El arte como territorio de re-existencia: una aproximación decolonial La re-existencia es una irrupción que envuelve el pensamiento, la acción, el sentir y la percepción.

downloadpdfAlgunas preguntas básicas al explorar el tema del arte como territorio de resistencia son: ¿qué es el arte?, ¿qué es la resistencia?, ¿que se resiste?, ¿para qué se resiste?, y ¿a que nos referimos como territorio? En el mundo moderno/colonial, la resistencia en su sentido más radical quizás deba ser entendida como un esfuerzo por la re-existencia1El tema de la re-existencia es uno crucial en los estudios de la decolonialidad. Inicialmente planteado por el intelectual y artista colombiano Adolfo Albán Achinte, ya es parte de la pedagogía y la estética decolonial. Ver por ejemplo el libro editado de Catherine Walsh, Pedagogías decoloniales: Prácticas insurgentes de resistir, (re)existir y (re)vivir, Tomo 1 (Quito: Abya Yala, 2013), y en particular la contribución de Albán Achinte, “Pedagogías de la re-existencia, artistas indígenas y afrocolombianos” (443-468). Esta breve reflexión también se se nutre de múltiples diálogos con y contribuciones de un amplio grupo artistas, activistas, y académicos varios de los cuales firmamos el “Manifiesto para una estética decolonial” (https://globalstudies.trinity.duke.edu/the-argument-as-manifesto-for-decolonial-aesthetics). Ver también entre otros trabajos el número especial sobre “Arte y decolonialidad” en Calle 14: Revista de Investigación en el Campo del Arte, vol. 4, no. 5 (julio-diciembre 2010), y el “dossier” sobre “decolonial aestheSis” en “Periscope” (2013) de la revista Social Text (https://socialtextjournal.org/periscope_topic/decolonial_aesthesis/). Estas reflexiones también parten del “Outline of Ten Theses on Coloniality and Decoloniality (Bosquejo de diez tesis sobre la colonialidad y la decolonialidad” en la página de la Fundación Frantz Fanon (http://frantzfanonfoundation-fondationfrantzfanon.com/article2360.html.. Es decir, que resistencia no se trata solamente de una cuestión de negar un poder opresor, sino también de crear maneras de existir, lo que incluye formas de sentir, de pensar, y de actuar en un mundo que se va construyendo el mismo a través de variadas insurgencias e irrupciones que buscan constituirlo como un mundo humano.

Habría también que interrogar el significado del arte dentro del mundo moderno/colonial. A veces se piensa que el arte, en sí mismo, es una forma de resistencia ante el mundo moderno y su fijación con la ciencia y la técnica. Se trataría de una afirmación del sentir estético y de la apreciación de lo bello por encima de la lógica utilitarista y funcionalista de la modernidad. Sin embargo, hay que interrogar la medida en que esta misma definición del arte como estética (distinto a la ciencia y a la ética) y como dimensión privilegiada de expresión de lo bello es ella misma no solo parte del mundo moderno, sino que también impone una limitación a cualquier esfuerzo de re-existencia.  Y es que la re-existencia no se hace siguiendo formulas o a manera de manifestaciones discretas que obedecen a la forma en que el mundo ha sido seccionado de antemano. La re-existencia es una irrupción que envuelve el pensamiento, la acción, el sentir y la percepción.

Una razón por la cual la re-existencia se impone como tema crucial al confrontar la modernidad es que la misma se caracteriza no solo por el privilegio de la ciencia y la técnica, sino también y quizás de forma más fundamental por la negación de existencia de sujetos, artefactos, y grupos humanos considerados como no-modernos (primitivos o salvajes, por ejemplo). Esta negación de existencia no es inofensiva y tampoco solamente metafórica. La misma se ha manifestado y está anclada en actividades tales como la colonización, la esclavitud racial, y el genocidio. Hoy en día se manifiesta en violencia desproporcionada, muerte temprana, escasos recursos, contaminación ambiental, asesinatos, violaciones sistemáticas, y desplazamientos territoriales entre muchas otras formas de negación.

La reclamación del arte como territorio de re-existencia toma un significado particular frente a la violencia corporal, el asesinato, y los desplazamientos territoriales. No puede ignorarse que el territorio, al igual que el cuerpo, es un punto de partida material y concreto para la existencia humana y por tanto es crucial en cualquier intento por reclamar la re-existencia. Afirmar el arte como territorio de re-existencia sería en este sentido una forma, no de reemplazar, sino de expandir el reclamo por el territorio y por una corporalidad descolonizada. Es decir, no se trataría de reclamar el arte como territorio mientras se cede el reclamo por el territorio y por la expresión de corporalidades consideradas como problemáticas o patológicas, sino de reclamar el arte como esfera (no puramente estética) de re-existencia que puede concebirse como territorio (de y para la descolonización) y que contribuye en la lucha por los territorios y por la expresión corporal en todas sus dimensiones, incluyendo en la búsqueda por el conocimiento, en la espiritualidad y en la erótica. Pero todo esto significa que la afirmación del arte como territorio de re-existencia envuelve necesariamente tanto la descolonización del arte como la vinculación con otras formas de descolonización.

Anclada en la afirmación del cuerpo y del territorio como bases materiales y concretas de la vida humana, el arte como territorio de re-existencia aludiría entonces, desde un punto de vista decolonial, a la creación de zonas de afirmación de la vida frente al mundo de la muerte moderno/colonial. El arte como territorio de re-existencia es también expresión del grito de horror frente al escándalo provocado por la naturalización de la muerte en el mundo moderno/colonial, lo que se convierte en crítica del mundo establecido. Pero también se trataría de una expresión del deseo de establecer una relación con el Otro a tipo de ofrenda que provoca preguntas, expone límites y horrores en los patrones de percepción existentes, y sugiere formas de espacio, de tiempo, de subjetividad y de intersubjetividad donde los sujetos pueden existir dándose unxs a otrxs en múltiples comunidades.

 

Para citar este artículo: Maldonado-Torres, N. (2017). El arte como territorio de re-existencia: una aproximación decolonial. Iberoamérica Social: revista-red de estudios sociales VIII, pp. 26 – 28. Recuperado en http://iberoamericasocial.com/arte-territorio-re-existencia-una-aproximacion-decolonial

Notas   [ + ]

1. El tema de la re-existencia es uno crucial en los estudios de la decolonialidad. Inicialmente planteado por el intelectual y artista colombiano Adolfo Albán Achinte, ya es parte de la pedagogía y la estética decolonial. Ver por ejemplo el libro editado de Catherine Walsh, Pedagogías decoloniales: Prácticas insurgentes de resistir, (re)existir y (re)vivir, Tomo 1 (Quito: Abya Yala, 2013), y en particular la contribución de Albán Achinte, “Pedagogías de la re-existencia, artistas indígenas y afrocolombianos” (443-468). Esta breve reflexión también se se nutre de múltiples diálogos con y contribuciones de un amplio grupo artistas, activistas, y académicos varios de los cuales firmamos el “Manifiesto para una estética decolonial” (https://globalstudies.trinity.duke.edu/the-argument-as-manifesto-for-decolonial-aesthetics). Ver también entre otros trabajos el número especial sobre “Arte y decolonialidad” en Calle 14: Revista de Investigación en el Campo del Arte, vol. 4, no. 5 (julio-diciembre 2010), y el “dossier” sobre “decolonial aestheSis” en “Periscope” (2013) de la revista Social Text (https://socialtextjournal.org/periscope_topic/decolonial_aesthesis/). Estas reflexiones también parten del “Outline of Ten Theses on Coloniality and Decoloniality (Bosquejo de diez tesis sobre la colonialidad y la decolonialidad” en la página de la Fundación Frantz Fanon (http://frantzfanonfoundation-fondationfrantzfanon.com/article2360.html.