Colonialidad y Cis-normatividad: Conversando con Viviane Vergueiro.

Por Boris Ramírez Guzmán.portugues

Viviane

Viviane Vergueiro, mujer transfeminista, brasileña, activista e intelectual por los derechos Trans. Formada en ciencias económicas, pasa al mundo de las ciencias humanas y sociales para estudiar y pensar las problemáticas de los sujetos Trans y de géneros inconformes a partir de matrices epistemológicas que buscan romper con el esencialismo y la normatividad de las ciencias coloniales.

En la entrevista Viviane realiza un recorrido por las problemáticas y asimetrías de las existencias Trans dentro de una sociedad y un Estado Cis-sexista, y de los desafios que implican pensar, existir y actuar dentro de los rótulos padronizados de estos.

Iberoamérica Social: Para comenzar me gustaría Viviane que nos hables un poco de ti. ¿Quién eres y cuál ha sido tu trayectoria?

Viviane Vergueiro: Soy Viviane, estudiante de maestría del programa multidisciplinar de cultura y sociedad de la Universidad Federal de Bahía (UFBA). Soy formada en ciencias económicas en 2006 y, después de estar algunos años en la iniciativa privada, decidí volver a la universidad para estudiar cuestiones ligadas a la identidad de género. En este camino vengo posicionándome como Mujer Trans-feminista y es a partir de esa lente que analizo los elementos de identidad de género que son el foco de mi trabajo académico.

IS: Además de ese trabajo académico, ¿tienes un trabajo activista también?

VV: Si, dentro de la perspectiva Trans-feminista tenemos esa propuesta de pensar las comunidades Trans, “Trans” entendido como ese aglutinador de varias formaciones identitarias que gravitan en torno de esas identidades de genero inconformes, como: Transexual Travesti, Cross-dresser y otras identidades como foco, bajo esa identidad Trans.

IS: Académicamente, ¿cuáles son las especificidades del trabajo que estás desarrollando?

VV: Estoy desarrollando una investigación que tiene por título Pos-descolonizaciones de géneros y cuerpos inconformes: Un análisis de Cisgeneridad como normatividad donde a través de observaciones y vivencias auto-etnográficas, busca analizar cómo esos cuerpos y géneros que no están adecuados a una normatividad Cisgénera o a una Cisnormatividad, cómo esas vivencias, esas existencias son colonizadas, tomando colonización en su acepción más amplia de colonización cultural, del saber, colonización existencial dentro de un sistema, un sistema-mundo usando el termino de Quijano, y esas Cisnormatividades actuando en las identidades de género no normativas. En este sentido, la Cisgeneridad es una categoría analítica útil para que pensemos interseccionalmente la identidad de género como algo valido dentro de esas luchas opresivas y anticoloniales.

IS: En este sentido, ¿cómo sería entendida la Cisgeneridad?

VV: Cisgeneridad la entiendo como un concepto analítico que puedo utilizar, así como heterosexualidad para las orientaciones sexuales o como blanquitud para cuestiones raciales. Pienso Cisgeneridad como un posicionamiento, una perspectiva subjetiva que es tenida como natural, como esencial, como padrón. La definición de ese padrón, de eses géneros vistos como naturales, Cisgéneros, puede significar un vuelco decolonial en el pensamiento sobre identidades de género, o sea, nombrar Cisgeneridad o nombrar hombres-Cis, mujeres-Cis en oposición a otros términos usados anteriormente como mujer biológica, hombres de verdad, hombre normal, hombre nacido hombre, mujer nacida mujer, etc. o sea el uso del término Cisgeneridad, Cis, puede permitir que miremos de otra forma, que disloquemos esa posición naturalizada de su jerarquía superior, jerarquía puesta en ese nivel superior en relación con las identidades Trans por ejemplo.

IS: Es interesante eso que colocas entorno a la colonialidad. Profundizando un poco más. ¿Cómo entiendes ese mecanismo de la propia modernidad occidental, de ver los cuerpos dentro de esta tensión, de tipificar o definir lo normal de lo anormal?

VV: Pensar la cuestión de los géneros siempre fue pensar cual instancia tiene el poder de determinar los géneros de las personas, que es básicamente el biopoder médico. Si tomo un prisma decolonial para mirar eso, voy a ver el sistema médico como un sistema que viene de esa racionalidad eurocéntrica, de esa perspectiva eurocéntrica que es de catalogación de las anormalidades, en términos de salud, en términos de comportamientos. Entonces cuando pienso en las identidades género Trans, por ejemplo, que siguen patologizadas, o sea siguen colocadas en una posición de anormalidad en relación al padrón, al padrón Cisgénero. Cuando tomo una perspectiva decolonial y miro ese biopoder médico no simplemente intento buscar, necesariamente, una justificativa científica, objetiva y racional para decir que hago el amor igual que una persona Cis. Pero si mirar los instrumentos y los dispositivos de poder, desde una perspectiva Foucaultiana, de cómo se produce ese sujeto Trans, como eso es vinculado a un proyecto colonialista, por ejemplo, de la ignorancia al exterminio de las expresiones de género indígenas que no era conformes de una ideología cristiana. Tienes muchos relatos de cómo leyes españolas e iberoamericanas de la colonialidad cubrieron ciertas expresiones de género no normativas entre personas indígenas, tener cabello largo por ejemplo era asociado a una feminización, etc. Tener esa mirada decolonial me permite tener una visión más crítica en relación al biopoder médico y como actúa contra las vivencias Trans hoy en día, y no solamente Trans sino de otras vivencias de género que no son occidentalizadas. Hay muchas sociedades pre-coloniales que aún resisten que tienen expresiones de género que no se encuadran en ese padrón occidental, hombres masculinos, mujeres femeninas, en eso hay varias disidencias entorno a esa normatividades.

Entonces, entender la normatividad Cisgénera, también como una normatividad eurocéntrica es importante para que tengamos alianzas más profundas y más crítica en relación a esos proyectos que son interseccionales y que dialogan entre sí. Mirar simplemente la esfera de la identidad de género sin situarla dentro de un proyecto de poder blanco machista, cristiano, eurocéntrico, etc. seria ingenuidad y talvez una debilidad teórica-política.

Viviane

IS: Ahora pensando en la problematización de pensar y deconstruir el tema Trans, ¿cuánto se aproxima y cuanto se aleja por ejemplo de otras áreas del pensamiento académico, como los estudios feministas o los estudios queer?

VV: Los temas Trans y las cuestiones feministas se aproximan en la medida que ellos toman perspectivas no esencialistas sobre el género. Los temas Trans tensionan e ponen los límites y las fronteras de lo que la gente puede pensar como esencialismo de género, y parte de las tensiones que las cuestiones Trans han enfrentado para insertarse en el feminismo, tiene relación con eso; cuando ves una mujer con órgano genital que generalmente es asociado a la masculinidad, es un desafío aun dentro de muchos espacios feministas, y que esa persona, que esa mujer con cierto cuerpo se reafirme como mujer es aún una cosa que se tensiona. En este sentido la aproximación de los pensamientos Trans, en mi visión, es justamente el feminismo de las diferencias: Feminismos negros, feminismos lésbicos, no heterosexuales, etc. que son feminismos que ponen en evidencia esa cuestión de la multiplicidad de la categoría mujer, la problematización de construirse una categoría de mujer como universal. Cuando pienso en la relación de la cuestión Trans y el feminismo, pienso muchos en esos feminismos que colocaron la cuestión de la diferencia y de las múltiples formas de ser mujer, que es por donde pasa, por ejemplo, la legitimación de las mujeres Trans en cuanto mujeres.
En relación a los estudios queer y la cuestión Trans, esa relación pasa por ambos pensar también esa deconstrucción del esencialismo de género. Una deconstrucción de las pertenencias identitarias sin verlas como algo fijo, esencial ontológico, que son líneas que aproximan lo queer con la cuestión Trans, porque, por ejemplo, si fuésemos a pensar las categorías para describir personas Trans, muchas de ellas fueron intentos de querer fijar esos sujetos, como parte del discurso medico de querer fijar y categorizar lo Transexual.
Los estudios queer contribuyen en el sentido de intentar deconstruir eso, colocar en jaque la construcción del biopoder médico. ¿Es tan estable como él propone? ¿Ese diagnóstico es tan fácil? ¿Es tan objetivo como proponen? y muchas veces vamos a ver que no, que esos diagnósticos siquiera son clínicamente relevantes y que se configuran como estrategias de un poder normalizante. Cuando pienso en la Cisgeneridad bebo mucho de la fuente queer, en el sentido de que lo queer problematiza las normas, las heteronormatividades, la heterosexualidad compulsoria que son conceptos que problematizan la norma, en vez de seguir esa epistemología de buscar el objeto anormal y hablar sobre él, que muchas veces fue lo que motivó muchos estudios sobre homosexualidad. Lo queer también delimita esa disidencia epistemológica en el sentido de decir yo no soy anormal, vamos a buscar lo que produce esa diferenciación, la alteridad de ser un sujeto homosexual y desde ahí mirar la heterosexualidad como un constructo. Esa mirada de lo queer es el la mirada que yo también pretendo con la Cisgeneridad como concepto.

Por otro lado también los tensionamientos con lo queer es en el sentido que ellos haber utilizado existencias Trans, pero no necesariamente preocuparse o incomodarse con las cuestiones que eran más relevantes a las vidas de las personas Trans. Muchas veces, dentro de los estudios queer, algunas de las producciones de conocimientos van mucho en la dirección de tomar el objeto Trans, exótico, y a partir de esa vivencia exótica haces una reflexión subversiva, pretenciosamente subversiva sobre género: ¡Mira esa persona Trans aquí! ¡Mira como el género es fluido! En el fondo, pocos se preocupan con las cuestiones materiales, y no solo materiales, pero como esa existencia puede ser colonizada, puede tener diferentes dificultades de acceso material en el sistema y como esa existencia puede ser precarizada a partir de muchas normatividades.

IS: Es bien interesante eso y pienso en algunas preguntas, por ejemplo. ¿Cómo es pensar eso dentro de la universidad, en el sentido que ella es una institución colonial y universal? ¿Cómo es la relación dentro de ella, donde se han conseguido posicionar los estudios géneros, los estudios queer? ¿Cómo es esa relación? ¿Cómo ha sido para ti traer la discusión de la perspectiva Trans y Cis? ¿Es fácil? ¿Cuáles han sido los conflictos que has vivenciado?

VV: La universidad es un espacio, así como todos los espacios, que es permeable por las relaciones de poder, y muchas veces estudiar ese tema con un propósito de deconstrucción de normatividad de género es la entrada de los sujetos subalternos, y ahí, pensando en mi existencia en cuanto mujer Trans, no estoy pensando Trans en relación a mi blanquitud, ni en los accesos privilegiados, recursos educativos, etc. pero cuando el sujeto Trans entra en la universidad y pone en cuestión algunas epistemologías que atentan contra las cuestiones dominantes, eso es un tensionamiento y acontece en los feminismos de la universidad y en las militancias LGBT.

Cuando pienso Cisgeneridad, por ejemplo, varios autores más consagrados que pensaban mujeres biológicas, resistieron mucho a la proposición de la Cisgeneridad. ¡Pero espera ahí! si cuando hablan tranquilamente en la oposición de mujeres biológicas y mujeres Trans, también mujeres de verdad y travestis y Transexuales, ¿porque resistes tanto a la nomenclatura Cis? Muchas veces mirabas los dispositivos de poder operando ahí; como por ejemplo la simplificación y minimización del discurso que propone la Cisgeneridad. Muchas veces la respuesta que tuve fue decir que Cisgeneridad es crear un otro binario, oposición Cis-Trans, entonces me pregunto por qué se utiliza la categoría heterosexuales para pensar orientaciones sexuales. No es que esos binarios Cis-Trans no tengan problemas, sino la cuestión es que muchas veces organizamos las cosas analíticamente entorno a binarios y no quiere decir que por utilizarlos no los problematicemos.

La Cisgeneridad no tiene el objetivo de pensar, identificar o diagnosticar las personas Cis, como quien piensa heterosexualidad no está pensando definir de forma cristalina al sujeto hetero, así no es la propuesta. Son varias heterosexualidades, son varias formas de ser Cisgénero. Entonces estoy muy atenta cuando veo esas resistencias conservadoras a las nuevas voces, a las nuevas resistencias pudiéndose insertar en ese juego de poder, en los diferentes niveles de colonialidad.

IS: Y ahora pensando desde fuera de la universidad, desde la militancia, los movimientos sociales y el cotidiano. ¿Cómo es acogida la propuesta Cis?

VV: Bueno, en los movimientos sociales, y pensando principalmente en el movimiento LGBT. El movimiento LGBT históricamente estuvo centrado en las cuestiones de los hombres Cis gais, entonces, una voz Trans que problematiza las identidades de género normativas de esos hombres Cis gais genera resistencia, y resistencias bastantes agresivas, en que esas personas se vean como personas Cis. Este no es el objetivo, que las personas se vean como Cis, pero sí que perciban una situación de asimetría en relación de las personas Trans en cuanto todo, de privilegios en el fondo, de que, por ejemplos, mis nombres sean reflejados en los documentos, eso es una cuestión que muchas personas Cis no enfrentan en la vida y es un elemento muy claro en las personas Trans. En el movimiento LGBT, hasta por ser un movimiento histórico tiene esa resistencia de hecho.

Ese uso del lenguaje del termino Cis no es meramente una lucha por el lenguaje, él refleja mucho más que eso, refleja una economía política de las demandas, no hablar de Cisgeneridad es también no hablar de Transfobia y hablar solamente de homofobia, eso en el contexto brasilero está muy presente. No hablar de Cisgeneridad o rechazar la propuesta analítica de la Cisgeneridad, no deja de dialogar en algún grado con la asimetría con que el movimiento LGBT pauta el casamiento gay, en relación a cuanto ellos demandan de la sociedad que haya una ley de identidad de género.

Cuando no se habla en Cisgeneridad, cuando se rechaza esa propuesta conceptual, mi lectura va más allá del lenguaje en sí, que es importante, que es fundamental. El lenguaje es un campo de batalla, pero también refleja otras dinámicas económico-políticas dentro de los movimientos sociales, dentro de la universidad. Las investigaciones en cuestiones Trans, por ejemplo, estuvieron mucho tiempo, están en algún grado enredadas en los estudios de “objetos” Trans exóticos, para defenderlos supuestamente, hay un proceso que yo llamo de colonial de hablar por esas voces, y ahí está la cuestión de Spivak: ¿puede el subalterno hablar y cuanto el sistema puede escuchar al subalterno? ¿Cómo el sistema puede escuchar al subalterno si su voz está siendo intermediada por un investigador y un investigador Cis en general? Y esa mediación es problemática, hasta la epistemología del investigador por no ser la epistemología que inquieta a los sujetos Trans, y eso son enfrentamientos con el movimiento LGBT también.

IS: Quedé pensando, justamente, haciendo ese paralelo entre lo Cis y lo Trans, y los Cis gay particularmente. ¿Qué otros elementos de lucha hay que quedan solapados o escondidos en el movimiento LGBT frete a la sociedad y el Estado?

VV: En algún grado, los géneros Trans, los géneros inconformes a la Cisnormatividad, son in[in]teligibles para la sociedad y el Estado Brasileiro. Las leyes, los mensajes culturales, etc. son construidos a partir de una perspectiva Cisgénera. Cuando una persona se afirma como Trans, tiene que afirmarse en contra todas las concepciones de género que las personas tienen.

Yo pienso la Cisgeneridad a partir de tres ejes, de tres ideologías de género: Que el género es algo pre-discursivo, o sea, que los cuerpos ya traen el mensaje de cuál es el género de ellos; por otro lado, la idea de que genero sea algo binario y ahí excluyes todas las perspectivas de género no binarias, que son varias, inclusive muchas de ellas son pre-coloniales, resistentes hoy en una pos-colonialidad que son diversas y no eurocéntricas, no occidentales; y en tercer lugar, pensar la idea de que el género sea algo permanente en las vivencias de las personas. Esos tres pilares configuran lo que caracterizo como Cisgeneridad, la Cisnormatividad. La prerrogativa de que esos géneros siguen esas reglas de binariedad, de permanencias y de pre-discursividad, o sea, el medico habló eso, eres hombres, pareces hombres. Esos tres aspectos configuran los géneros vistos como algo natural, vistos como correctos, como de Dios, como padrón, y el padrón con el cual las personas Trans son anormalizadas, inferiorizadas, excluidas al acceso de muchas cosas y expuestas a violencias, etc.
Entonces como todo el sistema, es pensado a partir de esos tres ejes de la Cisgeneridad, el dialogo nuestro es muchas veces el dialogo de una persona colonizada, muchas veces tenemos que suplicar al Estado que entienda nuestra perspectiva y que nos conceda una excepción en la estructuración del estado, pues en la estructuración del estado nuestra forma de ver el género no es legitimada. Sólo es legitimada muchas veces por vía de diagnóstico médico, para la alteración del nombre, por ejemplo, en los registros documentales. Muchas veces lo que se requiere es un grupo de médico que te coloque como trastornada mental, que tu cuerpo este adaptado a la Cisnormatividad, que yo como mujer Trans me haya hecho una cirugía y tenga vagina.

En este sentido una de las grandes luchas de lo Trans es provocar una Transformación en la estructuración misma del Estado, que deje de ver el género en las formas más rígidas que lo ve, que se deje de pautar tanto por el biopoder médico y pase a legitimar más la autodeterminación de las personas.

IS: Entonces todo ese proceso de asumir una identidad Trans, social y jurídicamente frente al Estado, es bien traumatizante.

VV: Sí, claro, y también es violento, por ejemplo, muchas veces piden una pericia corporal para conceder el cambio de nombre y género en los documentos.

IS: ¿Y dentro del mundo Trans se usa el concepto de Transfobia institucional o estatal?

VV: Yo creo que es un pensamiento que viene creciendo bastante, pero no me gusta y los referenciales que uso no privilegian tanto pensar en los marcos de las Fobias y si pensar en el Cis-sexismos, concepto que es muy claro para mí. Pensar en Cis-sexismo en vez de Transfobia permite que se enfatice en ese carácter sistémico, estructurante, institucionalizado de las formas de inferiorización de las personas Trans, porque Transfobia muchas veces es asociado a un comportamiento individualizado, patológico y no se ve el sistema que crea el sujeto Transfóbico. Pensar en los marcos del Cis-sexismos me permite pensar, explicitar esa criticidad, ver esas estructuras, las instituciones que fomentan la Transfobia entre otras exclusiones y marginalizaciones.

IS: Y, para cerrar, ¿cuáles piensas que son los desafíos aún presentes para construir o conquistar en estos espacios Cis y Cis-sexistas?

VV: Yo creo que uno de los grandes desafíos es pluralizar las voces Trans en los espacios donde somos bastantes excluidas, principalmente donde se discuten y toman decisiones de poder. Que tengamos más voz en los espacios de la medicina donde se deciden nuestras vidas; que estemos más en la universidad donde muchas veces se debaten nuestras existencias sin nuestra presencia física e intelectual; que los movimientos sociales, principalmente el movimiento LGBT, tengan más personas Trans en posiciones de poder y decisión y menos dependientes de hombres Cis gay para financiarse y articularse políticamente. Es un gran desafío, reapropiarnos de esos espacios donde se discute nuestras existencias, lo demás son los grandes desafíos de la contemporaneidad, de un proyecto anti-capitalista por que el Cis-sexismo se apoya en los capitalistas, nuestras mudanzas corporales se insertan en un sistema capitalista, los problemas de salud son problemas de acceso a la salud en un sistema capitalista por ejemplo, y en un sistema que es racista, un sistema heterosexista.

Nuestras sexualidades son colonizadas, así como nuestros géneros, entonces otro desafío es tornarnos más conscientes y críticas en relación a las alianzas de solidaridad que necesitamos hacer, porque si buscamos construir nuestras existencias Trans encima de la asimilación del capitalismo o a un proyecto racista o elitista de sociedad, eso no va ir muy lejos, va a ser una mera asimilación que va a continuar excluyendo otras personas Trans.