Algunos caracteres del Estado Contemporáneo y del latinoamericano en particular

Actualmente se piensa que los estados modernos más eficaces son aquellos cuyas sociedades son suficientemente homogéneas e igualitarias como para permitir el desarrollo de un sentido común de ciudadanía nacional. Únicamente los estados infraestructuralmente eficaces pueden llegar a convertirse en democracias plenas. Los estados de América Latina poseen “crisis estructurales” que les impide llegar a este nivel. Aparte de estas crisis estructurales los estados de América Latina también tienen dos “crisis situacionales” la deuda externa y las drogas.

El poder estatal puede tener dos significados, en primer lugar el poder puede ser despótico es decir; un poder sobre el pueblo, un poder fuerte, un poder para llevar a cabo decisiones discrecionales sin consultar a otros sectores y grupos de la sociedad civil. Y en segundo lugar podemos hablar de un poder a través de la sociedad que sería la capacidad de un estado de hacer llegar sus decisiones a través de toda la geografía estatal. Esto último puede denominarse capacidad o eficiencia del estado. Para ello el estado debe contar con la infraestructura necesaria que le permita llegar a todos los súbditos

En América Latina, dos rasgos distintivos retrasaron la emergencia de verdaderos estados nacionales.

El primero de ellos, en comparación con una Europa en permanente conflicto, fue la ausencia de guerras con sus presiones fiscales y militares, lo cual no favoreció la unidad nacional ni tampoco la conducta fiscal de los ciudadanos obligados a aportar a su estado para la guerra, pues los gastos que los estados americanos realizaban era mayormente en puertos y en grandes depósitos de mercaderías.

El segundo rasgo distintivo fue el hecho de que los contrastes étnicos duraron más tiempo, pues no se llegó al exterminio total de los nativos, lo cual dio lugar a una pluralidad étnica mucho mayor que en los países europeos.

Según Michael Mann la combinación de estos dos factores trajo aparejado mayores niveles de desigualdad en todos los aspectos tanto étnico, como social, regional, etcétera.

Uno de los problemas principales de esta situación es que las elites pueden apropiarse con más facilidad de las infraestructuras estatales por medio de la corrupción. Como consecuencia los servicios supuestamente universales del estado se desvían hacia redes clientelares. En este cobra relevancia el carácter patrimonialista de la burocracia, ya advertida por Max Weber, donde las estructuras del estado penetran en la sociedad de manera particularista y no se expande el beneficio a toda la población quitándole de este modo el carácter universal de las prestaciones estaduales.

En tales condiciones muchos estados se vuelven despóticos y pero no pueden asegurar una gran infraestructura sobre todo su territorio, lo que les impide formar una ciudadanía genuina. Toda esta situación traerá aparejada una situación de disparidades y desigualdades las cuales degeneraran en enfrentamientos y conflictos sociales a los cuales el estado se ve obligado a sofocar con represión rompiendo así las redes infraestructurales por las cuales fluye su poder.

Por tal motivo los estados americanos no han logrado representar a  los sectores más pobres de su población, lo cual es un factor limitante en la calidad de sus democracias, todo esto es producto de una honda crisis estructural de los estados-nación, los desfigura y desdibuja el poder infraestructural del estado.