El origen del mundo. Ciencia y ficción de la vagina.

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Gabriela Puente

Docente de Filosofía y tesista por la Universidad de Buenos Aires, Argentina

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El origen del mundo. Ciencia y ficción de la vagina.
(2008, Libros de la Araucaria, Buenos Aires)
Jelto Drenth.

Recibido 20 septiembre – Aceptado 30 octubre

Ocurre algo paradojal con el tratamiento del aparato reproductor femenino en la cultura occidental cristiana: por un lado, este es evidentemente material y representa todas las miserias del cuerpo -como la necesidad, la excitación y la vulnerabilidad- y todo lo que este tiene de repulsivo con sus emisiones cíclicas de fluidos, como es el caso de la sangre menstrual, considerados como nocivos por el cristianismo. Pero, por otro lado, se hace constante referencia a otras características, a saber, la inmaterialidad, profundidad e invisibilidad del aparato reproductor de la mujer; lo que implica una espiritualización de este en consonancia con su virtuosa potencia de ser el lugar donde se desarrolla la vida humana en sus primeros estadios.

El origen del mundo [1] del sexólogo holandés Jelto Drenth, publicado en Argentina en el año 2008, se inscribe dentro de esta ancestral dicotomía, sobre todo dentro de la segunda concepción, al pretender, según él mismo anunciaba en la primera página del libro, “correr el velo de misterio” que rodeaba a todo lo relacionado con el órgano sexual femenino. Sin embargo, más allá de esta declarada pretensión, los objetivos del libro no son del todo aclarados ni al principio ni en el transcurso de la obra y, por momentos, esta parece tratarse de una mera recopilación de casos médicos y antropológicos donde se encuentre alguna referencia a la vagina.

El libro se mantiene en una oscilación entre la intención de causar impacto  -tarea no tan fácil en estos días de exposición prolongada a una lectura pornográfica del sexo- y una actitud, fundada en el movimiento del flower power de la década de los sesenta y setenta del siglo pasado, que implicaba una visión supuestamente libre de prejuicios acerca de la sexualidad.

Entre los puntos débiles del texto se encuentra el tratamiento laxo de temas que merecerían un mayor desarrollo, veamos algunos de ellos:

Se hace mención de la práctica de la clitoridectomía o ablación de clítoris, en sus variantes médicas, a saber, las prácticas victorianas que pregonaban la cura absoluta de la histeria, considerado en la época el mal femenino por excelencia; y religiosas, llevadas a cabo en diversas tribus africanas y sobre todo en la religión islámica. Pero no se tiene en cuenta una dimensión sumamente importante a la hora de considerar el tema: la prohibición de dicha ablación constituye un oscuro problema ético que supone una toma de posición entre, al menos, dos posturas: una que defienda el derecho universal a la integridad física y abogue por la eliminación de dicha práctica y otra que la tolere al entenderla como una parte esencial de la idiosincrasia cultural de una sociedad determinada. Hubiese sido interesante registrar una aproximación al tema desde la dimensión ética ya que la vagina no es una entidad ideal digna de alabanza o desprecio ni un objeto teórico de una ciencia sino, que antes de serlo, es una parte -entre otras- de la anatomía de una mujer concreta que como todo ser humano se halla existiendo en una sociedad determinada con sus códigos, leyes, normas y costumbres específicos pasibles de ser criticados, reintepretados y reformados.

Ciertamente el libro abunda en datos acerca de las prácticas cruentas antes mencionadas, pero sólo en los últimos capítulos registra y analiza, quizás un poco superficialmente, las prácticas occidentales actuales de normalización del cuerpo femenino que desembocan en un cuerpo estándar sometido hasta a las cirugías más ridículas. Lo anterior nos da la pauta de que aunque ya no se lleven a cabo ablaciones de los genitales, la ciencia y técnicas modernas siguen intentando manipular todo elemento fluctuante del cuerpo como ciertas voluptuosidades indeseadas, flacidez, arrugas y rasgos asimétricos con el objetivo de controlarlo.

En nuestra opinión, cuando la mujer comienza a ser un agente importante para la reproducción de un sistema económico/cultural que se basa en el consumo, un hecho que es relativamente nuevo en la historia de la humanidad; y, ante la posibilidad de que esta nueva fuerza de producción se sume a algún potencial movimiento de liberación, la estética se transforma en la piedra de toque a partir de la cual se reposicionará a la mujer en el papel de objeto. Pero ya no de objeto de una normalización físico/psicológica como ocurrió en el siglo diecinueve, sino de objeto sexual; así toda mujer sin importar la edad, la clase social, etc. debe ostentar una sexualidad acorde a lo expuesto en los medios masivos de comunicación.

Al introducir esta exigencia hace su aparición toda una nueva rama de la cirugía estética llamada a cometer mutilaciones similares a las que se llevan a cabo en otras partes del globo por motivos religiosos, tales como: reducción del tamaño de los labios vaginales en las mujeres jóvenes, inyección de siliconas en los labios mayores en el caso de mujeres posmenopáusicas para evitar la reducción de grasa subcutánea debido a cambios hormonales, circuncisión del prepucio para exponer el clítoris, depilación de la totalidad del vello púbico [2], eliminación de asimetrías de los labios. A las  personas que consumen con cierta asiduidad pornografía quizás les resulte difícil pensar que las vaginas expuestas son absolutamente rediseñadas según patrones casi irreales. Una vez más el capitalismo despliega su habilidad para naturalizar un determinado tipo de cultura.

Sin embargo, y, más allá de las cuestiones mencionadas, el libro también tiene sus puntos fuertes. Entre ellos encontramos la crítica al modelo de fases de la relación sexual conformada por deseo, excitación, meseta, orgasmo y resolución. Modelo lineal perteneciente a las ciencias médicas que pone énfasis en el elemento físico y no tiene en cuenta las oscilaciones en la excitación. Y, también, la crítica a la concepción científica actual que considera a los genitales femeninos como análogos a los  masculinos, de manera que la mujer tiene un clítoris que es semejante al pene, el clítoris tiene un prepucio y un glande cubierto por este tal como ocurre con el aparato reproductor masculino; y los ovarios son equivalentes a los testículos por su función y la escasa respuesta a la estimulación sexual.

Otro punto interesante del libro consiste en la sugerencia, expuesta en el tercer capítulo, de trascender la barrera de lo visible y experimentar los genitales mediante el tacto lo cual implica una resignificación y apropiación del discurso científico acerca de la vagina a partir de la experiencia personal de cada mujer.

En resumen, El origen del mundo no es, y no pretende ser, un libro esencial de la literatura feminista; pero sí es viable para la investigación de ciertas cuestiones de género, y, más allá de las carencias señaladas más arriba, funciona como una completa  síntesis antropológica de diversas actitudes teóricas y prácticas, sostenidas por diferentes pueblos, acerca de la vagina.

 

Referencias:

Jelto Drenth (2008), El origen del mundo, Ciencia y ficción de la vagina. Buenos Aires: Libros de la Araucaria.

 


[1] Esta obra podría ser incluida dentro de la amplia categoría de estudios de género. El autor parte de un enfoque multidisciplinario que incluye una  multiplicidad de datos demográficos extraídos de de la psicología, de las ciencias históricas, antropológicas y  médicas. Pero, no por ello, deja de tener en cuenta los mitos y tabúes religiosos acerca de diversas cuestiones tales como la virginidad y la rotura del himen, la castidad y la genitalidad femenina, entre otras.

[2] El tema del vello púbico merece unas líneas a parte; podemos agregar un ejemplo geográficamente cercano: en este nuevo milenio los medios masivos de comunicación impusieron en Argentina la tendencia a la depilación total y definitiva del mismo; con lo cual los cánones  de belleza imponen así una infantilización estética de la genitalidad femenina.

Para citar este artículo: Puente, G. (2013). El origen del mundo. Ciencia y ficción de la vagina [Reseña]. Iberoamérica social: revista-red de estudios sociales, I, pp. 113-116. Visto en: http://iberoamericasocial.com/el-origen-del-mundo-ciencia-y-ficcion-de-la-vagina/