El capitalismo neoliberal puede ser combatido. Entrevista con Noam Chomsky.

inglesPor Jose María Barroso Tristán

ChomskyNoam Chomsky (1928), profesor de lingüística en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), es considerado uno de los mayores intelectuales en activo. Su creación de la gramática generativa le coloca en un puesto de honor en la lingüística. Además, esta trayectoria en la lingüística la ha conjugado con un intenso activismo social, siendo uno de los mayores analistas de la política mundial. Son famosos sus estudios sobre los mass media y sobre las injerencias de los Estados Unidos sobre los gobiernos latinoamericanos, especialmente de Centroamérica. Conjugado con lo anterior, es considerado uno de los referentes mundiales tanto en el campo de la educación como de la filosofía.

El profesor Chomsky nos hizo un espacio en su apretada agenda para realizar la presente entrevista con Iberoamérica Social. En ella hablamos brevemente con él sobre temas como la relación entre medios de comunicación y el sistema educativo, la relación política en la tragedia de Ayotzinapa o las alternativas sociales entre otros temas.

Iberoamérica Social: Usted ha hecho profundos análisis sobre los mass media y el impacto que estos tienen sobre la opinión pública. Sabemos también que las grandes corporaciones de la comunicación, a través de filiales, dominan la producción de los libros de texto que se utilizan dentro de los sistemas educativos nacionales. ¿Qué consecuencias trae esto en la formación de los ciudadanos?

Noam Chomsky: Para muchos jóvenes, esos libros de texto y sus contenidos son una ventana al mundo actual, a su historia y al por qué de cómo son las cosas que los rodea.

Imagina a los Estados Unidos, el país más rico y poderoso de la historia, con sus grandes ventajas –en el puesto 27 de 31 miembros de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) en medidas de justicia social, poco más arriba que México o Turquía, con datos mucho peores para los afroamericanos y las minorías de las poblaciones indígenas. No hay manera de que los ciudadanos estadounidenses entiendan esta situación y qué puede y debe hacerse sin un estudio de los dos grandes pecados de su sociedad: la exterminación de los pueblos nativos y siglos de campos mortales de trabajo de esclavos, que es lo que les permitió conseguir el desarrollo industrial actual, junto con las políticas que acarrean tragedia y crímenes hasta nuestros días.

Por supuesto, hay mucho más que esto, igual que en el resto de países. Los libros de texto ayudan a la ciudadanía significativa, o pueden socavar sus perspectivas.

IS: Esta falta de estudios sobre los grandes problemas de las sociedades lo relaciono con la lógica del poder de imponer su realidad. ¿Quién es el poder y cuáles son sus herramientas?

NC: Quién es el poder depende de la naturaleza de la sociedad. Si es un estado puramente totalitario (un tipo ideal), la autoridad del estado es el poder, y las herramientas serían la coacción, incluso llegando a la violencia. Si se trata de un estado capitalista del modelo occidental, con procedimientos democráticos formales y protección de algunos derechos civiles, el poder está más diseminado, un conglomerado de poderes estatales y diversas formas de poderes económicos con ingresos públicos. Las herramientas utilizadas van desde la coacción hasta la propaganda en múltiples formas. Para determinarlas todas, habría que analizar casos particulares.

IS: El 26 de septiembre de 2014 tuvo lugar la tragedia de la Escuela Normal de Ayotzinapa, en México, donde seis estudiantes fueron asesinados y otros 43 fueron víctimas de desaparición forzosa. Hasta el día no hay culpables por ello, pero se han demostrado fuertes relaciones entre el Cártel Guerreros Unidos y la policía local. Considerando que los mass media y la justicia están en connivencia con el Estado. ¿Podríamos estar hablando sobre la impunidad de la violencia estatal a través de la tercerización de la represión?

NC: Como muchos otros, he perseguido esta horrible atrocidad tanto como he podido. Supongo que la historia completa y los motivos de quienes la llevaron a cabo nunca serán revelados completamente, pero no hay duda de la implicación de la policía con las bandas narcotraficantes, al menos con complicidad tácita; probablemente, mucho más, del ejército y sectores de la clase política. Todavía hay más horrores que el descubrimiento de las fosas comunes de las otras víctimas, más pruebas sobre las espeluznantes tragedias que convirtieron México en lo que algunos denominan «tumbas de narcos», monstruosas consecuencias de una «guerra de drogas» que empezó en Washington, una desgracia para América Latina y para la población afroamericana de los Estados Unidos, el objetivo principal. Uno de los elementos esperanzadores de estas atrocidades es que pueden no quedar completamente impunes, y, tal vez, los movimientos sociales emergentes serán capaces de cerrar este terrible capítulo de la historia de México.

IS: Siento en sus palabras una profunda esperanza en las personas, los movimientos sociales y sus posibilidades de cambiar la situación en la cual vivimos. ¿Cree que las organizaciones civiles son capaces de combatir y acabar con el sistema capitalista neoliberal?

NC: Hacer predicciones sobre los asuntos humanos es un esfuerzo con pocas probabilidades. Dependen, en gran medida, de las voluntades y elecciones. Ciertamente, el capitalismo neoliberal puede ser combatido y se pueden derrotar algunos de sus peores rasgos. De hecho, esto ya ocurre, especialmente en Latinoamérica. Cuán lejos llegue depende de nosotros. No hay límites.

IS: Muchas gracias, señor Chomsky.

Traducción por:
Elena Flores Valentín