El caso de la Machi Francisca Linconao: “una india terrorista menos”

La Machi Francisca Linconao Huircapán, autoridad ancestral del sector de Rahue, comunidad Pedro Linconao II, e imputada por su supuesto nexo en la muerte del matrimonio de agricultores Luchsinger- Mackay en un ataque incendiario a su vivienda, después de dos semanas de huelga de hambre, y por tercera vez, queda con arresto domiciliario, en un caso que se ha aplicado la Ley Antiterrorista y donde el Estado ha mostrado su máxima indolencia. Pero sobre todo esta situación ha visibilizado el alto nivel de discriminación en torno al mundo indígena por parte de diversos sectores de la sociedad chilena. Hoy tuve la oportunidad de leer un comentario a un texto de Fernando Pairican  en que se señalaba que la huelga de hambre de la Machi iba a posibilitar “una india terrorista menos”.

Anteriormente, en el año 2013, la Machi fue detenida por el mismo caso, siendo luego absuelta, además de ganar en una causa en el 2009 por tala ilegal de árboles, arbustos nativos y plantas medicinales,  en contra de la empresa forestal Sociedad Palermo Limitada, mediante la aplicación del Convenio 169 de la OIT[1]. Estos antecedentes nos dan cuenta del carácter de persecución política que posee esta nueva causa contra la Machi.

La criminalización de la protesta social en Chile ha sido uno de los mecanismos que ha tomado fuerza en estos últimos años, como política de deslegitimación y negación de lo indígena. En este ejercicio se nos plantea que existirían demandas justas, y por ende a ser incorporadas en el diseño de políticas públicas, como salud y educación intercultural, y otras no, como autonomía y territorio. Pero además el encarcelamiento y la persecución a autoridades ancestrales nos sitúa ante un escenario de criminalización de lo sagrado, donde el orden de lo espiritual deviene en el principal ámbito de intervención estatal y policial. Con esto se nos dice que se puede ser indígena en Chile, recibir beneficios estatales, pero no se tolerará vivir fuera de la norma neoliberal. Hoy no hay nada más transgresor que cultivar la propia comida o las propias plantas que luego sanarán a quienes las usen.

Nuestros modos de vida divergentes se tornan en elementos de riesgo. Podamos danzar purrum para Fiestas Patrias en el colegio o jardín infantil pero ni se te ocurra reivindicar un territorio ancestral.

La Machi Francisca ha sido acusada de autora intelectual de la muerte de la pareja Luchsinger-Mackay. Creo importante señalar que ya el propio hecho de la acusación parte del absoluto desconocimiento de las prácticas culturales en que se sitúa el caso. Pero sobre todo nos encontramos ante un sistema judicial que ha puesto en escena todo su bagaje de discriminación hacia lo mapuche.

El caso de la Machi Francisca nos recuerda cómo el Estado chileno se ha construido a partir de una violencia institucionalizada contra lo diverso y a todo lo que cuestione o coloque en tensión las políticas de homogeneización.

[1] Ver: http://www.mapuexpress.org/?p=14943