Antropología del capullo

Nace, aprende, yerra, re-aprende y muere…

Adolescentes; alguien aparece un día y te los regala, menudos y frágiles. Solo miras, da miedo cogerlos; dedos inexpertos y bruscos amenazan su quebradiza entidad. Cientos, se arremolinan en busca del sustento más superficial, cada hoja que cae es aliento y desaliento, es pan y es pena, es regocijo y lucha. Y crecen exponencialmente, ya no son menudos pero aún son endebles. Blanco y negro. Aquella caja de zapatos, aquella caja de galletas, aquellos agujeros de aire y luz. Ya saben por costumbre, que la periferia intimida y que el centro protege. Aquel cuidado al colocar las hojas para todos desaparece, ya solo preocupa la siguiente fase. Y llega la hora de hacer el capullo, todo su ser se lo demanda. Ya el centro limita, y cada ángulo y esquina ilusiona. Todo comienza de nuevo; hebras aquí, hebras allá; hilo delante, hilo detrás; nudos, lazos, cruces, trenzas, marañas; seda envolvente, seda especial. Todo empieza a cambiar, nuevos colores, más y más espesor; vivencia frenética y oculta toda quedó. Pasa el tiempo, tapas y destapas, y vuelve a pasar el tiempo. De repente, la envoltura quiebra; la seda cede y aparece. Otro ser; más fuerte, menos vulnerable, más capaz.  Cada aleteo es un éxito, cada vuelo una conquista.

Gusanos de seda; ellas aparecen cada día y nos los regala, pequeños y delicados. Solo miras, da miedo cogerlos; brazos inexpertos y torpes amenazan su noble identidad. Cientos, se amontona en busca del conocimiento más trivial, cada juego que crea es amor y enemistad, es risa y llanto, es aprender y errar. Y crecen exponencialmente, ya no son chiquillos, pero aún  son delicados. Bien y mal. Aquella casa de agrado, aquel hogar de cariño, aquellos seres de sangre y tez. Ya saben por experiencia, que los gritos amedrantan y que los besos envalentonan. Aquel cuidado al controlar cada paso desaparece, ya solo preocupa la siguiente etapa. Y llega la hora de hacer el capullo, todo su ser se lo demanda. Ya los besos asustan, y cada contacto y diálogo seduce. Todo comienza de nuevo; amor aquí, amor allá; reto delante, reto detrás; conflictos, desengaños, errores, aventuras, ilusiones; vida envolvente, vida especial. Todo empieza a cambiar,  nuevos amigos, más y más pasión; experiencia rabiosa y ajustada toda quedó. Pasa el tiempo, aprendes y corriges, y vuelve a pasar el tiempo. De repente; la identidad quiebra, la senda cede y aparece. Otro ser; más fuerte, menos vulnerable, más capaz.  Cada paso un éxito, cada ruta una conquista.

Bella palomita ocúpate de que el año que viene todo vuelva a empezar.