Aisthesis in Focus

La palabra griega aisthesis se le denomina al acto de percibir como una experiencia sensorial, indicando que toda percepción humana es una experiencia sensorial, un complejo de sensaciones que remiten a los sentidos perceptivos corporales.  El ser humano, como un ser vivo, posee la estructura de la aisthesis o de la percepción sensible.  Percibimos los colores, el sonido, los sabores, los olores, las texturas y las temperaturas y siempre los percibimos de una manera única y singular; no obstante, siempre a partir de las estructuras previas que demarcan el proyecto ontológico humano.  Nuestra primera percepción es estésica: las sensaciones nos atraviesan como modulaciones de formas fijas en la memoria y actualizadas en la memorización.  La palabra griega aisthesis está en la raíz de la palabra estética, creada por el filósofo alemán Amadeus Baumgarten en 1735, año de la publicación de su tesis doctoral Meditationes philosophicae de nonnullis ad poema pertinentibus. Aquí, la palabra estética es usada por primera vez para designar la investigación filosófica relativa a la poesía o al arte, comprendida como dominio de las sensaciones suscitadoras del sentimiento de belleza o de su negación, la fealdad.  Desde entonces, la palabra fue agregada al vocabulario del racionalismo moderno, indicando el mundo de los fenómenos sensibles elevados al plano de la creación artística en todas sus formas de expresión.

La columna Aisthesis in Focus intenta tratar el fenómeno estético por casos, es por eso el Focus, para indicar cada vez una opción de singularidad estética descrita, cartografiada: una película, poemas, una pieza teatral, una escenificación, pinturas, músicas, esculturas, arquitecturas, danzas, instalaciones, performances, literatura, una consideración filosófica sobre el arte, etc.  La intención es aquella de descripciones compatibles con la sensibilidad estética humana que se puede comprender como el medio fundamental de la existencia psíquica en su florecimiento sensible e inteligente en un solo tiempo.  La aisthesis humana en su conjunto complejo es irreductible a la maquinación previsible y calculadora de la naturaleza en su plano de necesidad.  Tampoco  es algo que antecede a la racionalidad en su forma lógica-identitaria monológica.  El mundo sensible experimentado por el ser humano ya es su mundo psíquico con su ecología propia e irreductible a las figuras estáticas de la representación geométrica que presenta la razón monológica.  Es el reino del vivo que se presenta estéticamente en su apariencia.  La belleza y el encantamiento de la apariencia de algo posible, no necesariamente probable.  Una posibilidad que se torna verosímil en la creación artística, como el acontecimiento de la fantasía creadora encarnada en una obra artística.  Y siendo el arte el reino de lo sensible y de la sensibilidad, pues el arte también exprime el anhelo humano en su dinámica extenuación y el reino de lo imprevisible y de lo radicalmente nuevo, de la fantasía y del ensueño poético.  A pesar de que el diseño ontológico humano contiene la maquinaria de la naturaleza en su funcionamiento orgánico y vital, también contiene la apertura para la experiencia de la inteligencia corporal como aisthesis. Y si la aisthesis encuentra su polo opuesto en la noesis, indicando aquello que puede ser percibido por la inteligencia (nóos), no hay noesis sin aisthesis y vice-versa.

Aisthesis in Focus, por lo tanto, no quiere ser el ámbito de lo que anestesia, el anestético o el anestésico. Quiere ser el estético como afirmación de lo sensible y de los sentidos y no a su negación y supresión de la negación a la novedad radical y de lo imprevisiblemente nuevo acto creador artístico.

Traducido por Priscila Oliveira Silva