El museo como lugar de invisibilización y objetivación de lo indígena Sin duda que una de las expresiones más extremas de cosificación del indígena en su condición de pieza de museo, es el caso de la muestra de momias y osamentas indígenas.

Pieza 1: El museo como templo del saber

Debemos partir del hecho de que la historia de los museos es la historia de la representación del otro por parte de Occidente, a través de la objetivación de lo indígena, y por ende de su colonialidad (Quijano, 2000). Es así que la producción de museos en nuestro continente se constituye en un acto de/desde la Conquista, convirtiéndose en ciudadelas del conocimiento institucionalizado. Ese es su origen, pero no necesariamente su devenir, sin embargo debemos asumir que toda democratización de saberes implica un reconocimiento de su lugar como poder/saber.

En los primeros museos europeos se coleccionaban objetos en su calidad de tesoros, reliquias y curiosidades exóticas, siendo mayoritariamente botines de guerras, para luego pasar a un coleccionismo de caballeros (burgueses), con la presencia de grandes mecenas. Será con la revolución científica donde se consoliden grandes colecciones europeas especializadas en arte, arqueología, historia y ciencias de la naturaleza. El museo se convierte en el instrumento socializador por excelencia al servicio de las élites, de la racionalidad científica y el conocimiento taxonómico (Ballart, 1997).

En este contexto el indígena se convierte en un objeto más de la colección, en una entidad previa de la humanidad, en una foto de un antepasado remoto, parte de la naturaleza, desprovista de cultura, por ello su extensión y exposición como parte de la flora y fauna de un lugar (no es raro encontrar en una serie de crónicas la descripción de indígenas en esta condición).

Pieza 2: Coleccionismo, objetivación del indígena/colonialidad del objeto

En las definiciones clásicas sobre coleccionismo un objeto se transforma en una pieza de museo cuando posee un valor social, de interés público (Ballart y Tresserras, 2001). Sin embargo nunca se explicita para quiénes ni quién define esta valoración. Se asume que la separación, agrupación y exposición de objetos son para su conservación, y a su vez trascendencia, y que el reconocimiento de un orden en los objetos es parte de un ordenamiento natural. Pero casi nunca se hace referencia a que este tipo de relación refleja un sentido de propiedad privada, que, en su condición de singularidad, expresa el potencial demostrativo del objeto.

Sin duda que una de las expresiones más extremas de cosificación del indígena en su condición de pieza de museo, es el caso de la muestra de momias y osamentas indígenas. En la mayoría de los casos no ha existido un trabajo conjunto entre las comunidades al respecto, ni menos su aceptación, y si ha existido ha operado más bien el regreso de los cuerpos para su reentierro, pero no su exhibición.momia-museo-padre-le-paige

“¿A quién les han pedido permiso para sacar los restos, los pedacitos, de todas las cosas que han hecho nuestros abuelos? …. No vamos a dejar que sigan haciendo negocios con los restos de nuestros antepasados (Escrache indígena a arqueólogos argentinos, 2011)”.

Esta reflexión nos refleja el carácter contradictorio, ambiguo, del objeto del museo, que visibiliza al indígena (como pieza de museo) como parte de la historia nacional, pero al mismo tiempo lo invisibiliza (negando su existencia actual).

Pieza 3: Patrimonio y Estado-nación

La nación más que una realidad en sí es una construcción discursiva para crear una identidad conjunta, la de todos los ciudadanos, construyendo al mismo tiempo la noción de alteridad, los otros, los no ciudadanos, los no patriotas. Para Anderson (2006) las naciones son comunidades imaginadas que requieren de la creación de una narrativa conjunta, mediante la novela, la escuela, el mapa, todos dispositivos que delinean una cultura homogénea, que niega toda posibilidad de diversidad. En este contexto, las bibliotecas, los museos y archivos han sido los principales agentes a cargo de dar cuenta de esta realidad totalizante, resguardando, acumulando información, recreando este ideario de nación única, pero no solo como imaginario, sino como práctica discursa que reproduce y asigna categorías, clasificaciones del mundo de las cosas y de los sujetos.

“La pretendida aplicación universalista de esos conceptos (e.g. declaraciones de la UNESCO), y la transversalidad epistemológica, lingüística y de sentido de los mismos, constituyen expresiones no sólo de occidentalización sino más bien de relaciones de saber-poder. En el contexto sudamericano, la conformación de los Estados nacionales y la posterior concepción de la arqueología como empresa científica contribuyeron a la efectiva instauración y naturalización de esas relaciones (Curtoni y Chaparro, 2007:10)”.

Tomando la noción de campo de Bourdieu (1990), el ámbito patrimonio, y por ende el de los museos, es un campo donde se manifiestan disputas de poder, en tanto disputas material y simbólica de los grupos sociales que conforman la nación y las formas de acceso y visión sobre patrimonio, por lo que arqueólogos, antropólogos, artistas, arquitectos, historiadores, somos constructores y reproductores de esa narrativa (Alegría, 2004).

No está de más recordar que los objetos preservados y restaurados son producto de los intereses y la visión de mundo de los grupos hegemónicos, imponiendo al resto el carácter patrimonial de éstos.

“En el campo cultural patrimonial, los museos poseen una ubicación simbólica estratégica para la significación social de la hegemonía cultural. Al ser entendido como una institución del “campo cultural patrimonial”, no se le puede estudiar como un espacio independiente y autónomo de los agentes y las relaciones que genera, tanto en términos de colaboración como disputa, porque se inserta en la dialéctica de producción y reproducción del campo cultural (Alegría, 2004:59)”.

Bibliografía  

Alegría, Luis (2004) “Museos y Campo Cultural: Patrimonio indígena en el Museo de Etnología y Antropología de Chile”, en Conserva, no 8, Santiago, Chile.

Anderson, Benedict (2006) Comunidades imaginadas, Fondo de Cultura Económica, Madrid, España.

Ballart. Joseph. (1997)El patrimonio histórico y arqueológico: valor y uso, Editorial Ariel Patrimonio, Barcelona, España.

Ballart, Joseph. y Jordi Tresserras (2001) Gestión del patrimonio cultural, Editorial Ariel Patrimonio, Barcelona, España.

Bourdieu, Pierre (1990) Sociología y cultura, Fondo de Cultura Económica, México.

Curtoni, Rafael y María Gabriela Chaparro (2007-2008)“El Re-entierro del Cacique José Gregorio Yancamil. Patrimonio, Política y Memoria de Piedra en la Pampa Argentina”, en Revista de Antropología, no 19, Santiago, Chile.

Quijano, Anibal (2000) “Colonialidad del poder,eurocentirsmo y América Latina”, en Edgardo Lander (comp.)Colonialidad del Saber, Eurocentrismo y Ciencias Sociales, CLACSO-UNESCO, Buenos Aires, Argentina.