El sertão (1/3) – Brasil desde fuera nº2

En esta segunda entrada sobre Brasil, me gustaría intentar explicar la complejidad que el concepto sertão acoge. Muchos de vosotros habréis escuchado sobre él, e incluso conozcáis la región que ocupa actualmente en el Nordeste brasileño. Pero la idea en esta entrada, y seguramente en sucesivas ya que es algo que da para hablar bastante, es definir los múltiples prismas que componen tan peculiar categoría, esencial para comprender la forma en la que Brasil se piensa, como ve a su territorio y las relaciones entre las poblaciones que componen el país tropical. Si quieres adentrarte en los confines del alma brasileña tienes que saber, que el sertão, es el suelo que lo tapiza.

Debemos comenzar contextualizando Brasil históricamente. La colonización portuguesa, a nivel universal, tuvo escasa penetración en los territorios que le interesaban. Esto era debido a su pobre capacidad demográfica, que le impedía tener un control efectivo de las vastas tierras que a lo largo y ancho del planeta, estaban siendo integradas a la órbita del imperio luso. Para combatir tal situación, la corona portuguesa rescató la forma de colonizar de los griegos clásicos, gestionando feitorias, o sea, pequeños puestos comerciales a través de los cuales mercadeaban las materias primas necesarias con las poblaciones locales. El portugués, como pueblo marinero, nunca se adentró demasiado en tierra, siempre manteniéndose cerca de sus navíos y el mar, elementos que les daban respiro y libertad.

Hoy en día el sertão principalmente está unido a la región árida del Nordeste brasileño. Un lugar que ha generado sus propios símbolos, héroes y referencias, como Lampião, en la imagen.

Imagen 1. Hoy en día el sertão principalmente está unido a la región árida del Nordeste brasileño. Un lugar que ha generado sus propios símbolos, héroes y referencias, como Lampião, en la imagen.

Este sistema de ocupación y colonización hizo que los portugueses, a diferencia de los españoles que preferían fundar ciudades en los interiores alejados de la costa para controlar a la población, dieran más importancia al desarrollo costero, que les ofrecía resguardo de aquellos salvajes y tremebundos territorios continentales, al mismo tiempo que les permitía un intercambio, comercial y cultural, con la civilizada Europa.

A esos territorios interiores que se alejaban del ansiado mar, los portugueses lo reconocerían por el nombre de sertão, un lugar imaginado como un lugar primitivo de características casi infernales. Esta relación entre ambos lugares, litoral/sertão como contraposición, fue importante a la hora de definir Brasil como un lugar de frontera infinita, cuál era el lugar donde habitaba la civilización y donde no, algo que arrastraría hasta hoy en día. El sertão representaba para le mentalidad lusa de la época, aquellos espacios “desconocidos, inaccesibles, aislados, peligrosos, dominados por la naturaleza bruta, y habitado por barbaros, herejes, infieles, donde no habían llegado las bendiciones de la religión, de la civilización y de la cultura” (AMADO, 1995, p. 149), contraponiéndose, al litoral, como un espejo invertido, que representaba la religión, la civilización y la cultura. Ambas categorías estaban unidas para siempre, pues, en la mentalidad lusobrasileña, el sertão es donde se construían litorales (o sea, civilización) “determinó que entrasen por los certões (sic), para allí erigir litorales” (PRADO, 1961, p. 137).

Esta dicotomía territorial y simbólica fue una constante en el desarrollo social y cultural brasileño, que se reflejaba siempre en una lucha fronteriza entre lo urbano y la naturaleza, entre lo culto y lo salvaje, entre la luz y la oscuridad, el miedo a perderse en la inmensidad salvaje de una América indómita. Es por esto, que hasta hoy en día, el pueblo brasileño tradicionalmente, se haya definido como costero, no siendo hasta la construcción de Brasilia, cuando realmente hubo un interés político concreto por acabar con esa forma de pensarse.

Aún así, solo superficialmente nos podemos acercar a lo que representa el sertão para la cultura y el imaginario brasileño, y le es tan propio, que Brasil, sería imposible de entenderse, sin esta categoría múltiple. Múltiple porque cruza transversalmente por varías al mismo tiempo, como nos expone Janaína Amado en Região, Sertão, Nação (1995). Janaína presenta el sertão en Brasil como una categoría esencial que se desdobal y se derrama en diferentes vertientes para inundar por completo la visión que los brasileños tienen de si mismos, del espacio que ocupan y de la construcción de la propia nación. Siendo las siguientes:

Por un lado, el sertão es una categoría espacial, la cual designa una región o área despoblada o salvaje, como por ejemplo el sertão nordestino, que es la única región donde esta palabra tiene una aplicación en el campo de la geografía física y cultural actual, que es esa zona semidesértica que ocupa una buena parte del territorio nordestino, abarcando los estados de Alagoas, Bahía, Ceará, Paraíba, Pernambuco, Piauí, Rio Grande do Norte y Sergipe. También entran los titánicos sertões de Minas Gerais, Goiás o Mato Grosso. Y también en otros lugares de Brasil, como en Santa Catarina, que aún hoy se habla de sertão para la región occidental, o como en la mente de las dispersas y aisladas ciudades amazónicas las regiones fronterizas de la Amazonía se vuelven sertões.

Otra categoría de sertão, es el espacio que ocupa, como categoría cultural, en el pensamiento social brasileño, principalmente en la historiografía, que pensaba el sertão como un punto de partida para poder pensar y analizar Brasil desde el siglo XVI. Siendo a partir de este uso, que inunda como categoría cultural, la literatura (popular y culta, poesía y prosa, romántica y realista), la pintura, el cine, la música, radio, teatro, etc. Ocupando todos los espacios representativos artísticos y mentales, no en vano se decía “El sertão está en todas partes, el sertão está dentro de la gente” (ROSA, 1965).

Como última categoría, el sertão se constituye como el espacio colonizable imaginado como vastos, salvajes y desconocidos, alejados de las ciudades y que servían como referencia para el estado luso/brasileño, que le impedía asegurar con población todas esas tierras que en el papel, dominaban.

Como vemos, el sertão es un concepto básico del alma brasileña y que da para profundizar mucho en la brasilidade que queremos comprender en esta sección. En entradas sucesivas, iremos desmatando las selvas del corazón de Brasil, siguiendo los senderos de los sertões, pues aún hay  mucho por ver, mucho por descubrir.

  • WECKMANN, Luis.La herencia medieval del Brasil. Fondo de cultura económica, 1993
  • DE ALENCASTRO, Luiz Felipe. A economia política dos descobrimentos.A descoberta do homem e do mundo. São Paulo: Companhia das Letras, 1998
  • AMADO, Janaína. Região, Sertão, Nação. Estudos Históricos, Rio de Janeiro, vol. 8, n. 15, pp. 145-151, 1995.
  • PRADO, J. F. de Almeida, São Vicente y las capitanias del sur de Brasil. São Paulo: Cia. Editora Nacional, 1961.
  • ROSA, João Guimarães. Grande sertão: veredas. Rio de Janeiro: José Olympio, 1965.