Cuando los ángeles lloran

Cuando los ángeles lloran, una de las canciones más famosas del popular grupo mejicano Maná está dedicada al recolector de caucho (seringueiro) y defensor del Amazonas Chico Mendes. Veamos su historia.

Francisco Alves Mendes Filho, conocido popularmente como Chico Mendes, nació en Xapurí el 5 de Diciembre de 1944, muriendo asesinado en su mismo pueblo el 22 de Diciembre de 1988. Xapurí es una pequeña localidad brasileña fundada en 1904 situada al suroeste del Estado de Acre, en la selva amazónica, cerca de la frontera con Bolivia y Perú, y que actualmente no llega a quince mil habitantes.

El padre de Chico Mendes, Francisco, trasladó a la familia en 1926 desde la región occidental de Ceará, donde era agricultor, a la selva amazónica para trabajar en la elaboración del caucho, debido a la grave sequía que asolaba en aquellos momentos la zona occidental de Brasil. Nada más llegar a la selva se produjo un choque entre los seringueiros y las más de setenta tribus indígenas que vivían en el valle de Juruá, en Acre. Como resultado las tribus indígenas vieron mermada su población drásticamente y sus tierras arrasadas.

Cuando nuestro protagonista nació, la zona estaba empezando a estar en una grave crisis debido a la competencia en la recolección del caucho que se estaba produciendo en el Sudeste asiático que se vio agravada por la caída de la demanda a la finalización de la Segunda Guerra Mundial. Los estadounidenses, que manejaban el comercio del caucho en Brasil, abandonaron la zona y los seringueiros tuvieron que malvender el caucho a quien pudieron, saltándose a veces la prohibición de vender a quien no fuera el jefe de un seringal.

Esto produjo que la infancia de Chico Mendes fuera muy dura, ya que el alfabetismo, el aislamiento o las carencias (como la falta de médicos lo que produjo una enorme mortandad entre los seringueiros) fuera lo que predominara en la zona en los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado. Chico tuvo suerte y se escapó del alfabetismo gracias a que hizo amistad con un refugiado político, Euclides Fernández Távora, que a los 14 años le enseñó a leer y a escribir utilizando periódicos viejos.

Con este panorama de miseria y dificultades llega 1965, un año clave para el devenir de la vida de nuestro protagonista en particular, y de la Amazonía en general. El gobierno brasileño comienza un plan para desarrollar la zona consistente en darles la propiedad de las tierras amazónicas a un grupo de grandes terratenientes (fazendeiros). Por ejemplo en el Estado de Acre los fazendeiros obtuvieron más de seis millones de hectáreas. Desde que llegaron impusieron una política de terror en la zona, incendiando casas, violando mujeres, asesinando etc., con el objetivo de que los verdaderos propietarios de las tierras, los indígenas y las más de mil familias que vivían de la recolección del caucho, se fueran; e iniciaron la destrucción parcial de la Amazonía para poder así liberar hectáreas para la agricultura y el ganado. Por si esto fuera poco, el gobierno inicia la construcción de una carretera que pasaba por el Amazonas, la BR 364 Porto Vehlo-Rio Blanco, suponiendo un golpe devastador para la región, produciendo una enorme mortandad entre los grupos indígenas y una mortalidad infantil que llegó al 80 % (El padre Turrini, misionero de Rio Branco, reveló que de cada mil niños nacidos en Acre, 838 morían antes del primer año de vida.).

La quema indiscriminada de hectáreas en la Amazonía fue creciendo en los años siguientes a 1965. Así diez años después de que se iniciara el plan gubernamental habían desaparecido alrededor de 180 mil árboles de caucho y 80 mil de castaños; la humareda que se producían diariamente impedían la circulación aérea en la zona y se aportaron 500 toneladas de carbono a la atmósfera, equivaliendo al 10 % de los gases que producen el efecto invernadero.

La agricultura que fue aplicada por los fazendeiros tuvo escaso éxito debido a la erosión del suelo. Mientras familias enteras de seringueiros tuvieron que malvivir hacinados en chabolas sin apenas trabajo ni recursos. Y cuando parecía que la situación no podía ser peor llegó la fiebre del oro, que se desató muy a finales de los setenta e inicios de los ochenta debido a que el precio de este producto se incrementó mucho. En 1983 vivían ya más de 100 mil personas en los garimpo (yacimientos de oro). La búsqueda de oro suponía en primer lugar la deforestación de la selva y posteriormente se utilizaba el mercurio para refinar el oro, siendo este un producto muy nocivo para la selva y sus habitantes. Además se construyeron pistas de aterrizaje para sacar ilegalmente el oro, lo que sumó la destrucción de hectáreas y hectáreas de selva a todo lo demás.

En este estado casi apocalíptico en el que se encontraba la selva amazónica en los años centrales de la década de los ochenta del siglo veinte es cuando emerge la figura de Chico Mendes y de otros seringueiros buscando defender la selva y su modo de vida a través de movilizaciones conocidas como “empates”. Esto es, los seringueiros y sus familias se trasladaban a lugares de la selva donde existiera riesgo inminente de tala y oponían resistencia pacífica. Los empates tuvieron una enorme trascendencia internacional, dándose a conocer la figura de Chico Mendes y convirtiendo un problema ambiental y económico local en una lucha a nivel mundial a favor del Amazonas, además de convertirse en un amplio movimiento socio-económico. Chico Mendes se convierte en el primer presidente de la Central Única dos Trabalhadores, fundada en 1984.

Esta trascendencia internacional que fue cogiendo el problema amazónico causo que la política del gobierno brasileño fuese puesta al descubierto para todo el mundo y que por tanto varios grupos ecologistas denunciaran los desastres medioambientales y sociales, algunos de ellos incluso financiados por el Banco Mundial. Especialmente importante fue el cineasta Adrian Cowell al realizar una serie de documentales llamados “La década de la destrucción”; los cuales dejaron al mundo sin palabras debido a las aterradoras imágenes de destrucción del Amazonas que allí pueden verse.

Chico Mendes junto a otros seringueiros relanzan una vieja idea, la creación de “reservas extractivas”.  Consistía en una serie de zonas dentro de la Amazonía donde no sólo se recolectara el caucho sino que también se aprovechara para la recolección de frutos y plantas medicinales que aseguraran la supervivencia del bosque y de las especies que allí vivían. Invitado por ecologistas americanos, Chico viaja a los Estados Unidos para explicar el proyecto de las reservas extractivas al Banco mundial y al Congreso norteamericano, causando una grata impresión que se vio refrendada cuando le concedieron el premio Global 500 de las Naciones Unidas y el Better World Society creado por Ted Turner, presidente del medio de telecomunicación CNN.

Tras esta repercusión internacional, claramente perjudicial para los intereses del gobierno brasileño y de los fazendeiros, la iglesia brasileña empieza a apoyar el proyecto de las reservas extractivas. A su vuelta de Estados Unidos, Chico interviene en la Asamblea legislativa del Estado de Acre, lo que provoca una reacción masiva de sus compañeros creando un multitudinario “empate” en el seringal Cachoeira en contra de la tala y colonización agrícola que acabó en un rotundo éxito para Chico Mendes y sus seguidores.

La repercusión internacional que estaba adoptando el conflicto, unido a la cada vez más numerosa cantidad de personas que se unía a los “empates” fue la principal causa del asesinato de Chico. Él mismo, días antes del suceso ya preveía su posible muerte, plasmada en estas palabras:

 «No quiero flores en mi tumba porque sé que irán a arrancarlas a la selva. Sólo quiero que mi muerte contribuya a terminar con la impunidad de los matones, los cuales cuentan con la protección de la policía de Acre, y que ya han matado a más de 50 personas como yo, líderes seringueiros, dispuestos a salvar la selva amazónica y a demostrar que el progreso sin destrucción es posible”.

El terrateniente Darly Alves da Silva y su hijo Darci, latifundistas que pertenecían a la Unión Democrática Ruralista y que tenían anteriormente muchos antecedentes de terror y de asesinatos fueron acusados del crimen en 1990 y condenados a 19 años de cárcel. En 1993 se escaparon, siendo capturados nuevamente en 1996.

Chico Mendes desde su muerte se ha convertido en un símbolo para todos aquellos que amamos la naturaleza y que pensamos que el progreso no está reñido con los derechos humanos ni con el cuidado del planeta.

La semana que viene otra historia brasileña completamente distinta, la inmigración italiana. Actualmente unos 32 millones de brasileños son descendientes de italianos, veremos la historia de esos primeros pioneros que llegaron al sur de Brasil.