El escorbuto

Hoy os presento una entrada un poco especial, ya que no es exactamente un hecho concreto de la historia iberoamericana de lo que os voy a hablar, ni tampoco de un personaje relevante para la historia del Nuevo Mundo, sino de una enfermedad que afectó durante siglos a los marineros europeos que viajaban hacia el Nuevo Mundo. Hablamos del Escorbuto, conocida en su tiempo como “la peste del mar” por los navegantes ingleses; “el mal de Loanda” por los portugueses”  y “la peste de la naos” por los marineros españoles, y que en la actualidad solemos referirnos a ella como  “la enfermedad de los marineros”.

Las largas travesías marinas desde Europa hacia otros continentes que se generalizaron a partir del siglo XV con las primeras expediciones de portugueses y castellanos, y que durante la Edad Moderna fueron continuadas principalmente por ingleses, holandeses y franceses  sufrieron en casi su totalidad la falta de agua y víveres en general, y la ausencia de fruta y verdura fresca en particular. Esta carencia de víveres frescos se agudizaba más si la expedición había partido de algún territorio donde el frío fuera la característica principal del invierno, ya que el frío helaba los campos y provocaba la pérdida de grandes cantidades de fruta.

¿Pero en qué consiste con exactitud  el escorbuto? ¿Cuáles son sus síntomas?  El Escorbuto consiste en la carencia o falta generalizada de vitamina C (ácido ascórbico) en el organismo humano. El hecho de tener esta carencia de vitamina C provoca en el ser humano anemia, debilidad generalizada, manchas en el cuerpo y hemorragias que solían aparecer casi siempre en las encías. A todo este cuadro de síntomas había que añadir que en la Edad Moderna la higiene en los barcos era mínima por no decir inexistente, lo que complicaba enormemente los síntomas de la enfermedad.

Al ser una enfermedad producida por la carencia de vitamina C,  sus síntomas pueden aliviarse y desaparecer de una manera rápida y sencilla. Con un buen zumo de naranja o de limón, por ejemplo, se pasan los males que produce el escorbuto. Por desgracia para cientos de vidas humanas, este simple remedio fue descubierto muy tardíamente, a finales del siglo XVIII. Por lo tanto estamos ante una enfermedad completamente desconocida para el ser humano durante algo más de 250 años, lo que hizo que se tratara de múltiples formas, algunas de las cuales bastantes ridículas. Así tenemos registrado que los síntomas de esta enfermedad fueron tratados con ácido fosfórico, con café concentrado, con luciérnagas o con transfusiones sanguíneas de animales.

Fue el médico de la marina inglesa James Lind (Edimburgo, 4 de Octubre de 1716-Gosport 13 de Julio de 1794) el primero en dar con el remedio a la enfermedad. Lind publicó en 1753 el Tratado sobre la naturaleza las causas y la curación del escorbuto. Este médico estuvo entre los años 1746 y 1747 a bordo del buque Salisbury. En el viaje que realizó ese buque, que duró entre diez y once semanas, Lind pudo observar como de 350 marineros que comenzaron el viaje, solo sobrevivieron 80.  En Mayo de 1747 a bordo de dicho barco, el médico trató a muchos de sus enfermos con remedios distintos, entre los que se encontraban el vinagre, la nuez moscada, agua de mar, entre otros. A dos marineros decidió Lind darle naranjas y limones, observando que ambos marineros mejoraron de la enfermedad con enorme rapidez. Entonces Lind se dio cuenta que era la falta de cítricos la que provocaba la enfermedad y convenció al Capitán Cook que debía alimentar a su tripulación con fruta fresca, pero no fue hasta 1789 cuando empezó la Marina inglesa a tomar en cuenta los estudios sobre el escorbuto. Ya desde 1795 todos los barcos de la Armada británica contaban con fruta fresca en sus barcos y con unas condiciones higiénicas más buenas para evitar la aparición de enfermedades.

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Esta es la placa en honor a Lind que existe en el Colegio médico de Edimburgo.

Por otra parte hay que reseñar que no fue Lind el primer médico de una expedición marina que consiguiera que la expedición terminara sin bajas por esta enfermedad. Fue en una expedición española comandada por Malaspina y que ocurrió entre los años 1789 y 1794. En ella, el médico Pedro María González siguió la línea iniciada por Lind y  cargó el barco con una gran cantidad de naranjas y limones. Sólo tuvo un brote con un marinero en estado grave, que se curó tras conseguir fruta fresca en la isla de Guam.

Posteriormente fue el científico húngaro Albert Szent-Gyorgy quien el año 1937 recibió el premio Nobel por el descubrimiento de los efectos que producía la falta de vitamina C en el organismo, siendo desde entonces cuando el escorbuto dejó de ser una epidemia a nivel mundial. Aquí os dejo una foto de este protagonista.

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  Veamos ahora algunos ejemplos prácticos de la alta mortandad que el Escorbuto produjo desde las primeras expediciones de europeos hacia el Nuevo Mundo. Una de esas primeras expediciones fue la liderada por Vasco de Gama en el año 1498 en la cual este navegante portugués descubre la ruta de las Indias. Pues bien, en dicha expedición participaron unos 160 navegantes, de los cuales los dos tercios aproximadamente fallecieron. Tenemos el testimonio del diario de Álvaro Velho, uno de los tripulantes de la expedición, que escribió lo siguiente: “aconteció, que a muchos se les hinchaban los pies, las manos, y les crecían tanto las encías, que cubrían los dientes, y así no se podía comer”.

Poco después ocurrió la expedición de Magallanes y Elcano que dio la vuelta al Mundo entre los años 1519 y 1522. Evidentemente, en una expedición de cuatro años el Escorbuto hizo estragos. De los 230 tripulantes que partieron solo volvieron 17. Aunque no fue el Escorbuto la única causa de mortandad, si fue la principal. También tenemos cifras de la mortandad de la expedición del corsario inglés Francis Drake en una de sus múltiples expediciones, donde murieron 600 de los 2300 navegantes que la comenzaron.

La próxima entrega hablaremos de una de las inmigraciones más curiosas a mi forma de ver que han existido en la historia, la japonesa en el Perú. Veremos cómo fue ese “choque cultural” entre dos culturas tan diferentes y la adaptación de esos japoneses y de sus descendientes en tierras sudamericanas.