Rolando (1959). La introducción de la esclavitud negra en Chile: tráficos y rutas. Santiago: Universidad de Chile.

Wormald, Alfredo (1968). Frontera norte. Santiago: Editorial Pacífico S.A.