Erótica y estética personal. Un problema social y un reto educativo

La siguiente entrada va encaminada a mostrar la ruptura actual existente entre la estética y la erótica personal. Estableciéndose esta ruptura como una de las mayores problemáticas sociales actuales y uno de los principales retos de la educación del siglo XXI. Trabajaré levemente sobre los conceptos a trabajar, para seguir profundizando sobre su incidencia en la sociedad en futuras entradas.

Entendemos la estética personal como la representación que cada persona pretende mostrar de lo que es hacia el mundo exterior. Esta representación se encuentra fuertemente influenciada por los valores dominantes, la moral socialmente aceptada y también por las corrientes (artísticas, culturales, políticas, etc.) contemporáneas que en gran medida son impuestas por las grandes multinacionales del conocimiento, que manejan tanto los medios de comunicación como la educación a través de los libros de texto editados por ellos mismos. Esto provoca una homogeneización social con unos valores cambiantes (según los intereses del momento) y con fragilidad en sus nexos favoreciendo lo que Zygmunt Bauman llamó la Sociedad Liquida.

Por otro lado, definimos la erótica personal como la sensualidad, la pasión y los profundos intereses intrínsecos que se encuentran en lo más íntimo de las personas. Esta formación erótica de la personalidad también es influenciada por los elementos anteriormente comentados, pero encuentran una mayor resistencia al tener que enfrentarse con nuestras propias convicciones construidas a partir de nuestra socialización primaria (entorno familiar) y secundaria (a partir de nuestra experiencia social mediante el choque con la realidad).

Esta dualidad del ser humano (estética y erótica) produce un conflicto de amplias dimensiones en nuestro ser al tener que enfrentarnos a una realidad mediante una determinada conducta. Nuestra parte estética se impone en situaciones superfluas y alejadas de implicaciones directas e importantes contra nuestra persona. En estas situaciones nos mostramos lo más cercano posible a lo deseado socialmente,  considerando lo deseado socialmente como lo más próximo a la excelencia en base a nuestro imaginario formado mediante el sinfín de estímulos recibidos y conceptuados como “buenos” por la realidad dominante. Esta estética dependerá también del grupo social en el que se actúa, ya que se amoldará a los valores aceptados por el grupo social.

En cambio cuando la situación afecta directamente a la persona son dos las formas de actuar que surgirán. 1.- Que la parte estética se siga imponiendo, actuando muchas veces en contra de los propios valores eróticos personales, produciendo un conflicto de intereses personales. 2.- Que se imponga la parte erótica, actuando el yo más íntimo de cada persona, entrando en conflicto con la dimensión estética personal. Esta segunda forma de actuar provocará un doble conflicto. Por un lado uno  introspectivo al reconocerse el individuo como una ser dual, con una actuación estética y otra erótica dispares dependiendo de la situación, mostrándose como un ser incoherente en su actuación vital. Y por otro lado, un conflicto social, al mostrar esa dualidad ante el resto de personas y descubrirse como un ser incoherente con una actuación estética o erótica dependiendo de la incidencia sobre su persona en la situación enfrentada.

Esta falta de conexión entre la estética y la erótica personal, confluye en una gran problemática social al establecerse en la sociedad un espectro de moralidad, valores y actuaciones estéticas globales que van, en muchas ocasiones, en contra de las eróticas individuales de la población. Esto hace que las personas vivan en un constante conflicto ante sí mismos y ante la sociedad, dificultando el avance real de esta al actuar socialmente como esta propuesto desde los valores dominantes (estética) en vez de actuar según sus propias creencias, valores y experiencias (erótica).

La educación tiene un gran reto ante esta problemática social. Como decía Paulo Freire uno de los principales desafíos que tiene es la de conseguir que los educandos y los educadores se reconozcan a si mismos como sujetos del mundo. Mediante este proceso las personas comenzarán a reconocer su propia erótica y saber ponerla en confrontación consciente frente a la estética impuesta desde elementos ajenos a las personas pero que influyen notablemente en estas.  Esto es una ardua tarea ya que este conflicto permanente entre estética y erótica se produce en todas las personas y áreas de la vida, también en los propios educadores y la educación.

En la próxima entrada desarrollaremos la influencia de este conflicto erótico-estético a través del concepto de la invasión cultural de la que Freire nos habló para comprender el fenómeno del oprimido como opresor, y que más recientemente se ha trabajado desde el grupo modernidad/colonialidad bajo el concepto de la colonialidad del ser.