De-formando con Lara Ovidio

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Lara Ovidio (Natal, Brasil 1985)

El trabajo de Lara Ovidio cuestiona el tiempo que pasa a través de imágenes y texto, utilizando historias y paisajes de una ciudad sumergida en Nordeste de Brasil, las ausencias incrustadas en los lugares y los fantasmas que pueden habitar una casa. En su proyecto más reciente, Territorios Perecederos, trabaja con acciones y crea métodos para desmenuzar lo cotidiano, coleccionando vestigios de una pequeña porción de vida, fragmentos de un existir mundano, que más que a entendimientos, nos invitan a crear narrativas.  Intenta así encontrar los días que pasan.

Durante el 2014, residió en la Ciudad de México cursando el Seminario de Fotografía Contemporánea del Centro de la Imagen, para el cual fue seleccionada en ese mismo año. En esta oportunidad, estudió con Antoine D’Agata [FR], Natasha Egan [EUA], Deborah Klochko [EUA], Gilles Saussure [FR], Ana Casas Broda [MX], Gerardo Montiel Klint [MX], Mariela Sancari [AR], entre otros. Anteriormente, vivió en Brasilia y Buenos Aires, donde estudió cine y fotografía. En 2015, fue seleccionada para el VI Premio Diário Contemporáneo de Fotografía, Belém, Brasil.

Actualmente trabaja como docente de fotografía y fotógrafa freelance.
www.laraovidio.com
[email protected]

¿Cómo te llamas, dónde y cuándo naciste?

Mi nombre completo es Lara Ovidio de Medeiros Rodrigues y el nombre que uso artísticamente es Lara Ovidio. Nací en Natal el 7 de agosto de 1985 y fue cesárea, en el Hospital Januário  Cicco, en el estado de Rio Grande del Norte.

¿Quién y qué te motivo a comenzar en las artes visuales?

Yo creo que la persona que más me motivo de todas fue Francis Allïs, su trabajo fue el que me dio la posibilidad de pensar que se puede hacer arte para ser libre. Pero el trayecto que tome fue primero en la universidad de periodismo y luego cambié a cine, más que nada pensando en trabajos audiovisuales siguiendo una línea de comunicación y desde ahí ya tenía mucho interés en la dirección de fotografía y en guionismo.  Lo que más me interesaba era crear historias pensando en la luz y en los encuadres, o bien, escribiendo. Luego me fui enfocando más en fotografía porque cuando viaje a Argentina empecé a tomar talleres y coincidió que una amiga estaba en EFTI, España, y ella comenzó a mostrarme autores de fotografía contemporánea. Me interesó mucho pero no sabía muy bien cómo moverme por ahí porque había muchos autores que no conocía y sólo tenía conocimiento de los clásicos, estaba padre pero también sentía que me aburría un poco.

Después conocí el trabajo de Patti Smith y  también ella fue una persona que me motivo mucho al arte: la idea era poder tener un compromiso contigo, con lo que haces y con la creación. Ella creo que fue en realidad la primera persona que me motivo. Y claro después en el arte contemporáneo como te dije antes fue Francis Alÿs.

Ya después regresé a Brasil y estaba más enfocada intentando crear en fotografía y hubo un par de encuentros en Brasilia en el Centro Cultural del Banco de Brasil, ahí yo conocí a una señora de Rio de Janeiro que se llama Eleonora Fabiao que tenía unos performances muy interesantes y yo ya comenzaba a investigar eso de intervención urbana y performance pero nada muy enfocado, esa señora me enseño muchas cosas en esas pláticas, y salí muy motivada y decidida a crear. Dicho evento tuvo una serie de diez o doce encuentros, estuvo también André Lepecki, un coreógrafo, mas artistas de Brasilia, vino gente de afuera, y ahí empecé a conocer más el escenario del arte contemporáneo y fue fascinante, ahí fue donde conocí a Fracis Allïs y pensé “¿cómo se puede hacer eso? y si eso es arte ahora, es eso lo que me interesa” .  Quedé marcada profundamente.

Así, cuando iba a esos encuentros con una amiga que era periodista cultural, ella hacia unos textos, más como ensayista que periodista, yo me pegué a ella y me pudo llevar a todo y como llegábamos muy temprano podía entrar porque eran solo veinte personas que podían ingresar al día. Al terminar cada evento salía con ella de ahí e íbamos directamente a un bar porque estábamos tan locas con todo lo que habíamos escuchado que necesitamos ir a platicar de todo hasta que bajara un poco la energía. Justo también hubo un par de creadores que se manejaban así: hacían encuentros  e inventaban excusas para producir a partir de Sophie Calle, o de cualquier otra persona, y así era su proceso de creación.

De esa manera nosotros también creamos algo que llamamos internação (internación) y lo hacíamos todos los fines de semana. Al principio lo hacíamos sólo ella y yo y después se sumaron dos amigos más.  Ahí era todo libre, hacíamos lo que quisiéramos fuera foto, pintura, collage, o lo que sea, lo que se nos antojara. Creamos muchas excusas para producir y la primera fue un tema de Oliver Sacks que salió en la Revista Piauí,  esos procesos fueron muy importantes porque empezamos a crear, no cosas que use después en mi trabajo pero fue empezar a crear sistemáticamente.

Después de ahí, de ese ciclo de palestras donde ubico el comienzo después tomé una clase que se llamaba Poéticas Contemporáneas con una profesora que se llama Karina Díaz, traté de preguntar antes de entrar a esa clase pero no me sabían decir nada claro. En esa época yo trabajaba en un centro de impresion fine art, y también pregunté a un cliente que era profesor de esa misma escuela y como que no me dio buenas señales, pero dije “pues ya, ¿qué es lo peor que puede pasar? ¿Que no acabe esa materia? De todos modos la voy a tomar”. Y fue muy bonito porque Karina me presentó muchas nociones de paisaje, muchos autores y con esa materia yo pude entender cómo conectar la teoría y la práctica que era algo que me interesaba mucho porque yo vengo de un background muy teórico de investigación y no tenía ganas de dejar eso, quería algo que conectara las dos cosas. Así estuve todo el cuatrimestre leyendo textos del paisaje, del viaje, de la caminata y al final nos empezamos a encontrar con ella y a mostrarle las cosas que estábamos trabajando y la gente tenía trabajos tan increíbles que me quedé con una sensación de “yo quiero hacer eso también, quiero tener trabajos padres e ideas tan buenas”, fue increíble convivir con ellos.

De ahí fue como decidí aplicar por primera vez a la maestría pero no me aprobaron sin embargo pude pensar un proyecto, algo más estructurado. Después de eso apliqué para el Seminario de Fotografía Contemporánea en México  y me fuí a México, ahora ya regresé a Brasil y estoy comenzando la  maestría en Rio de Janeiro. Antes también no sabía cómo moverme y tenía un colectivo con dos amigas que se llamaba Aferidor de vuelos (medidor de vuelos ) y trabajamos un montón como unos dos años con intervenciones y cosas así pero después ya no me representaba tanto y ya no tenía que ver con lo que quería, supongo que uno va pensando cosas distintas y ya.

¿Qué herramientas utilizas en tu trabajo?

Utilizo muchos recursos de literatura, por ejemplo, me ha gustado mucho Gonzalo Tavares que habla de la escritura como un proceso corporal y no como un proceso mental.  Creo que baso mi trabajo en muchos autores, en general pensadores, no sólo de literatura. También he utilizados mucho collage y estoy arrancando con videos y con el proceso de colecta de materiales y ver qué puede suceder con ellos.

¿Qué es tomar una decisión?

Tomar una decisión es elegir una cosa y no elegir todas las otras posibilidades del mundo. Pero tomar esas decisiones tiene que ver mucho con la intuición. Dicha intuición se da porque no tengo otras opciones, la mayoría de las veces en un proceso artístico yo creo que no tienes suficientes argumentos racionales para hacer elecciones o tomar decisiones.

Yo siento que no soy una persona intuitiva, no me gustan esas ondas intuitivas ni nada de eso pero a la vez veo que no hay otras opciones más que hacer caso a dicha sensación, por ejemplo cuando hay que armar cosas conjuntas o  pensar en cómo una foto anda a un lado de otra o no, o porque una tiene que estar delante de otra o después, o si el trabajo necesita un video o no, todas esas son cosas que sólo veo procesadas racionalmente después, siento que no se pueden racionalizar antes por eso uso la intuición.  Aunque  creo que la intuición es una sensación de  “por ahí va”, por cierto lugar veo más caminos, más aberturas que por otros, por acá se resuelve muy sencillo y me aburre y prefiero esto otro. Me gusta pensar en el trabajo de John Baldessari de “I will not make any more boring art”, siempre pensaba eso que no quería aburrirme y cuando vi su trabajo sentí que él puso en palabras lo que yo intuía y ahora siento que me manejo así, no me gusta tomar decisiones que me aburran.

¿Cómo te distraes?

La verdad yo nunca he pensado mucho en términos de distracción porque yo me aburro muy fácil de las cosas entonces todo el tiempo estoy cambiando, todo el tiempo estoy medio distraída, si algo me da tedio de repente ya estoy en otro mundo. Pero el año pasado cuando estaba buscando caminos para el trabajo una amiga me mando un texto de Clarice Lispector que era acerca de todas las cosas que dejan de pasar porque uno está distraído y esa idea está muy buena porque muchas cosas sólo pueden pasar si sólo pones atención en ellas.

Pero retomando la pregunta yo me distraigo básicamente leyendo, en el bar y en el cine. Aunque creo que lo de leer es mentira, siempre que leo estoy haciendo notas entonces no creo, más bien me distraigo hablando con la gente y en el bar. Y claro que también caminando mucho cuando estoy en un lugar que es propicio para ello. Distraerme tiene que ver con que no esté trabajando, sin hacer notas, creo que mi definición de distracción sería un espacio para darle aire la mente, para hablar de cosas que ya después puedes ubicarlas o para tener la posibilidad  de ver el trabajo desde más lejos. Yo creo que lo que más hago  para distraerme es platicar con la gente acerca de la vida, hablar de todo y de nada, de boludeces.

¿Cuál es tu comida favorita?

Yo creo que no tengo una comida favorita, tengo pequeños elementos como el chocolate amargo, el café, el queso y la ruda, todos son importantes en mi vida. Ya después de eso lo demás son accesorios. Lo importante es que son comidas muy genéricas que puedes encontrar en todos lados, así que aunque me mude siempre puedo tener lo que más me gusta y dentro de lo genérico también entra la pizza que me encanta. Lo bueno de los quesos es que sí van cambiando dependiendo a donde vayas. En general soy una persona que no extraña comidas especificas, por ejemplo cuando regresé de México pensé que no iba a poder vivir sin chilaquiles verdes pero me voy adaptando.

¿Qué película recuerdas de tu infancia?

Peter Pan, me acuerdo que esa fue la primera vez que fui al cine. También otra película que me marcó cuando era niña fue La Bella y La Bestia de Disney pero esa fue porque la alquilé miles de veces.

¿Qué es la práctica artística?

Para mi tiene que ver con preguntarse cosas, insistir en  una misma pregunta y  desdoblarla. La práctica artística tiene que ver con un pensamiento que no se puede poner en palabras quizá.

¿Qué es el tiempo?

El tiempo en un nivel personal es para mi un agente de cambios y un poco estoy de acuerdo con Gilberto Gil cuando dice que el tiempo es el gran y verdadero alquimista, esa es una definición muy sencilla que me gusta mucho. Pero lo que me interesa del tiempo es lo que hace que nunca estés cómodo, que nunca estés relajado porque ya viene el cambio siguiente y aunque estés en el mismo lugar y convivas con la misma gente no puedes evitar adaptarte.

El cambio es entonces otro agente que me interesa mucho porque tiene que ver con lo que te mencionaba antes acerca del aburrimiento, el cambio es lo que te saca, lo que te mueve, el cambio te obliga a que no tengas tanto tiempo para aburrirte porque ya tienes que formular una nueva solución y nuevas versiones  y un nuevo tú mismo. Yo he pensado mucho acerca de la coherencia y la incoherencia, es decir, cómo construimos a alguien que creemos ser y tratamos de ser coherentes, quizá tiene que ver con la llegada de los 30, porque creo que durante la etapa de los 20 vamos construyendo algo que queremos ser y somos muy fieles a esa persona que vamos construyendo porque necesitamos un poco de coherencia para nuestra propia construcción, sin embargo después uno se aburre de ser todo el tiempo uno mismo y es entonces cuando te das cuenta que puedes permitirte ser incoherente. Así es como he sentido el paso del tiempo porque mientras pasa puedo hacer lo que yo quiera y decir y des-decir lo que dije ayer y no importa porque ya no hay un pacto de coherencia con uno mismo y así el tiempo se percibe más abierto porque es un agente de mudanza al que no hay que temer, sino que al entrar en su onda  puedes descubrir cosas nuevas siendo una persona distinta. El tiempo es eso que te cambia, son tus reflexiones y lo que eres siempre y cuando estés dispuesto a eso.

Por otra parte en mi trabajo el tiempo es una línea que conecta todas las cosas que he pensado porque mi monografía ha ido desde la memoria. Si bien cuando comencé lo pensé como algo con lo que no estaba conforme porque percibía al tiempo sólo como un generador de perdidas, pero no es necesariamente así, puedes ir perdiendo el lugar en el que vives, amigos y no necesariamente que mueran sino que la gente se relaciona con otras personas y cambian y hacen nuevos amigos y eso es natural. Entonces al principio lo pensaba mucho como inconformidad y pensaba en él como una lucha en contra pero ahora lo que estoy buscando es observarlo y ver qué puede cambiar, qué tamaño tiene, verlo espacialmente, verlo como el agente quizá más importante de la vida porque es el tiempo el que nos hace ver que estamos aquí. Quiero, como te mencioné antes, que mi percepción acerca del tiempo esté cambiando continuamente y quiero que eso se refleje en mi trabajo.

¿Has pensado en la posibilidad de  fracasar?

Sí, ¿quién no piensa en el fracaso? Lo veo como un monstruo gigantesco con ocho brazos, nueve cabezas y muchos ojos. Pienso mucho en él también y no es porque le tema pero creo que cuando eliges vivir artísticamente y de tu trabajo eliges una vida bastante difícil, es necesario esperar un rato para que las cosas empiecen a pasar y puede ser que nunca pase nada también, pero a la vez el fracaso más grande sería no intentarlo y no vivir la vida que quiero vivir hoy, quién sabe después pero si hay un gran fracaso sería que aún intentándolo no llegará a pasar nada nunca porque es muy difícil mantenerse produciendo para sí. A la vez todo lo que produce uno necesita un poco de interlocución, que la gente conecte o no, que apunten caminos y que tenga sentido para otras personas y no sólo para uno mismo, no sé pienso mucho en esos términos.

En términos de trabajo artístico siento que hay una demanda del artista emergente que siempre tiene que estar con cosas nuevas, presentándose en algún lado, exponiendo, mandando chamba para todos lados, y a la vez seguir produciendo y tener cosas nuevas y siempre tener cosas nuevas. Eso es agotador porque se puede caer en el ciclo de producir siempre lo mismo o cosas que no tienen nada que ver con cuestiones de verdad, es sólo una demanda de mercado, no hay un trabajo que tenga que ver con preguntas auténticas, o cosas que te muevan. Eso no me interesa y sin embargo hay que estar un poco en ese movimiento de mandar trabajo para todos lados y a la vez el tiempo que haces para mandar es el tiempo que no estás produciendo ni estás leyendo ni pensando cosas nuevas y a la vez si no mandas cosas no pasa nada con tu trabajo. Es estar muy dividido. Por ejemplo ahora que regresé del seminario mandé mi trabajo para muchos lados porque sentía que era necesario y eso implicaba estar dando mucha plata: mi vida cotidiana, mandando correos, gastos. Pero también lo consideré importante porque así podía saber si lo que estaba haciendo tenía sentido para otras personas, necesitaba abrir mi trabajo, ver cómo se veía en otro contexto y saber si la gente conectaba. Todo eso fue agotador además de que hay una expectativa de si se va a aceptar o rechazar. Por lo mientras el próximo año lo tengo planeado más para producir y disfrutar la maestría como un tiempo de experimentación. Pero igual tengo que pagar cuentas y  va a ser necesario que consiga un empleo, la verdad no sé muy bien qué pasará porque me parece que en general en américa latina no hay mucha seguridad en la vida del artista y no te dan plata, la gente se maneja más como –tienes que agradecerme porque te estoy dando espacio para que muestres tu chamba-, entonces ¿cómo se va a vivir de eso? Esa es una situación complicada. No tengo un plan muy claro todavía.