Des-colonizaciones

Por Gabriela Maltempo

Los otros, nosotros, el imaginario colectivo, el territorio que nos aúna/separa,
la palabra y la historia que nos hace invisibles o nos junta e incluye,
 el delgadísimo hilo de la frontera entre el adentro y el afuera
la resistencia descarnada de los confines del espacio geográfico o simbólico, esa
que determina la diferencia entre pertenecer o no,
entre gozar del privilegio o integrar
la lista de espera a expensas de la buena voluntad de los otros
o del desprecio permanente.

Y entre tanto,
todo se dispone y desarrolla en realidades cíclicas donde juegan, actores,
poli-ladron en una acción legitimada.
Quien uno, quien otro, quien hija, quien madre en el territorio enamorado  de su vientre.
¿Soy acaso quien engendra y resguarda? Soy aquella que quiere arrancarme de allí?
¿Es mi dios quien me salva o quien me entrega?
No hay respuestas si su rostro cambia y se sujeta a infinitas probabilidades de combinatoria.
Si hay nosotros hay otros, si hay otredad hay notredad,
hay un nosotros en otra realidad  que nos transforma en “el otro”
Casi un juego de roles e intercambios
determinados por infinitas formas
realidades sin movimiento libre, páginas guionadas en la manos del poder,
sus herederos, esos que pertenecen,
al blanco, al cruzado, el patrón  del acero,
los creadores de frases y de estigmas no inocentes para nombrar despreciable al sometido,
como si no bastase ya
la humillación de reducirlos, de matarle a sus dioses, sus comidas,
de quitarles la historia,  re-significar sus símbolos
obligarlos a la palabra ajena, acabar con sus sueños
y en el medio del caos e irguiéndose en silencio:
el plasma, el alma, la risa, el llanto y la muerte
como en un acto de justicia, igualándonos con aquellos que fuimos, esos
los unos, los otros, los nosotros, los vos, los yo y aquella mujer
que nos dio a luz.