El sujeto “sujetado”: educar para crear puntos de fuga

sujeto sujetado

El escenario educativo actual es cada vez más homogéneo a nivel mundial, los discursos de las políticas neoliberales en educación se han impuesto de manera categórica ante aquellos proyectos “alternativos” que pretenden lograr a través del proceso educativo grados cada vez mayores de emancipación y una ciudadanía activa para la creación de una democracia real y no para una “pseudo – democracia” como las que hoy existen en nuestras naciones, las cuales lejos de representar a los ciudadanos, corresponden más bien a formas más sofisticadas y solapadas de plutocracias, las que se encargan de una eficiente reproducción y mantención del poder en todas sus dimensiones.

Desde la publicación y posterior implementación del documento “Prioridades y estrategias para la educación” (Banco Mundial, 1995) la tendencia de los países de nuestra región ha sido adherirse completa o parcialmente a las prescripciones que en este documento se establecen: mayor privatización, menor intervención estatal y en algunos casos hasta se aconsejaba a algunas naciones a que disminuyeran el gasto público en educación con el objetivo de mantener a estos pueblos solo como productores y exportadores de materias primas.

En este sentido se produce una más de las múltiples “colonizaciones simbólicas” en donde nuevamente las naciones que constituyen Iberoamérica son objeto de experimentación tal como ocurrió en la década de los setentas, cuando se impuso a la fuerza el sistema neoliberal a base de cruentas dictaduras (como en el caso Chile y otras naciones). En este proyecto de neo-colonización la educación pasa a ser, un dominio en donde los discursos neoliberales deben imponerse para asegurar un proyecto de sociedad y con ello la (re) producción de subjetividades acordes a los fines que este proyecto de gobernación persigue. Pues bien, el neoliberalismo no solo se debe razonar como un sistema de organización económica y social, sino que también “opera en los niveles éticos y morales, por tanto, también involucra un proyecto de producción de sujetos dóciles que se adecuen a los mandatos del mercado” (Matus, 2015, p.2, traducción propia).

Bajo este esquema de producción, control y regulación de las subjetividades por medio de la educación, es que nos convertimos sujetos “sujetados” por un sistema que toca hasta la fibra más íntima de la construcción de nuestro “yo”.  Esta mirada del mundo impone una serie de mandatos a las sujetos escolarizados tales como: la responsabilización por las resultados académicos, la eterna competencia entre pares, la continua autoevaluación, la estandarización, el perfeccionamiento continuo, en fin, un sinnúmero de nuevas conductas las que se traducen en la producción del homus “emprendedor,” el cual debe canjear su tiempo y su fuerza vital por trabajo, con el mandato expreso de hacer circular el capital, dogma que en palabras de Zizek corresponde al equivalente a una creencia religiosa, en donde podemos ofrecer hasta nuestras vidas, llegar al sacrificio con tal de mantener a un sistema que se ha naturalizado y mistificado como la gran solución a los grandes males de la humanidad (pobreza, desigualdad, guerras, etc.).

Simplemente este no es el horizonte al que se aspira. Hay que recordar todas las promesas incumplidas del capitalismo tardío y de la modernidad, que al contrario de lo que se pensaba, estas formas de organizar el mundo han producido más desigualdad, una pobreza abyecta, una violencia brutal y una deshumanización cada vez más grande. Hay que recordar que el progreso y el desarrollo solo llegaron para la reducida élite que se beneficia del sistema y que además han construido sus riquezas por medio de los millones de cadáveres de quienes dieron su vida obedientemente siguiendo los mandatos del mercado a través de guerras o simplemente cumpliendo fielmente las ordenes de sus patrones.

La educación en este sentido debe aportar nuevos horizontes normativos y debe liberar de sus ataduras al sujeto “sujetado” producido por las redes del poder neoliberal.

Para lograr mayores grados de emancipación,  la acción es necesaria, pero no suficiente, ya que  ésta debería fundamentarse en una buena teoría. Entendiendo que una teoría como ésta, no implica el distanciamiento pasivo del campo político o la mera contemplación de los problemas sociales desde la tranquilidad y comodidad de un escritorio. Sino que implicaría el pensar críticamente, problematizar, desnaturalizar, con el fin de desarticular las redes de poder montadas por los discursos neoliberales. Por ello hay que  ir más allá de las lógicas de causa y efecto, hay que atacar al neoliberalismo en las prácticas cotidianas, en las pequeñas acciones y en los más mínimos contradiscursos y gestos en donde se puede ir ganando terreno. Por eso es imprescindible analizar la situación educativa actual en la que nos encontramos en su complejidad y densidad discursiva. Es necesario desarticular al neoliberalismo con herramientas teóricas gravitantes, que lo desnuden y expongan sus debilidades y ruinas.

Son los proyectos surgidos desde las ruinas y escombros de las redes del poder neoliberal, los que abriendo y haciendo evidentes sus grietas, son los que finalmente van revitalizar el sentido de lo social en una comunidad cada vez más atomizada, van a relevar la importancia antropológica de la diversidad, de la colaboración, de la producción del conocimiento funcional para las comunidades locales y que logren la restitución de las humanidades respecto a la tiranía de los números y las estadísticas, las que han sido utilizadas muy convenientemente para justificar las leyes de la oferta y la demanda.

Los proyectos educativos locales, autónomos, emancipadores y basados en nuevas certezas e incertidumbres, en la complejidad de la sociedad actual, son los que pueden valientemente criticar y problematizar los discursos neoliberales, desde la cotidianeidad, desde la resistencia, la negación y la elaboración de nuevas teorías las que cuenten con el grado de complejidad y coherencia interna capaz de enfrentar a un sistema que se encuentra instalado en nuestro ser y que nos impide lograr convertirnos en sujetos libres, sin ataduras, sin miedos, con la capacidad de definir nuestro yo, más allá de la identificación con una mera  “mercancía”, la que es puesta en circulación en el mercado.

Referencias

Banco Mundial (1995). Prioridades y estrategias para la educación. Examen del Banco Mundial. Disponible en: http://www-wds.worldbank.org/external/default/WDSContentServer/WDSP/IB/2005/06/13/
000160016_20050613172136/Rendered/PDF/14948010spanish.pdf

Matus, C. (2015). The uses of affect in education: Chilean government policies. Discourse: Studies in the Cultural Politics of Education. 36, (6)  Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/281970621_The_uses_of_affect_in_education_
Chilean_government_policies_httpwww.tandfonline.comeprintvdFNiG4iUmNQdVcxNzh8full