El Test de Voight-Kampff

 

@carescano

I’ve seen things you people wouldn’t believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I watched c-beams glitter in the dark near the Tannhäuser Gate. All those moments will be lost in time, like tears in rain. Time to die. Roy Batty (Roger Hauer), en Blader Runner (1982), de Ridley Scott.

Quedan pocos años para que aterricemos en el futuro de la inconmensurable Blade Runner, obra magna de Ridley Scott (del que me pregunto diariamente qué sucedió en su cabeza para que después de ese hito cinematográfico tirase su entonces futura filmografía  al contenedor de basura de plásticos y celuloide). Y aunque aún no convivimos entre spinners voladores ni se han puesto de moda los paraguas luminosos, sí creo que llevamos algunos años habitando un paradigma cultural penetrado por la figura del replicante. Un contexto, el nuestro, donde la máquina es bienvenida, como cantaba Roger Waters; máquina que complementa e implementa la dimensión social del ser humano: estamos atravesados en todas nuestras lindes por la tecnología, hoy digital, e indudablemente -queramos o no-  nuestras formas de ser y estar en el mundo, así como la comprensión y construcción conceptual de esas maneras de existir, se han visto transformadas radicalmente. La pregunta que me surge (ingenua o capciosa) sería ¿qué mundo estamos construyendo?

Siguiendo el pensamiento del maestro Paulo Freire, tenemos el deber y el derecho de cambiar el mundo, y la responsabilidad es compartida en esa utópica y necesaria tarea. Desde Iberoamérica social: Revista-red de estudios sociales se pretende un trabajo multi- y transdisciplinar que procurará desentrañar las relaciones sociales y culturales de los contextos que vivimos para, en definitiva, construir y transformar socialmente.

Me gustaría apuntar alguna idea sobre el terreno conceptual que se va a transitar en El test de Voight-kampff (sociedad red, tecnologías y conocimiento), una de las secciones dentro del proyecto de Iberoamérica social: Revista-red de estudios sociales. El test de Voight-kampff se enmarca en un cruce de caminos intelectual en el que, siguiendo el pensamiento de Michel Foucault, será inevitable que nos adentremos en los cuatro tipos de tecnologías claves que el filósofo francés  proponía: tecnologías de producción, aquellas que nos permiten mediar con el mundo transformándolo físicamente, manipulándolo; tecnologías de sistemas de signos, las cuales son las que nos permiten usar signos y símbolos, donde podemos incluir los sistemas de información, representación y comunicación; las tecnologías de poder, como aquellas que determinan las relaciones sociales, conductas y su dominación; y por último, las tecnologías del yo: tecnologías para la conformación de la identidad y el sujeto en sí.

¿Y por qué el título de El test de Voight-kampff? Este test suponía una prueba de empatía, una herramienta para los blade runners que les ayudaba a desenmascarar realidades donde los replicantes simulaban dimensiones humanas, detectar información falaz donde tendría que haber conocimiento, en definitiva, descubrir otros rostros de la tecnología. La intención es analizar críticamente nuestro alrededor, un alrededor ubicado en esos contextos digitales y digitalizados: la Sociedad Red, tablero de juego para el desarrollo del conocimiento. Un intento de aplicación de un test de Voight-kampff (sui generis) a nuestra tecnologizada sociedad. Un test que de manera modesta no sólo procura analizar el contexto, sino colaborar en ese trabajo utópico de transformación social.