África en el corazón de los Andes. El valle del Chota

El Valle del Chota, en plena serranía andina ecuatoriana es una lugar enclavado en la Cuenca del río Chota (de ahí su nombre) que está situado en los límites de las provincias ecuatorianas de Imbabura y Carchi, entre Quito y la frontera con Colombia y que en la actualidad se accede fácilmente por la Panamericana Norte. La característica principal de este lugar y la razón por la voy a contar su historia es que allí viven en la actualidad una población que ronda las 25000 mil personas cuyos descendientes son africanos.

Antes de la llegada de los españoles, en el siglo XV, las tierras de este valle pertenecían a una serie de Caciques (líderes locales) y en ellas se producía algodón y coca, planta que se utiliza desde hace siglos para combatir el mal de altura. Los españoles llegaron al valle alrededor del año 1550 con la intención de traer mayor cantidad de indígenas de los que eran utilizados por los Caciques anteriormente con el objetivo de incrementar la producción de algodón y coca e introducir nuevos cultivos como el olivo, los viñedos y sobre todo la caña de azúcar, bien muy preciado en la Edad Moderna. Estos hacendados españoles de la región andina organizaron un sistema de trabajo llamado Mita (del que prometo una entrada en este blog próximamente) que a grandes rasgos consistía en que cada grupo indígena aportaba a la corona un número de trabajadores de su comunidad durante varios meses, los cuales eran desplazados desde donde vivían al lugar de trabajo concreto.

Parece ser que al principio la Mita en esta parte de los andes funcionó bien, y la producción aumentó. Pero como pasó en otras partes de los Andes, la debilidad de los indígenas andinos para soportar la dura tarea de la agricultura, como pasó en las plantaciones de caña de azúcar en el Caribe y sobre todo en la minería, hizo que se sustituyera esa mano de obra por población negra traída de África. Además, hay que tener en cuenta que el Valle del Chota allá por el siglo XVI y XVII era una fuente muy grande de Malaria o Paludismo, ya que era una región muy seca y pantanosa, condiciones ideales para que se desarrolle esta enfermedad mortal, que sin duda afectó a los indígenas trasladados a trabajar allí.

Una de las razones principales de que tengamos una pequeña comunidad africana en los Andes la tienen los jesuitas y los mercedarios (de la Orden de la Merced), sobre todo los primeros que desde el momento en que se establecieron en la región en el año 1659 obteniendo desde entonces grandes extensiones de terreno cultivable. Debido a esto, los jesuitas necesitaron exportar desde África una gran cantidad de esclavos alrededor del año 1690, conocidos como Carabalíes. Provenían del Golfo de Biafra, que comprende en su parte norte las costas de las actuales Nigeria y Camerún, y en su parte sur las costas de las actuales Guinea Ecuatorial y Gabón y fueron traídos al valle por negreros ingleses. Y en 1695 otra remesa importante de esclavos africanos fue traída al Valle del Chota por encargo de los jesuitas, pero esta vez eran negros denominados Congo, los cuales eran traídos por primera vez a territorio andino y que provenían de más al sur de África, de la Región de Luanda, en Angola, y del valle del Congo, y que no solo eran traídos por negreros ingleses sino que también por portugueses y franceses.

Aparte del Valle del Chota, la población afro ecuatoriana proviene principalmente de la región de Esmeraldas, fue población que llegó a la región en buques negreros que encallaron en las costa norte de Ecuador y la costa sur de Colombia y que formaron asentamientos libertos aparte de los españoles; y de inmigración procedente de Jamaica a finales del XIX y principios del XX para trabajar en la construcción del ferrocarril entre Durán y Quito, asentándose en el país al acabar.

La población afro ecuatoriana ha sufrido unos altos niveles de pobreza combinados con una importante discriminación y exclusión social, aunque en los últimos decenios del siglo XX e inicios del XXI esta tendencia parece que está remitiendo significativamente. Empiezan a ser visibles en cargos públicos dentro de la estructura administrativa ecuatoriana.

Dos son las características principales en el ámbito cultural que nos proporciona la comunidad residente en el Valle del Chota, música y fútbol. En cuanto a la música tenemos la Bomba del Chota que es un género musical exclusivo de aquella región y que combina la tradición musical africana, caracterizada por los tambores, con instrumentos españoles o mestizos como la guitarra. Suele ser una música con un ritmo vibrante muy propio para la danza. Es el tipo musical preferido en toda la sierra Norte ecuatoriana y que además empieza poco a poco a difundirse por otras partes del Ecuador. Aquí os dejo un enlace para que podáis disfrutarla:

Otra característica importante de la música negra del Valle del Chota son las coreografías. Existen multitud de bailes famosos en la región como “El Caderazgo” que es un baile de pareja donde la mujer persigue al hombre buscando golpearle con su cadera, si esto sucede el hombre sale avergonzado. Otros bailes famosos son “el angara”, “el puro”, “la zafra”,” el bundi”  y sobre todo el “baile de la botella” el cual consiste en que las mujeres danzan con una botella en su cabeza en perfecto equilibrio. Estos bailes se interpreten generalmente en matrimonios, velorios de niños, bautizos, fiestas de santos patronos o en los festivales y concursos de bomba y bandas mocha.

El futbol es una auténtica religión en el Valle del Chota. Desde que nacen todos los niños empiezan a jugar en sus campos de tierra y sueñan con ser jugadores profesionales y así salir de la pobreza. Muchos de los jugadores de la época más gloriosa de la selección ecuatoriana (clasificación para los Mundiales del 2002 y 2006, siendo en este último octavo finalistas) son originarios de este valle. En el Mundial de 2002, de los 23 jugadores convocados 7 pertenecían al Valle del Chota, entre ellos tenemos a jugadores como Cléver Chala (internacional entre 1992 y 2004), Agustín Delgado (delantero que estuvo jugando en Méjico e Inglaterra; actualmente es el presidente del Club Deportivo Chota, fundado en 2001, y Asambleísta Nacional de Ecuador), Ulises de la Cruz (101 veces internacional, estuvo en países como Brasil, Escocia o Inglaterra. Actualmente tiene en el valle una fundación para ayudar a los niños contra la pobreza), Edison Méndez (aún en activo a sus 34 años, estuvo jugando en Méjico, Brasil y sobre todo en el PSV holandés) y sobre todo Alex Aguinaga, probablemente el mejor jugador de la Historia de Ecuador, 109 veces internacional (único no afro ecuatoriano). Actualmente otros jugadores nacidos en el valle han tomado el relevo en la selección, como por ejemplo Joffre Guerrón (que estuvo jugando en España) Walter Chala, que jugó en Rusia o Marlon de Jesús.

Por tanto se puede afirmar sin lugar a equivocarse que estamos ante la región del mundo que genera más deportistas de élite por habitante. ¿Cuál es el milagro? Algunos hablan del mito del “biotipo” angoleño, esto es, el físico fuerte y atlético típico de los africanos de aquella región. Otro factor clave es la pobreza del lugar. No hay hoteles ni restaurantes ni cines ni otras distracciones, los jóvenes se dedican exclusivamente a jugar al fútbol.

El Valle del Chota es uno de los mejores ejemplos a nivel mundial de la globalización iniciada con las conquistas españoles y portuguesas de finales del XV y que tuvieron luego réplica con los ingleses, franceses y holandés, principalmente. Un lugar en los Andes formado básicamente por población negra y que su cultura combina rasgos africanos, indígenas y españoles.

Próximamente una nueva entrada, “Cuando los ángeles lloran”, la conmovedora historia del cauchero y defensor de la naturaleza “Chico Mendes”. Hasta pronto.