El peligro de ser mujer en Centroamérica

Sarah Castrillo Castrillo

Coordinadora del Programa de Justicia y Cumplimiento

Fundación para la Paz y la Democracia (FUNPADEM) 

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Publicado en Pensando desde Centroamérica

 

En la cotidianidad de la realidad centroamericana un delito más o uno menos no generan mayor impacto en el colectivo social. La alta frecuencia de un homicidio en Tegucigalpa o en San José se ha convertido, paulatinamente, en parte de las noticias infalibles de cada país. Hoy, la primer noticia que leí fue: “Enfermera india violada en 1973 muere tras pasar 42 años en coma”.

Es importante mencionar que, lamentablemente, me llamó más la atención que la mujer había pasado 42 años en estado de coma, que el hecho de la violación. Está de más decir que la realidad me ha insensibilizado.

Un informe de Amnistía Internacional publicado en el 2012, documentó la situación de los derechos humanos en 155 países, se destaca que en la región centroamericana la violencia doméstica y la discriminación contra la mujer son temas críticos.

A pesar de la aprobación en el 2011, de la Ley contra el Femicidio y otras formas de Violencia contra la Mujer en Guatemala, se reportaron durante ese año 631 femicidios, 3.922 violaciones sexuales y aproximadamente 60.000 llamadas a líneas directas de asistencia a las mujeres victimas de la violencia fueron reportadas.

En Honduras, en el mismo año, se reportaron 500 femicidios y la tasa de violaciones sexuales reportadas entre el 2006 y el 2010 y según los datos de la Policía Nacional ha aumentado un 7,36 por cada 100.000 habitantes. El total de delitos sexuales por año alcanzaron 4.000 en el año 2010, de los cuales 3.317 fueron delitos contra la niñez (estupro incluido en este último dato).

En el Salvador, para el año 2010, se reportaron 3.382 agresiones sexuales en total, de las cuales 2.010 fueron casos de estupro. El porcentaje de mujeres de 15-49 años de edad que declararon haber experimentado violencia sexual antes de los 15 años alcanzaba el 5.8% del total de la población, según la encuesta nacional familiar del Salvador 2008-2009.

Nicaragua, por su parte, y según datos de los boletines estadísticos del Instituto de Medicina Legal (IML) para el año 2010 presentó 397 casos de violencia sexual al mes, 13 casos al día, 1 caso cada 2 horas. El 84% de las mujeres que fueron agredidas eran menores de 18 años, es decir 4.001 niñas abusadas anualmente. De estas, 1.371 eran menores de 10 años y 75% de las agresiones fueron causadas por un conocido (miembro de la familia, novio, padrastro y/o alguien cercano).

Para el 2013, en Costa Rica, 1.703 mujeres fueron victimas de violación, 57 de tentativa de violación y 11 fueron víctimas de femicidio.

Cabe destacar un pequeño gran detalle de todos estos datos, detalle que al final esconde una verdad a sombras: todos estos datos han podido ser cuantificados gracias a denuncias realizadas en las entidades correspondientes. Esto significa que la cantidad total de violaciones a la integridad física y psicológica de la mujer en la región centroamericana nunca va a poder ser definida, a esto se le llama la cifra negra de la criminalidad.

Esta es una realidad tanto pesada como siniestra: ¿Cuántas mujeres sufren hoy violencia en la región? Es un dato imposible de saber. Si estamos observando el lado oculto del Iceberg, podría ser algo positivo incluso; pero ¿qué tal si es al revés? ¿qué tal si lo que observamos en los informes es solo la punta del Iceberg?

Para estas mujeres, a quienes les violan sus derechos más fundamentales como la vida, la integridad física y mental, el derecho a un ambiente sano; no vale la seguridad jurídica, no valen los derechos humanos, no vale el Estado de Derecho

Para Aruna Shanbaug nada valió haber sufrido un profundo daño cerebral después de haber sido estrangulada con una correa para perros y violada por un empleado del hospital donde trabajaba. Es cierto que son normativas legales distintas, es cierto que son contextos sociales y políticos distintos, es cierto que en Costa Rica un femicidio de este tipo tendría una condena máxima de 50 años (en India fue de 7 años).

Todos los países que conforman la región son Estados de Derecho. El Estado de Derercho en su vértice formal es un Estado cuya actuación se rige por el ordenamiento jurídico, es por tanto la noción contraria a un estado arbitrario ya que se basa en el Principio de Legalidad que somete al Estado. Sin embargo la vértice material del Estado de Derecho afirma que el derecho al que está sometido el Estado no es cualquier derecho, es un derecho con determinado contenido. El contenido debe ir enfocado en los derechos humanos y la división de poderes debe garantizar estos derechos.

Pero el cuestionamiento más profundo de todo esto recae en que han pasado ya 2 siglos desde Mary Wollstonecraft, 150 años desde Flora Trisán, 100 años desde Emmeline Pankhurst y Rosa Luxemburgo; quienes lucharon por el alcance de estos derechos, por real cumplimiento de los derechos de la mujer. La triste realidad es que un papel impreso que narre las normativas que regulan el comportamiento ciudadano no genera por sí solo seguridad jurídica. Es claro entonces que para una mujer en Centroamérica aún no hay seguridad jurídica. No hay, aún, Estado de Derecho.

Bibliografía consultada

Amnesty International (2013) Informe Anual 2012 de Amnistía Internacional. Disponible enhttp://files.amnesty.org/air12/air_2012_full_es.pdf

IPAS (2012) Violencia sexual en El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua: Análisis de datos primarios y secundarios. Disponible enhttp://www.ipas.org/~/media/Files/Ipas%20Publications/VSANALISIS.ashx

Small Arm Survey (2012) Femicide: A Global Problem. Disponible enhttp://www.smallarmssurvey.org/fileadmin/docs/H-Research_Notes/SAS-Research-Note-14.pdf

Teletica.com (18 de Mayo 2015) Enfermera india violada en 1973 muere tras pasar 42 años en coma. Disponible en http://www.teletica.com/Noticias/90961-Enfermera-india-violada-en-1973-muere-tras-pasar-42-anos-en-coma.note.aspx